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PANC
Publicado: Sábado, 20 de septiembre de 2003

Aires dieciocheros

Por El Viejo Trovador


China, con traje a lunares
fiesta tallada en tu espalda,
linda se vuela tu falda
cual mantel de los altares.
Tus hermosura, tus andares
de tu cueca son maneras,
tus mejillas las hogueras
que mis besos han tostado,
cada vez que me he abrazado
al vaivén de tus caderas.

Con mis versos como alarde
mato penas, desventuras,
pues parecen ser figuras
que se mueren con la tarde.
Cuando el dolor está que arde
se inspiran muchos poetas,
donde las viejas recetas
dan antídoto a las vidas,
para curar las heridas
que nos hacen marionetas.

Quien canta pena parida
canta en los patios ajenos,
quien disfruta los venenos
nunca cantará a la Vida.
No lleva llama encendida
en su paya improvisada,
porque prenden en la nada
sombras llenas de reproche,
porque vagan por la noche
sin sus versos ni payadas.

Cuando siento las espinas
con que se adorna mi Rosa,
hasta la pena es hermosa
cuando a mi lado camina.
Entonces en la cantina
el huaso ahoga dolores,
y los convierte es primores
mientras más queman el alma,
lloran la pena y la calma
en sus noches de licores.


Cuando el cariño es hermoso
la tonada regocija,
pues entre huifa y rendija
el alma busca el reposo.
Cuando el maltrato alevoso
nos llega de algún amigo,
con humildad lo bendigo
y el dolor es aceptable,
porque odiar es despreciable
que casi es auto castigo.

En mi Chile amanecer
por las huellas y caminos,
es sentir cantos y trinos
de belleza y de placer.
Ellos me hacen encender
los recuerdos de mis pasos,
de mis triunfos y fracasos
que me dieron madurez,
los que han curtido mi tez
pero han cansado mis brazos.

Con la nostalgia me abrazo
desgranando el tiempo ido,
pues el recuerdo es latido
que cobijo en mi regazo.
Y te amarra como lazo
al empuje y al empeño,
a ese tiempo más risueño
donde el viento es mensajero,
cuando canta en el sendero
que la vida es solo un sueño.

Nace majestuoso el verso
cuando el bardo vulcaniza,
esa décima precisa
que es luz pura del universo.
Busca el anverso al reverso
busca la noche a su manto,
torna la pena al encanto
en exquisita quimera,
muere esperando la espera
pues ahoga pena y llanto.


Cuando llora la guitarra
es porque arpegia tonadas,
que son penas desgarradas
en una noche de farra.
La uva que nace en la parra
y que en chicha se convierte,
con sus dulzores nos vierte
sabor a tierra chilena,
tierra de nostalgia y pena
que hasta en la pena divierte.

Cuando trina el guitarrón
en bellos tonos mayores,
parecen mil ruiseñores
afinando el diapasón.
Y amerita la ocasión
bajo una fresca enramada,
retrucar en la payada
cantando razón y asunto,
en un bello contrapunto
y en respuesta improvisada.

Cuando siento el taconeo
y el chinchín de las espuelas,
yo me acuerdo de mi abuela
que me llevaba de paseo.
Y el aroma del poleo
el estero y las pataguas,
rojas lloicas, negras taguas
y el mugir de alguna vaca,
el aroma de la albahaca
y de una china su enagua.

En la mesa hay dos panderos
dos botellas y dos vasos,
y con vacilantes pasos
caminan dos guitarreros.
Van tomando ya el sendero
que los llevará pal rancho,
mientras los bueyes engancho
a su yugo de trabajo,
comienzo a pelar el ajo
antes que llegue ño Pancho.


Llegan huasos a la pista
llegan chinas entalladas,
y esas guitarras calladas
ya nos liman las aristas.
Llegan también los artistas
con panderos y acordeón,
y amerita la ocasión
que la vihuela templada,
con sus cuerdas aceradas
nos entregue el diapasón.

La parrilla, y el asado
que un vinacho le adosares,
nos deleitan paladares
junto a un pebre cuchareado.
El vinacho bien chambreado
acompaña al costillar,
que adobado ha de estar
con ají en pasta chileno,
junto a orégano del bueno
y muy suave al paladar.

Chicha baya y curadora
cual Diablito de Talamí,
chicha de Curacaví
cuyo sabor se atesora.
Si hasta alcuraomejora
cuando moja su garganta,
porque lamonale espanta
pues renueva su energía,
luego canta todo el día
porque así su mal espanta.

Empanadas, vino tinto
pies de cueca y taconeo,
el aroma del poleo
y un g añán de faca al cinto.
ño Beñeño y el extinto
de apellido Retamales,
pariente de Pedro Urdemales
que era enfermo de mentiroso,
y en el bosque presuroso
sigue el tiuque a los zorzales.


Viva el dieciocho de septiembre
y también el diecinueve,
las montañas y la nieve
y el patriota de buena urdiembre.
Viva la Pascua en diciembre
y el volantín dieciochero,
el campesino, el minero
las tonadas y las cuecas,
las viejas gallinas cluecas
y el caballo corralero.

Viva Don Pablo Neruda
y que viva nuestra Patria,
la canción de Jaime Atria
el bailahuén y la ruda.
Nuestra Violeta, sin duda
de pensamiento profundo,
sus canciones por el mundo
respetadas por igual,
que la Gabriela Mistral
todos de este suelo oriundos.

Viva el rodeo y la trilla
y el caballo corralero,
el viejo potro aparcero
como la manta de castilla.
Los chiquillos y chiquillas
dignos hijos de esta tierra,
como el chileno que aperra
por las montañas y mares,
los chilotes, sus cantares
libros Subsole y Subterra.

Vivan los trotes nortinos
la zampoña y el charango,
las chinganas y el fandango
como todos nuestros vinos.
La cazuela con comino
el picoroco y la almeja,
los porotos, las lentejas
cuando traen buen chorizo,
el lomo vetado y liso
con cebollitas y arvejas.


Ay que rica la empanada
y caldúos los pequenes,
lindo cantan los pidenes
en la laguna alejada.
Y la diuca alborozada
también hace canturía,
canta cuando nace el día
y el tordo al atardecer,
yo pano desmerecer
le canto a la prienda mía.

Por las viejas alamedas
yo paseaba con mi guaina,
y comíamos chanfaina
en una vieja olla de greda.
Como el loco estaba en veda
degustábamos choritos,
del picoroco el caldito
como almejas al matico,
mi guaina decía ¡que rico!
yo aguaitaba su sapito

Una cazuela de gallina
mucha enjundia debe dar,
para poderle libar
un buen vino en la cantina.
Luego cerrar las cortinas
para pegarse un siesta,
con una polla dispuesta
a degustar con ardor,
tutitos al velador
y caldo de tronco en la fiesta.

Y que vivan las ramadas
y también la chicha en cacho,
que además viva el vinacho
com o cuecas y tonadas.
El costillar, la ensalada
tan chilena con ají,
un anticucho pati
y unos buenos chicharrones,
que en un amasado pones
y queda a la pirulí.

Como vive en primavera
nuestro querido septiembre,
hará que el folklore tiemble
cantando la Patria entera.
La señora Guitarrera
desde su tumba silente,
sentirá que es su simiente
ya cuajada que florece,
y las raíces remece
de este Chile indiferente.

Surcarán los volantines
por los cielos de estos pagos,
y sus colores de halagos
rellenarán los confines.
Y sonarán los clarines
de las bandas y el desfile,
porque marchándole a Chile
la Parada ya se siente,
honores al Presidente
nos indican los fusiles.

Habrá niños ensacados
que correrán en pareja,
costalazos, cosa vieja
igual que el palo ensebado.
Algún cantor entonado
nos regalará canciones,
hablarán de tradiciones
de los tiempos coloniales,
de unas payas tan geniales
contrapuntos y dicciones.

Los pingos exigiremos
en carrera a la chilena,
rayuela corta, no ajena
cuando quemada marquemos.
Anticuchos pediremos
con un trago de chicha en cacho,
y aparecerán los lachos
arrastrando manta y poncho,
haciendo salud a concho
hasta quitarse el empacho.


Las parrillas, los carbones
el costillar, la cerveza,
forman todos misma pieza
para buenos comilones.
Las guitarras, las canciones
pañuelo al aire y el ocho,
celebrando este dieciocho
con tres patitas de cueca,
mientras una huasa chueca
cuece tranquila un sancocho.

Chicha en cacho, vino tinto
vino blanco bien helado,
con chirimoya arreglado
que hoy nos trae ño Jacinto.
Suena clarito un requinto
en las fondas más cercanas,
de gallinita unas panas
está gustando mi prienda,
porque le solté las riendas
cuando Chile se engalana.

La tarde nace en el Cielo
y va llamando a la noche,
los curados, el reproche
cuando se nos cae al suelo.
Muchos se retan a duelo
cuando la noche es arisca,
y rematada es la brisca
respetando reglamentos,
todos asienten contentos
aunque no entiendan ni pizca.

Las guitarras y acordeones
los panderos y vihuelas,
los caballos, las espuelas
y afinados guitarrones.
Las flaquitas, los guatones
los cantores, las ramadas,
las cirillas, las tonadas
empanadas y pequenes,
son tradiciones y bienes
de esta Patria tan amada.


Fue tradición popular
el volantín de septiembre,
que con hilo de buena urdiembre
tú debías elevar.
Se debía éste curar
con un vidrio bien molido,
donde el hilo era metido
ya bañado en colapez,
y agarraba rigidez
cuando era zambullido.

Las bolitas de cristal
las usaban los pitucos,
las de piedra los malucos
guardadas en un costal.
El par o none fatal
cuando al hoyo las tiraban,
porque mientras se contaban
en el medio del barullo,
se tiraban al marullo
y las bolas se llevaban.

Otro juego muy jugado
el trompo mi amigo el trompo,
de los mismos que yo rompo
si al otro dejo ensartado.
Con su cuerda es enrollado
y se lanza sin revancha,
una cancha larga y ancha
con su raya de partida,
y una moneda prendida
que hay que sacar de la cancha.

De campeón me consagré
pal emboque desde chico,
hasta hoy día lo practico
porque nunca lo olvidé.
Y el otro día jugué
y las emboqué certeras,
como siempre a la primera
el palo justo al hoyito,
seguí siendo campeoncito
pues no apunté nunca afuera.


Anoche jugamos juegos
de tiempos de la niñez,
no me acordaba, pardiez ¡
de la escondida y los ruegos.
Cuando nos sobraba el fuego
muy fondeado entre las matas,
mientras en bella cantata
un tonto contaba a diez,
y gritaba salgan pues
que estar solo me da lata.

De madera bien clavada
quién no ha tenido una chancha,
bastante más larga que ancha
para tirase en bajada.
Rueda de patín ya gastada
ésas con llanta de fierro,
calles paradas de cerro
para correr cuesta abajo,
peripecias a destajo
de las cuales hoy me aterro.

También quiero recordar
la viejo pelota de trapo,
donde había que ser capo
para poderla chutear.
Costaba con ella avanzar
porque se pegaba al piso,
(calles de tierra preciso)
en otrora tiempos idos,
donde muy buenos partidos
se jugaban previo aviso.

En las plazas se jugaba
y en las veredas también,
pues en corto santiamén
la culebra se marcaba.
Muy rayada serpenteaba
con varios hoyos al largo,
de la cabeza me largo
a la cola por el lomo,
mi bolón relleno de plomo
nunca fue presa de embargo.

Viva el rodeo chileno
y los cantos de mi Patria,
las canciones de Jaime Atria
como el payador ameno.
Las diez han dado y sereno
ya se escucha por las calles,
se ven oscuros los valles
y en la ciudad los candiles,
que iluminan muy gentiles
a chinas con lindos talles.

Viva la primera Junta
y que viva Don Mateo,
viva el traro y su solfeo
que al amanecer repunta.
Vivan los bueyes en yunta
como el huemul tan chileno,
que viva el puma de Teno
un payador consumado,
que conmigo se ha afinado
con mi verso limpio y pleno.

Viva Javier de la Rosa
como el Mulato Taguada,
y que viva la payada
inolvidable y famosa.
Viva la mujer hermosa
la que abrigo en mi chamanto,
el Puente de Cal y Canto
la empanada y el pequén,
y el viejo cerro Huelén
que en la noche hoy da espanto.

Y que viva La Quintrala
Catalina de los Ríos,
las mañanas y el rocío
los campesinos, sus palas.
El Franciscano y sus chalas
pecadores y beatos,
el gran futre, sus zapatos
las cirillas y el fandango,
la vieja ruta, su fango
y ese charco lleno de patos.


Que viva Manuel de Salas
como también Andrés Bello,
pues de ellos llevamos sello
que esta Patria aún lo avala.
Cuando la Patria se embala
nos aparece por suerte,
el Cura de la Buena Muerte
junto a la Aurora de Chile,
que cual diario que se estile
libertario se hizo fuerte.

Que vivan Los de Santiago
como los Huasos Quincheros,
payadores y troveros
que recorren nuestro pagos.
Los de Ramón un halago
que legaron un sitial,
Los Solitarios tal cual
Messone y El Temucano,
Santiago Cuatro de la mano
con Huasos de Algarrobal

Que viva La Torcacita
y los Viejos Estandartes,
cuya historia es cosa aparte
que otro verso se amerita.
El Gorro de Lana me invita
a Chiloé hoy a cantarle,
de la Pincoya contarle
como su mejor tesoro,
el famoso licor de oro
que cauto debe tomarle.

Y que vivan los copihues
color de sangre araucana,
la vieja machi que sana
con rama de parqui y coligües.
Yo quiero que me atestigüe
que entre todos estos primores,
la de mejores olores
y que es doble Consentida,
es ésa tan conocida
nuestra "Pérgola de las Flores"

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