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Publicado: Miércoles, 14 de septiembre de 2005

Gunnar Ekelöf, genio de las síntesis


En su obra cumbre, "DIWAN", el poeta sueco Gunnar Ekelöf, desarrolla a partir de una leyenda la proeza iniciada por W. Blake, de sintetizar los elementos y conceptos, desmitificando a la vez que creando un no-mito paralelo como tesis, echando abajo el aparato de infundios en que se basan las creencias religiosas, sobre todo la cristiana, rescatando de varias tradiciones sepultadas en las tinieblas del tiempo, al Príncipe Emgion, caído en desgracia, condenado a cegamiento al encontrarse entre dos bandos de una guerra por el poder. Ciego pues, es decir, desde la Oscuridad deviene en el Vidente órfico que nos relata sobre la verdad del mundo y el no mundo.

"Diwán" es entonces el testimonio legendario de un vate que canta en lo Negro, y desde ese no color que reúne todos los colores, la Libertad final de los seres, de todos los seres, del amor, que halla en una "Virgen Prostituta", sea pues, la antítesis de otras santas, en la Madre de todos y de ninguno, la que da amor a todos, la pobre, mísera y vieja entre las míseras, aparecida con Mil y Una noches en Oriente, para ofrendarse y ’salvar’ de su castigo al Príncipe de la Noche, quien es su Complemento Natural y amoroso último, sin y con la cual, no puede vivirse más en el mundo de los hombres, iniciando citas CIEGAS con su liberadora mediante el ’tacto’ de los muros de una Ciudad donde los hombres son enjabelgados de manera horizontal y no representan más que puntos y cruces enrevesadas, de un cementerio total de la humanidad, en el que Nadie se halla y todos a la vez. Ese lugar ’hórrido’ es el sitio donde únicamente pueden encontrarse, porque está más allá y es lo Profundo y por tanto verdadero, donde la sangre no espanta y en que bañarse en la nada del Espectro del SER constituye ni la redención ni la culpa, es decir, solamente la fortuna de vivir en la única posibilidad que tienen todos los desheredados de la Tierra. Sin embargo, en la tierra es solamente, cenital, que puede darse la vida y el amor, y no en cielos fantasiosos de donde nada hay, sino falsas esperanzas a que conducen a rebaños de dolor y castración.

Francisco J. Uriz, uno de sus traductores al castellano más relevante, nos decía en 1982: "El poeta se niega a tomar partido por uno de los contendientes en los combates del bien y el mal, la vida y la muerte, el este y el oeste. Trata siempre de buscar ’otra cosa’. ’La poesía: tensión entre palabras, entre líneas, entre conceptos…’ Su Arte Poética es la dialéctica de la contradicción. Un enfrentamiento de conceptos opuestos que produce, siempre, algo diferente, ’otra cosa’. Artur Lundkvist lo define así: ’Ekelöf destruye constantemente lo que acaba de construir, elimina y borra lo que acaba de decir para, de esa manera, despertar una sensación indeterminada sobre algo diferente, un algo impreciso e inalcanzable, una tercera cosa, ""otra cosa"", más allá del dualismo de la realidad."

"Una realidad (soñada)" y "Un sueño (real)", escribe el poeta ’En Otoño’ (1951), lo que nos convoca al mundo de la paradoja. Va conformado un universo donde entremezcla de modo ’asombrosamente natural elementos místicos con descripciones puramente naturalistas de la realidad circundante.’ En Mölna-Elegi, (1960) se vuelve complicadísimo, ’con numerosas partes en griego y en latín, que trata de la relatividad del concepto del tiempo y de la vivencia humana del tiempo.

De lo dicho por Uriz, llama atención el uso del tópico ’Non serviam’ que da título a una obra de 1945 y si atendemos a su primer libro, ’Tarde en la tierra’, aparece ’el nihilismo’ como modo de pensar, y en su volumen ’Dedicatoria’, con una cita de Rimbaud, donde se aprecia ’la influencia del romanticismo sueco del siglo XIX. Desde ’Canción de barquero’ y luego en ’Banalidades’ como en ’Opus incertum’ se observa el giro: la ’sencillez, pasión por crear una gran poesía sin imágenes, sin deslumbrantes metáforas, sin embargo bajo esa apariencia de simpleza yace lo oculto, lo críptico e inasible, en un intento por presentar el absurdo existencial e ironizar. En ’Una noche en Otocac’, hay línea antipoética y luego ’Una noche en el horizonte’, de tinte de la época de Tarde en la tierra, poemario primero, que fuera descrito como surrealista, pero de lo cual Ekelöf negó afirmando que se trataba ’sobre el suicidio’.

Diwán es una trilogía compuesta por ’Diwán del Príncipe Emgion’ (1965), ’La leyenda de Fatumeh’ (1966) y de ’Guía para el averno’ (1967).

Esta obra cumbre es fruto de una visión que no abandonaría jamás al autor, ocurrida durante un viaje a Estambul junto a su esposa Ingrid. Ekelöf afirmó que él ’no creía en las influencias sino en la identificación’, y es bastante decidor. De allí su ’El Príncipe soy yo’.
’Emgion es un acrita, un noble dedicado a la defensa de las fronteras del imperio y un producto de la mezcla de razas y culturas. Acompaña a su señor, el emperador Romano IV Diógenes en la batalla de Manzikert. Vio de cerca, pues, la traición y la derrota, fue apresado y encarcelado, y en la prisión torturado y cegado. Puesto en libertad, inicia un largo peregrinaje hacia su patria curda, acompañado de una figura femenina. El mismo Ekelöf comenta sobre ella: ’El libro comienza con una invocación a una Virgen, a una figura solitaria, sin nombre, sin hijos. Una virgen que no tiene nada que ver con la Virgen María. Una divinidad precristiana que tiene rasgos de Ishtar, Astarte, Cibeles y la Diana de los Efesios, origen obvio de la devoción mariana del catolicismo."" ’Una diosa precristiana. Entrega su amor a todos y aunque no tiene hijos considera a todos como hijos suyos. No es madre de dios, no es teotokos. Se puede considerar la visión de Príncipe como un monoteísmo y en femenino, donde el ser adorado, el creador, sería una mujer, no masculino.’ La idea del amor, ’la ausencia, la nostalgia’, como que de la oscuridad nace la luz, luz interior, del cegado, lo ’sagrado’. Fatumeh ’es una chiquilla que fue vendida y aparece luego en un burdel, de donde es sacada y tiene una hermosa historia de amor con un príncipe, para terminar vendiéndose por los mercados para seguir malviviendo en su vejez. Pero ella aun en la miseria sigue manteniendo su dignidad gracias al recuerdo de ese amor con coraje moral e integridad’.

Se tratan los temas que obsedieron a Ekelöf: ’el amor y la muerte. Y la vida, un instante de luz entre dos tinieblas: las del claustro materno y las de la muerte; vida y muerte, dos contrarios exhibidos como una misma cosa, luz y tinieblas, virgen y ramera, es decir, de donde saldrá esa ’otra cosa’, él y su sombra, y la fusión de dos mitades bajo la Sombra.’
En ’Guía para el averno, el viaje no tiene protagonista ni línea argumental, pero a diferencia del de Dante, es el poeta el que va a ser nuestro ’guía’, por un infierno de visiones, sueños y sombras’, donde se da cuenta de un encuentro sin palabras de una novicia, ’de Spalato’, con el poeta que se llama a sí mismo Satanás y que ella toma por un ángel, con un ’Sermón del diablo’, incluido.



El Diablo es dios
y Dios es diablo
y a mí me enseñaron
a adorar a ambos
a uno de una manera
al otro de otra
pero ambas maneras eran idénticas
porque las dos eran igual de autoritarias
Hasta el día en que conocí
el Amor, brecha
entre dos contendientes
el Amor, un rayito
de luz entre los labios sangrantes
La brecha por la que
entran los elegidos
al mundo de indiferentes
Indiferentes los que adoran a un Dios
Indiferentes los que adoran a un Diablo.


Pide "otra cosa", más allá del dualismo de la realidad. ’Fue víctima de la herejía maniquea’, nos dice de Emgion. Se niega a tomar partido por el Bien o el Mal, la vida y la muerte. No cree en convencionalismos: El Diablo es dios/ y Dios es diablo/ y a mí me enseñaron / a adorar a ambos// Indiferentes los que adoran a un Dios/ Indiferentes los que adoran a un Diablo.// /está aquella que no es Madre de nadie/ pero cuyos pechos tienen leche/ para todos.// Me acordaré del camino /que une los oasis "Sí" y "No" // del árbol Nada /y del árbol Algo // con un alma/ y un cuerpo/ que pudiesen fundirse en uno//. La visión más pura/ es la sombra pura/ la antítesis de la luz.

Gunnar Ekelöf.


*Diwan : una trilogía / Gunnar Ekelöf ; traducción de Francisco J. Uriz. - Madrid : Alianza, 1982. - 178 p.

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