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PANC
Publicado: Sábado, 27 de septiembre de 2003

Victor Jara. Porqué...?


Hay preguntas que son atrevidas y hay otras que son ingenuas. Las hay también aquellas que son amorosas (como las preguntas preciosas de los niños) y otras desesperadas (como las de los enamorados despreciados en su amor). Hay a veces algunas que son de asombro, otras de enojo y también de lástima.

Hay sin embargo una pregunta qué sé que ningún ser pensante, podrá nunca responder: porqué asesinasteis a Victor Jara? Señores del Poder! A ustedes les hablo!!! Cuál fué su delito que mereció tal castigo? Porque cumplió la pena por ustedes establecido y de qué manera, su señoría! La renacida inquisición impuesta por el Homosaurio, legitimó su tortura.

Cantarle a Amanda, a un cigarrito, a la chicha o a la limoná no puede ser motivo de tanto odio!? Pienso yo, ser humano y racional.
Qué fue entonces lo que motivó tal atrocidad?
Solo los asesinos de Victor podrán responder esa pregunta.
Y si los asesinos de Victor nunca van a ser juzgados, nos iremos entonces a nuestras tumbas con un gran signo de interrogación.

Tarea entonces para las generaciones actuales y también para las venideras:
Preguntadle a cada uniformado con el cual os toqueis: Porqué!?
Ellos saben de qué se trata. Y si desvian sus miradas lejos de tus interrogantes ojos, debes saber que es su conciencia la que les impide mirar de frente.

Victor, fue uno más de toda aquella enorme masa de chilenos que creyó que podriamos hacer una sociedad digna para todos. El contribuyó con su talento musical y nosotros con nuestras consignas. A Victor lo torturaron y a nosotros nos remitieron al exilio eterno. Sus canciones son ya parte del patrimonio cultural universal y nadie puede negar su enorme capacidad creadora. Como artista multilateral y como ser humano, Victor será para siempre ejemplo digno de imitar.

Más no lo idealizemos. No creo que él hubiese querido que su vida, sus sueños y sus problemas se publicaran en libros con categoría de bestseller.

Joan dió ese paso y esa es también su propia elección. Y no es condenable tampoco. Creo que su libro ayudará mucho a generaciones chilenas venideras, a mostrar dónde estuvo la verdad.

Victor eres tú, Victor soy yo. Pero no olvidemos jamás que cualquier asesinato político, es un asesinato de más; innecesario y estúpido!
Porque de cualquier manera que se pretenda mostrar su muerte, nadie ni nada podrá nunca negar, que sus canciones fueron cegadas por la irracionales balas de la moderna inquisición encabezada por el Homosaurio chileno, de medallitas de latón sobre su poco original uniforme de soldadito de juguete.

Desde el otoño del norte europeo, te prometo Victor que seguiré escuchando tus emotivas canciones y, en lo posible, las trataré de hacer parte de mi legado cultural. Mi pobre testamento contendrá sin duda, más de alguno de tus textos.
Descansa en paz, puesto que no tienes nada de que arrepentirte!

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