Buscar
PANC
Publicado: Lunes, 29 de septiembre de 2003

Recuerdos, memoria y prisión obrera


Son las 4.30 de la madrugada y la mayoria de los mortales está disfrutando de algo de sueño. Y yo estoy aqui, escribiendo estas reflexiones nocturnas, que algun día alguien publicará.
Caminando un noche por las veredas de Bucarest, y escuchando el silencioso eco de mis pasos, encontré una vez un pedazo de tela que, sólo y algo triste, colgaba de un poste de la luz.

Aquél pedacito de material por el ser creado, llamó mi atención y lo tomé. Y aún cuando no era más que un trapo tirado al viento, lo hice girar entre mis dedos y todo el universo de mi infancia, se llenó de alegria con ese carrusel temporal de sueños inesperados.

Los olores son distintos y, asi como los amores juveniles, son tambien pasajeros. Hay ciertos aromas, sin embargo, que perduran así como el tiempo en el pétalo de una bella flor de amor, aplastada dulcemente entre las finas páginas de un libro.

De repente, aspiro un olor que me lleva de regreso a la casona fea de mi infancia en la calle Dieciocho en Santiago, o de repente me llevan al piso de baldosas frias de la casa de mi padre en Traiguén, en tanto que otros me trasladan al pasado tenue de Temuco y su Liceo primaveral. Pienso que el dia en que empiece a sentir el olor de la casa en que habito, será motivo de preocupación.

Dicen que la memoria de un pueblo es corta. No sé si eso será verdad. Pero al menos en Suecia pareciera que así es. Y asi, a rápido vistazo, da la impresión que éste pueblo nada ha aprendido de otra tragedia ocurrida hacen diecisiete años atrás, cuando asesinaron a Olof Palme en situaciones similares. Otras noticias empiezan ya a cubrir el cuerpo de Anna, como tierra mortuoria caída desde las paletádas del tiempo. Y hasta parece que han logrado detener al autor de su muerte.

Mas nada se puede asegurar cuande se trata del trabajo policial sueco, el cuál sigue mostrándole al mundo que aún no pasa a la Primera División. Si fue un crimen político o no, no lo sabremos tal vez nunca. Pero no es eso lo más importante ahora. La pregunta clave es, como es posible que la ministro de Relaciones Exteriores haya sido ultimada a plena de luz del día, en uno de los negocios centricos más concurridos de Estocolmo, ubicado en una de las calles más transitadas de esta ciudad?
Así están las cosas hasta el día de hoy. Pero siempre hay un mañana, dicen por ahí.

Una periodista sueca escribió hace poco, que el mundo de la clase obrera es una prisión de la cuál todos y cada uno de sus habitántes tiene el perfecto derecho a escapar. Y que todos y cada uno de nosotros, soñamos con sentárnos algún día, en la suntuosa mesa de la clase alta para deleitárnos con los manjáres ahí presentados. No sé de dónde habrá sacádo tal conclusión. Porque yo, honestamente, prefiero unas buenas pantrucas recalentadas sobre braseros pobres, que el compartir algún despilfarro provocador en la mesa de algún pudiente. Aunque también es cierto, que yo no soy más que un pequeño burgués decadente, con uno que otro gusto proletario.
Y, muy callado entonces para no enardecer a los dioses blanquinegros del Día y la Noche, me voy a dormir.

Desde Estocolmo y mi pequeño cuarto de escribiente solitario... buenos días...

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net