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Publicado: Sábado, 13 de mayo de 2006

La epopeya ‘imposible’ de Nicanor Parra

Por Mauricio Otero


¿Por qué no se le ha concedido el Premio Nóbel al antipoeta chileno? Nunca es tarde, decimos en Chile, en cuanto a desfacer entuertos, para un país que después de la memorable frase de Salvador Allende ‘más temprano que tarde…’ Y el Premio no llega… Tal vez a don Nica le faltó escribir un Poema EPICO… Con todo lo que sustancia de su tierra, su historia y su gente, no lo ha hecho. Y ACASO SEA UNA TAREA IMPOSIBLE, pues la solemnidad, ese ‘tonto solemne’ no se puede dar en la antipoesía, tal como la conocemos en Parra, parreando.


No puede haber una especie de ópera de Chile? (como la que comencé a escribir al reiniciar la democracia, a pesar de que la mía es obra no estrenada y titulada La ópera del pueblo de Chile. Ni siquiera Isabel, la hija del presidente mártir, me contestó la carta en que le solicitaba una anuencia para llevarla a escena).

Pero volvamos a Parra, el ‘viejo diablo’, que no tiene velas en ningún cementerio y que se ríe a carcajadas de su propia muerte, a la que llamó mi ‘vieja lacha’, a la que le prometió antes de morir, ‘te voy a echar una güena cacha’, palabras de Nicanor. Con ese tono, la epopeya no cuenta destino. Pero para que nos vayamos enterando, éSTA OBRA MAGNA YA ESTé ESCRITA POR EL PROPIO NICA, ie, en todo su trabajo como poeta contrario: si leemos La Cueca Larga y esos monólogos de los muertos sentados o borrachos a una silla, que recitan semi dormidos, medio muertos o desde el otro lado, de ‘esas gruesas cortinas negras’ que nos separan de ellos, sí, en esa metafísica considerable que hay en su poesía, como en la de todo poeta chileno que se precie, Quevedo adentro de nuestra literatura, desde los orígenes mismos.

Podríamos decir que las sátiras y la metafísica más seria del poeta del Oro español están contenidas en nosotros y donde más encarnó fue en Parra, como un vino viejo, atufado, mosto chillanejo, de la progenie larga y llorada de esta tierra: chille viejo, chilla añejo.

Conceder el Nóbel a Nicanor Parra es a una nación que ha sabido pararse de cualquier forma ante la adversidad, e ir caminando a un destino que no sabemos cuál es, pero cuyo horizonte es de origen sueco. Los comentarios huelgan. Decir que "Parra cuenta una obra considerable, cuando no hace chistes ni cositas tontas o payasadas y su poesía es folclor", es una estupidez.

Yo leí tempranamente su primera antología, Obra Gruesa, ahí se me prendieron las antenas. Vi la continuación de Neruda, que Neruda mismo celebró en su momento con gran fiesta, generoso como era. (Rojas, muy merecido y debe ser un enroque duro para la Academia; ahora hablo por Parra, mañana por don Gonzalo, poeta del amor como Neruda, alto y de tierra y aire, de narices prendidas).

Canto General ha sido nuestro Poema épico moderno y no hay nadie en Chile y en América que lo haya superado. Y por qué no esperar que a los chilenos se nos otorgue el galardón por Humor semiserio o si se quiere humor negro: Parra supo hacer reír a un país que temblaba entero, su verso siempre estuvo ahí, quemante, valiente ante el otro canto ‘general’, con voz única, en su solo, en su aria tenebrosa. Y no dedicarse a sepultarnos. Y Nicanor Parra ha sido nuestro cronista, en una tarea MUY DIFíCIL de escribir este tipo de crónicas, porque son creativas, formas metapoéticas. Ha habido grandes crónicas en poesía mundial, sobre todo los ingleses y los griegos, los primeros, comenzando por Homero.

Por eso hay que saber ver la importancia de Nicanor para Chile. Fundamental. Premio a las uvas negras, el mejor vino, el viejo diablo, que nunca se sabe, sabe más por viejo que por diablo!

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