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Publicado: Martes, 23 de mayo de 2006

Chile oculto


El jueves 27 de abril, a las siete de la tarde, se dieron cita un centenar de personas en el salón de actos de Vuxenskola en el centro de Estocolmo. Tomás Hirsch, crítico mordaz de la pseudodemocracia chilena que impera en su país, habló de la realidad actual de Chile y de integración latinoamericana.
El acto comenzó con un documental, donde se mostraron imágenes, comentarios de algunos intelectuales de izquierda y de personas de las clases sociales más golpeadas.

Una persona comentaba: "Hay un crecimiento económico en el país de un 5, 6 y hasta un 7 por ciento, pero los sueldos siguen bajos y no puedo pagar la educación de mis hijos". Otro hombre decía: "Chile es un país multicultural y debemos restituir la dignidad de los pueblos mapuches. Más de 30 años se ha gobernado a espaldas del pueblo". Mientras que una mujer se quejaba: "las mujeres y los pueblos originarios son discriminados".

Las canciones de Robinson Yañez, la poesía de Nelson Monsalves y la música de Pepe también estuvieron presentes, creando un ambiente de compañerismo y hermandad latinoamericana. Para el líder del Partido Humanista de Chile, Juntos Podemos Más, y sus seguidores no cabe duda que el Chile de hoy vive una situación ficticia. Mientras en Chile las estadísticas arrojan cifras que muestran un bienestar social, crecimiento económico, baja inflación y exportaciones que incrementan el nivel de consumo, la gran mayoría del pueblo chileno vive engañado y luchando, día a día, por la supervivencia como en cualquier otro país de América Latina.

Tomás Hirsch, vino con un cargamento de verdades contundentes en su maleta. Y a cualquier parte que va, las desdobla, una por una, para contarnos de aquello que la derecha chilena, los grandes industriales, los pinochetistas y las empresas multinacionales esconden bajo su fortuna con ayuda de una oligarquía que no le interesa la mejoría del pueblo.

La pseudodemocracia instalada inmediatamente después de la caída de la dictadura de Augusto Pinochet, no ha cambiado las estructuras fundamentales de la sociedad. Los jóvenes se sienten discriminados porque tienen que pagar una cantidad de dinero para seguir sus estudios, los trabajadores pueden ser despedidos en cualquier momento sin tener derecho a indemnización. Es decir, existe una injusticia social y una tremenda brecha entre ricos y pobres. Chile está vendido al extranjero y se ha privatizado hasta el aire que se respira.

Los partidarios de los "Chicago boys" siguen haciendo su agosto
y los cantos de sirena del neoliberalismo han afectado a sectores como la economía, el mercado y la democracia.
Entre tanto, los neoliberalistas muestran el mercado como un "espejo de oro", porque para ellos es el sistema más rentable. Sin embargo, el pueblo, con esta política neoliberal, no ha podido alcanzar niveles de poder adquisitivo para satisfacer sus necesidades básicas.
Por otro lado, existe una política exterior alineada a los intereses norteamericanos.

En el Partido Juntos Podemos Más, se hace un trabajo mancomunado. Existe un escenario de diversidad, donde comunistas, humanistas, miristas, ecologistas o cualquier otra persona que desea luchar bajo esa bandera; trabaja para forjar un Chile más democrático y equitativo. Es decir, un sistema que permita resolver los problemas salariales, la seguridad social, el empleo, la salud, el medio ambiente, la educación, etc.



El intelectual chileno, hizo una comparación entre Noruega y Chile. Dos países que exportan salmón, pero los sueldos de los trabajadores en este rubro pesquero, en el país sudamericano, son totalmente inferiores a la de sus homólogos noruegos.

A manera de contarnos de su experiencia y los cambios progresistas que se están dando en Latinoamérica, hizo alusión a la histórica visita a Chile del presidente boliviano Evo Morales. Èl mismo estuvo presente en el Estadio Nacional de Santiago, donde habló el mandatario boliviano ante casi diez mil personas. Y como anécdota contaba que la muchedumbre gritaba la consigna de: "Mar para Bolivia". Evo Morales no esperaba esta valiosa y justa reclamación por parte de un segmento de la sociedad chilena y acotó: "no van a creer en mi país".

Al referirse a una integración latinoamericana dijo, entre otras cosas: "Chile tiene que tomar la iniciativa para que Bolivia recupere una salida al mar, pero no una salida para enriquecer a las empresas transnacionales, sino más bien para la mejoría de los pueblos".

El discurso político de Tomás Hirsch, interrumpido varias veces por calurosos aplausos, fue justo y explícito. Su partido, Juntos Podemos Más, prepara a gente con un pensamiento político nuevo y progresista; que lucha por un Chile más justo con plena vigencia de los Derechos Humanos en lo político, social y económico.

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