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Publicado: Miércoles, 26 de julio de 2006

Discurso político de Tomás Hirsch en Estocolmo

Vuxenskola, jueves 27 de abril, 2006


Para quienes vivimos en Chile; Estocolmo está en el otro lado del mundo. Y que por otra parte, desde hace tantos años, lo tenemos tan cerca. Nos han hablado por tantos años del frío de Estocolmo y llegamos aquí; y más allá del sol, de las nubes encontramos que hay una calidez tan grande. Una calidez que está acá en esta sala. Y entonces decimos: ¿De qué frío nos hablaron, cuando aquí hay una calidez humana?. Desde hace tantos años que hemos escuchado hablar de Estocolmo; y Estocolmo ha sido sinónimo de refugio, de gente que logró salvar su vida y que estando a miles de kilómetros de su patria seguían luchando en forma comprometida.

Desde hace tantos años que Estocolmo y Suecia forman parte de nuestro lenguaje, sobre todo, cuando hablamos de exilio, de dolor y de distancia, pero también cuando hablamos de compromiso profundo. Por eso mis primeras palabras son para agradecerles a todos ustedes: chilenos y chilenas que viven en Estocolmo. Sé que se mantienen, día a día, a pesar de los años cerca de Santiago, de Talca, de Arica, de Puerto Mont, de Linares, de Punta Arena, de La Legua, de Providencia, de San Miguel, de San Bernardo, de Valparaíso... Aquí pondríamos un mapa de Chile y decimos Chile es uno solo. Vaya para ustedes mi reconocimiento profundo por la lucha que han enfrentado permanentemente para contribuir a que Chile sea un país democrático, libre, digno y con justicia social. Acá los aplausos se lo merecen ustedes. Así que muchas, muchas gracias (aplausos).

He recorrido 12 o 13 países de Europa y más de 20 ciudades. Y en todos los países he estado hablando ante gente de diferentes nacionalidades: chilenos y latinos. También he dado discursos en Francia, Holanda, Bélgica, España, Portugal, Italia, Rumania y Grecia.
En cada uno de esos países he contado la situación de Chile. Tengo la impresión de que aquí la conocen muy bien. Basta escuchar los poemas que se han recitado y las maravillosas canciones que se han cantado, para saber que aquí se dan cuenta de lo que está pasando en Chile. Pero, a pesar de eso, quiero recorrer con ustedes lo que es nuestro país y lo que es nuestra lucha dentro en ese país.

Chile se viene presentando al mundo, desde hace demasiados años, como el país del éxito, como el país de las maravillas y que está fantásticamente bien. Yo recorro Europa y me encuentro con gente que me dice: Así que usted viene de Chile, ese país que está tan fantástico, ese país que es el modelo de desarrollo, pero que bien. Así que cuéntenos cómo están las cosas por allá, porque todo lo que escuchamos de Chile es fantástico y maravilloso. Efectivamente aquí en Europa se habla maravillas de Chile. La imagen de nuestro país es fantástica, excelente. Un país ejemplar. Y entonces he tenido que reflexionar y he llegado a la conclusión que tienen toda la razón. He llegado a la conclusión que realmente Chile está fantástico, está brillando, está excelentemente bien; pero solo para el diez por ciento de los chilenos. Ese es el único pequeño detalle. Pequeño para algunos. El otro pequeño problema es que en Chile tenemos un éxito neoliberal maravilloso, un éxito económico fantástico, cifras todas espectaculares: estabilidad financiera, crecimiento económico, exportaciones, cifras macro económica prodigiosas. Es decir, todo está estupendo, pero el problema es que las familias no viven de la macro economía. El problema es que, en Chile, las familias viven de un sueldo o de una jubilación y ambas son miserables. El problema es que mientras tenemos presupuesto y éxito macro económico, tenemos también una mala distribución de ingresos del planeta. Y eso nadie lo cuenta. No tenemos la peor, es verdad. Todavía están peor que nosotros: Mali, Uganda, Benin, Burkinafasso, Togo...

La brecha en la distribución de ingresos en Chile va creciendo cada año más. Y a medida que pasan los años y la economía crece, la calidad de vida y el desarrollo decae. Las condiciones de vida se van haciendo cada vez inhumanas. ¿Y dónde está, entonces, esa imagen tan maravillosa de Chile? ¿Será que yo estoy mintiendo? ¿Por qué se crea una buena imagen de Chile? si yo estoy diciendo que tenemos una de las peores distribuciones de ingresos. Existe una buena imagen de Chile, porque quienes dan la imagen de Chile son las corporaciones multinacionales en el sistema financiero, y el Gobierno es socio de ellos desde hace muchos años. Ellos son los que se han encargado de difundir tal imagen de Chile por el mundo entero. No son los dirigentes mapuches, a quienes se les siguen robando su tierra, los que cuentan esa maravillosa imagen de Chile. No son los dirigentes de las poblaciones los que pueden recorrer Europa para explicar su situación. No son los dirigentes de los estudiantes, a quienes cada vez se les cobra más por estudiar, los que pueden viajar por Europa y explicar su situación. No son los dirigentes de los trabajadores, los que pueden explicar cómo les expulsan de sus casas para rematarlas. No son los dirigentes de las mujeres. No son los dirigentes de los profesores, que son explotados y tienen que trabajar en dos, tres y hasta cuatro colegios para poder ganar un sueldo que sigue siendo miserable. No son ellos los que pueden contar su trágica historia. Esa realidad de Chile no se cuenta. Esa realidad se esconde, y las grandes multinacionales hablan, por su puesto, maravillas de Chile. ¿Cómo no van hablar maravillas? si les está yendo muy bien. Se están llevando el país entero. Un país que comenzó con la aplicación del modelo neoliberal en plena dictadura, pero que lo han profundizado en esta mentirosa democracia que vivimos desde hace 15 años.

Una democracia falsa y deformada, en la cual se remplazó el poder de los militares a los civiles que han continuado aplicando exactamente la misma política neoliberal. Y han completado la tarea que no se realizó en los años de la dictadura. Y como consecuencia, en Chile, todo; absolutamente todo está privatizado y además en manos de las empresas multinacionales: la industria forestal, la industria pesquera, la industria minera, la industria agrícola, los seguros, las jubilaciones, la salud, la educación, la energía, las comunicaciones, el agua; todo, absolutamente todo. Chile está entregado a grandes corporaciones multinacionales. No solo entregado, sino que sacan miles de millones de dólares y no queda absolutamente nada en el país. Un ejemplo concreto; el cobre. La Concertación ha impedido que se invierta en nuevos proyectos nacionales, y ha entregado todas las nuevas concesiones mineras a empresas privadas multinacionales. Codelco, hoy en día, exporta 30 por ciento del cobre y entrega cinco mil millones de dólares al Estado chileno. Y las multinacionales privadas exportan el 70 por ciento del cobre y dejan apenas 500 o 600 millones de dólares. Si sacan la cuenta van a ver que entregan un 20 avo de lo que entrega Codelco por cada kilo de cobre que se exporta. Eso se llama: robo.

Las empresas multinacionales, se llevan nuestros recursos para especular en el extranjero generando una perdida de millones de dólares para Chile, mientras ellos siguen ganando cada día más y más. Ellos no tienen perdida porque cobran comisión que la descuentan automáticamente del sueldo de cada trabajador chileno. Con la plata del trabajador especulan y si se pierde, ellos dicen: "lo sentimos mucho, nosotros hicimos un intento y lamentablemente se perdió". Eso es lo que está sucediendo hoy día con especulaciones de millones de trabajadores chilenos.

Mientras cuentan el éxito económico en la televisión, ahí está cada persona mirando la tele y preguntándose ¿pero que pasa?. Dicen que todo está fantástico, que hay éxito, que tenemos un modelo que se exporta al mundo. Y ahí está Juan, María y yo mirando la tele y los recursos no alcanzan para pagar la educación del hijo, no hay dinero para pagar la salud del padre, etc.

No sé sabe si uno va estar tres o cuatro meses más en el trabajo. Se vive en una inestabilidad absoluta. Pero en la tele dicen que todo está bien y a mi no me alcanza. No he logrado subirme al carro del éxito. Conclusión: el imbécil soy yo. Soy yo el que debo estar haciendo mal las cosas. Soy yo el idiota que no he logrado subirme al carro del éxito neoliberal. Entonces como el equivocado soy yo, quizá mañana me caen algunas migas. Así que sigo votando por estos mismos neoliberales porque han hecho las cosas tan bien, pero a mí todavía no me ha tocado. Quizá muy pronto me va ha tocar.

Durante mi campaña presidencial recorrí Chile entero y vi una situación casi surrealista. Llegaba a Arica y la gente me decía:
- Bueno Tomás, la situación, aquí en Chile, está re-buena, pero... a este lugar no ha llegado. Fíjese, aquí tenemos problemas de cesantía, de contaminación con el plomo, el puerto se cerró, no tenemos zona franca. Aquí no hay futuro y nadie nos ayuda.
En Antofagasta, ocurría lo mismo. La gente me decía:
- Don Tomás, dicen que todo anda bien. En la televisión muestran éxito; pero aquí el éxito no ha llegado.
Este tipo de comentarios he escuchado en varias de las ciudades que visité.

Tomás Hirsch toma una pequeña pausa para beber agua, y una persona del público aprovecha y se escucha una voz irónica:

- Don Tomás, aquí en Suecia todo es perfecto y excelente. La situación está de maravillas, pero a nosotros no nos ha llegado. (risas)
El orador se sonríe y continua:

El modelo neoliberal es un fracaso total. Hemos vivido 17 años bajo dictadura y lo único que han hecho es: matar, torturar y exiliar a compañeros de izquierda. De este modo, la izquierda se ha fragmentado. Se mantiene las estructuras de la dictadura y nosotros decimos que Chile, no va a ser de un solo color. Vamos a construirlo en conjunto.

El Partido de izquierda, Juntos Podemos Más, nace como un proyecto político, económico y social. Una alternativa a largo plazo. Hemos recogido una linda experiencia y trabajamos con organizaciones de distintos estilos y formas. Generamos una diversidad y hemos encontrado las virtudes de cada persona.
Así los miembros, de Juntos Podemos Más, experimentan una democracia directa e inédita. Es decir, hay espacio para todos. Estamos aburridos de vivir en la farsa e hipocresía que reina en el país. No planteamos cosas complicadas. Es muy simple la cosa: queremos garantizar una buena calidad de vida a la gente.

Chile es un país rico por un lado y pobre por el otro. Chile tiene que avanzar hacia una nueva democracia. Necesitamos una nueva Constitución, porque la existente es obsoleta y antidemocrática. Tenemos que revisar los tratados de comercio con los Estados Unidos, el presupuesto militar que es el más alto de América Latina.

Nos sentimos muy cerca a los procesos de Venezuela y Bolivia. Rechazamos el ALCA. Estamos de cuerdo con Hugo Chávez. Necesitamos integración nacional en todo sentido: acuerdos energéticos, legislación que garantice el bienestar del pueblo, integración cultural, devolución de tierras, etc.
Los pueblos latinoamericanos somos pueblos hermanos. Los militares y las oligarquías son los que han dividido a los pueblos.

Chile tiene que tomar la iniciativa para que Bolivia recupere una salida al mar, pero no una salida para enriquecer a las empresas transnacionales, sino más bien para la mejoría de los pueblos.

Así está nuestra América. Los pueblos están buscando nuevos caminos. El desafío es grande en todos los campos.
Queremos que los títulos académicos de jóvenes que han estudiado fuera de Chile, sean reconocidos. Nuestro país debe contar con fondos para las familias que quieran retornar a Chile. Hoy en día existen grandes problemas para estas familias. El sistema actual no les permite obtener jubilación. El Estado debe reconocer a los chilenos que han vivido en el exterior, no solo en tiempos de la dictadura, sino también en el tiempo de la democracia.

Quiero decirles que he pasado dos días maravillosos en Estocolmo. Esta gira ha sido intensa en cada ciudad. Tenemos grandes desafíos en Chile y ustedes aquí en Suecia son importantes en este proceso. Debemos trabajar en la unidad, y la unidad se la ve más necesaria cuando se está lejos.
Muchas gracias.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net