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Publicado: Viernes, 08 de septiembre de 2006

300 Duendecitos


Hoy día es el primer sábado del mes de noviembre. Aquí, como en otros países del mundo, se festeja la fiesta de Halloween. En esta noche llena de misterio y magia; los muertos han salido de su escondite para visitarnos. Algunos afirman desde distintos espacios que, en estas fechas, es propicio también dar vida a otros personajes de extraña dimensión.

En virtud de este fenómeno, las palabras saltan a los cuatro vientos y van describiendo una historia que se ha desarrollado ante los ojos de muchos lectores orureños y de otras latitudes del mundo. De manera que la distancia se ha ido achicando considerablemente, y "El Duende" se hace presente en Suecia. Pasea con sus zapatos puntiagudos por las calles de Estocolmo. Saluda amablemente con su sombrero de ala ancha. Te guiña. Te mira de reojo, como Pedro Navaja, y te incita a descifrar los enigmas que habitan en su interior. Con sus dedos de medio metro, y postura desafiante, toca puertas y ventanas para mostrar los trabajos de escritores y poetas bolivianos. Pero también de los literatos extranjeros.

Este duendecito juguetón es un puente importante entre el terruño de los morenos, diablos, quirquinchos y el país de la Madre Svea.
Durante muchos años 300 duendecitos, del mismo tipo, han pasado por la Tierra impregnados de electricidad humana.
El Duende con su aspecto gracioso nos engancha, con un lenguaje especial, a un laberinto de imágenes, cuentos, poesías, noticias y muchas otras cosas que pertenecen a la alquimia literaria.

Para mí personalmente, verlo al Duende a mi frente y leer sus páginas es una satisfacción, ya que me informa sobre las cosas que se crean al otro lado del Atlántico. Es como pasear discretamente por los recovecos de Oruro. Me produce una vivencia fantasmagórica que va saciando mi curiosidad por la literatura.

Por eso, deseo que tus alas sean de cometa incansable para volar más lejos. Que los Dioses del Olimpo te conserven con ese brillo rojizo de copagira (agua mezclada con residuos minerales). Que las sirenas canten como gritos de guerra en tu cumpleaños. Y los brujos bailen a tu alrededor con lámparas de carburo. Que sigas siendo el orgullo literario de Oruro.

Espero, de todo corazón, que me sorprendas a la hora y en el lugar menos pensado. Quizá cuando este caminando bajo la lluvia, con mi paraguas cerrado, y saz! te aparezcas como un gato cartero, al que todo el mundo espera ansioso por sus noticias.
Gracias a todos aquellos que te visten con un ropaje de letras, de signos, de nuevas posibilidades expresivas para introducirte en una geometría surrealista. Felicitaciones por los 300 duendecitos!.

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(Esta nota se publicó, en el suplemento literario "El Duende" del periódico La Patria (Oruro-Bolivia), el 14 de noviembre de 2004)

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