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Publicado: Domingo, 05 de octubre de 2003

Los orígenes del Conde Drácula


Leí hace poco en una página del Internet, la narración de un persona que hacía mención a un viaje suyo a Rumania y a algo que le llamó la atención en ese país y que calificó como "folklore de misterio y vampiros". Muchos, y no pocos aquí en Suecia también, tienen la equivocada idea de que Drácula es un parte de la cultura rumana. Pues bien, nada está más lejo de la verdad que esa afirmación. Según yo sé, el hermoso folklore rumano no tiene nada de misterioso y en ninguna de sus múltiples expresiones culturales, hace mencion a los vampiros. Paso entonces a explicar algunos conceptos para desenpolvar algunos prejuicios que como telas de araña, parecieran colgar por todos los rincones del mundo.

Aquello de Drácula y su vampirismo, nació de la imaginación de un escritor inglés llamado Bram Stoker quién, en 1897, publicó su primer libro sobre el Conde Drácula, al cual le otorgó raíz transilvánica, poderes satánicos y unas cuantas otras caracteristicas, que lo hicieron famoso en todo el mundo, menos en Rumania.

Con habilidad de escritor-investigador, Stoker combinó una serie de elementos para la creación de su personaje, el Conde Drácula. Este personaje ficticvo está basado en un héroe nacional rumano, el Principe Vlad de Valaquia, más conocido como Vlad Ţepeş (en rumano, se pronuncia "tsepesh") el que entre los años 1448 y 1478 combatió con ferocidad y sin compasión la presencia del Imperio Otomano, en la zona de los Balcanes. Los sultánes turcos se sucedieron en el poder en ese lugar por casi quinientos años y dejaron por supuesto muchas influencias en lo cultural, en lo culinario y también en el idioma.
Un ejemplo para ilustrar mejor este fenómeno; en rumano la palabra "enemigo", se dice "inamic" pero es mucho más usual la palabra turca "dusman" ("dushman" tanto en turco como en rumano) que significa también "enemigo" y que, con toda seguridad, se generalizó durante la ocupación turca en Rumania. El pueblo rumano llamaba a los turcos simplemente como "dusman", vale decir sus enemigos.

Pero, no nos apartemos del tema. La palabra "tepes" significa "estaca", "empalada", etc. La traducción literal de "Vlad Tepes", es entonces "Vlad, el Empalador". Este héroe nacional rumano, se ganó ese apodo por la crueldad con que trataba a sus prisioneros y una de sus torturas favoritas, era la de ensartarlos vivos sobre "picanas" y dejarlos en las afueras de las distintas ciudades rumanas, para horrorizar a las huestes otomanas.
Según cuenta la historia, en un lapso de 6 años empaló entre 75.000 y 100.000 soldados turcos. Aquí tenemos entonces el primer elemento en la construcción del Conde Drácula.

Un segundo elemento en este contexto, es el vocablo en si: drácula. Este, proviene de la palabra rumana "drac", que significa "diablo", "demonio" y "dracul" es la declinación de la anterior (en el idioma rumano, el articulo definido va al final de cada palabra y adherida a esa) por lo cual significa "el demonio" o "el diablo". La denominación "drácula" es, en definitiva, un invento de Stoker al cual, producto a dificultades idiomáticas inherentes a su propio idioma, el inglés, se le hizo más fácil la pronunciación con una "a" final.

Un tercer elemento; en el arte medieval europeo, se acostumbraba a representar a la figura del demonio, con alas de murciélago y éste animal, junto con el gato, fueron siempre sinónimos de brujerias, misterio y magia negra. Curioso si se conoce el hecho de que en culturas más antiguas, especialmente en la Persa y en la China, el murciélago representaba felicidad y longevidad, para no hablar del gato que tenía en el Egipto de los faraones estatus de Dios. En fin, murciélagos de tipo vampiros no existen en Europa, pero si en Centro- y Sudamérica y se alimentan en efecto de la sangre que succionan de sus victimas, por lo general mamiferos cuadrúpedos. Se conocen rarísimos casos, en que esta especie de murciélagos haya atacado a seres humanos.

Como se puede apreciar entonces, Bram Stoker, mezcló una serie de elementos históricos, zoológicos e incluso idiomáticos para la creación de su famoso personaje. Y sin duda que lo consiguió con éxito!

Como una inverosimilitud o curiosidad, se podría agregar además que solamente después de la violenta caída del cadúco régimen de Ceaucescu en Rumania, se enteró el pueblo de ese país de la existencia de tal tenebroso personaje. Y como el capitalismo nos enseña que ganar dinero es lo fundamental en nuestras vidas, la incipiente globalización transilvánica está dedicada de todo corazón y con todas sus energías, a la vampiresca tarea de chuparle la sangre a cuánto extranjero cae por esas regiones, organizando viajes turísticos a los parájes en donde vivió y condenó Vlad de Valaquia y vendiendo un "cuantai" de chucherias baratas a los turistas, que van luego a atestiguar los paseos de esos, por los oscuros pazadisos del castillo del célebre Conde Drácula.

Conclusión final: el folklore rumano, no tiene nada que ver con misterios vampirescos ni cosas parecidas, pero en el caso de aquel héroe nacional rumano, tiene si que ver con la insaciable sed de dinero, que caracteriza a las empresas privadas capitalistas que hoy día aparecen por todas partes en ese país. Pero para hacerle justicia al legado cultural rumano, debo también agregar que, influenciado por el folkore del resto de los países balcánicos como asi también por la cultura gitano-rumana, su música es muy hermosa! Melancólica, dulce y llena de suaves brisas de los Cárpatos, prima-hermana de la cordillera de los Andes, tiene la propiedad de trasladarnos, al menos a mi, a pequeñas aldeas rumanas de principios del siglo XX en las cuales la vida transcurre apacible y quieta, lejos del stress inhumano de las grandes metrópolis del mundo.

Guillermo Ortiz-Venegas

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