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Publicado: Domingo, 25 de marzo de 2007

Defensa de la poesía del Choapa, 4ta Región de Coquimbo, Chile


La escritura de un poema, es la expresión íntima y profunda en que se vuelca una vivencia a través de un código especial y que posteriormente, al ser leído y comprendido, logra enfrentar o empatizar mundos distantes, donde el mismo poema puede ser sentido y vivenciado desde un sinfín de visiones, de acuerdo a todas las veces que este sea leído o escuchado. La poesía, al igual que otras expresiones del arte es un hallazgo, un milagro que se perpetúa por encima de las fronteras del tiempo y del espacio.

"El fundamento o razón principal en que se afianza la poesía, es en primer lugar la sensibilidad y profundidad emotiva e intelectual del poeta, en el sentido de percibir la vida con una mirada sensible e inteligente y que posteriormente, le permita expresar a través de un código creativo, que puede ser trasgresor o contemplativo, pero siempre sensible. Ahora bien, el poeta que justifica su quehacer más allá de un narcisismo existencial y auto referente, escribe para su pueblo, para quienes lo rodean, escribe para comunicar sentimientos y pensamientos.

La poesía se mueve con el devenir, acaece, llega a ser y se transforma junto con la historia en la que el poeta está inserto, y es esa su razón más transcendente de ser, porque una poesía descontextualizada y sólo ávida en la búsqueda de neologismos efectistas e incomprensibles, lo único que crea es "chatarra rica en su momento", pero una vez pasado su efecto, sólo nos deja un malestar que luego se convierte en nada.

El Choapa tiene poetas, comprendidos desde la simiente de su verbo, esto nos convierte en cronistas de una tierra, que a veces se mueve como isla por el abandono político regional y también, por su geografía; sin embargo, esto le ha permitido respirar aire puro y descontaminado, lejos de la toxicidad de las grandes ciudades, lo que se devela sobretodo en el quehacer poético. En el Choapa, el poeta está posesionado en su tierra, no es un ente aleatorio, cuyos pies no tienen pertenencia; el poeta puede ser universal, pero desde su raíz. A los poetas del Choapa, creo que nos identifica, precisamente, nuestra filiación telúrica, y a pesar de la diversidad poética, la poesía nos convoca y nos une en una voz que quiere explotar en versos.

Los poetas del Choapa, estamos concientes del mandamiento que Gabriela creó para nosotros: "...lo que el alma hace por su cuerpo es lo que el poeta hace por su pueblo...", y es por eso que el fundamento de nuestra poesía no se puede prestar para la farándula literaria en medio de disputas auto referentes, sino que nuestro compromiso con el quehacer poético es, en primer lugar con nuestro pueblo en su sentido más amplio; y nuestra poesía, debe ser acción libertaria y sanadora; esto es posible percibirlo en la poesía sonora y armónica de Teresa Blanco, en la poesía justiciera y revolucionaria de Jaime Lastra o en los versos criollos y descriptivos de Edelmira ávalos. No es difícil imaginar, para quien vive en el Choapa, las calles caminadas por un Mario Ramos desde su rincón bohemio de la "barraunda" o a la poeta Ana Tapia mascullando versos noctámbulos, y la poesía de Guillermo Gálvez, quien desde la química de sus versos nos pasea por espacios inimaginables en su sastrería de versos. óscar Espinoza que llegó desde Coquimbo, pero en Illapel se le llenaron con naranjas sus bolsillos bohemios. Bernardo Tapia y Yaco Serrano en el marco vileño, aleteando versos frente al mar o empapados en el horizonte de sus olas; a Wilma Borchers con una visión que llega más allá del Océano Pacífico y Ximena Herrera Marín, tejiendo redes desde la inteligencia y sensibilidad de su prosa poética, en medio de los cerros con mejillas doradas y caminando con ese extraño pasajero que es el viento vileño, al decir de ella misma; la destreza y energía de Ricardo Carrasco y la creatividad de Rodrigo Vidal en Pichidangui; y en Salamanca, el verso rápido y trasgresor de Mauricio Bruna, que por esas casualidades de la vida lleva el mismo apellido del poeta, también salamanquino Juan Bruna, asesinado en dictadura; Sergio Fredes nos saluda con su verbo sencillo y popular, mientras que en Los Vilos un Jaime Herrera sin aspavientos, construye versos silenciosos. Patricio Quiñónez en Illapel, quien sí sabe versificar sonetos; y si hablamos del verso duro y sujeto a métrica podemos nombrar también a Melania Alzamora y Roberto Simoncelli, quienes fueron honrados por su poesía en el concurso "Caballo de Fuego" de la SECH. Guido Oyarzo llegó desde el Sur, para quedarse y valorar nuestra tierra llena de vestigios ancestrales, y en las últimas generaciones, desde el colectivo inconsciente se destacan entre otros los poetas Carolina de la Fuente con su verso ágil, creativo e inteligente y el verbo trasgresor y de denuncia de Javier Milanca con grandes imágenes que hacen posible imaginar su mundo poético. Por último, quisiera nombrar en forma especial al poeta Juan Marambio, porque además de su consistencia poética en continente y contenido, ha puesto a disposición de nuestro quehacer literario su medio de difusión "el diario electrónico del Choapa". En su tiempo Patricio Nazer, también se preocupó de mantener viva la continuidad de la literatura en nuestra provincia, a través de la revista "Ateneo del Choapa"; actualmente, Arturo Pérez, Director del Diario La Provincia, nos difunde apoyando nuestro trabajo poético, compartiendo las páginas de su diario en este quehacer que también a él le pertenece.

Los poetas del Choapa no necesitamos escenarios, estamos en medio del devenir, del movimiento de la historia, somos parte de una especie en extinción, buenos o malos pero somos parte de una especie que quiere alzar su voz, no "por gestión" o "por efecto", sino por poesía, por sentimiento y conciencia, tenemos nuestro propio espacio, vivimos en el Choapa y crecemos siendo el verso de nuestra gente, en vida, en muerte, en alegría o pena, no podemos perder nuestro fundamento en una carrera oportunista y exitista, sino que escribimos por autenticidad, por empatía, porque no podemos dejar de escribir, porque somos poetas desde la raíz en medio del devenir.



ANA LEYTON

Nació en diciembre del año 1959, narradora y poeta, integrante de la Sociedad de Escritores de Chile, Profesora de Estado en Castellano y Directora del Centro de Estudios Choapa de Illapel, responsable de la publicación "Cuatro Autores del Choapa", donde publica su trabajo "Imágenes" (año 2002); recibe la Segunda Mención Honrosa en el "Concurso Nacional de Poesía Juegos Florales de Vicuña" con "Poesía y Pueblo" (año 2003); publica con Ediciones Tierra Mía el libro "Relatos Militantes" (2003); en el XI Concurso de Cuentos para Escritores de la I a la IV Regiones, obtiene el Tercer Lugar con el cuento "Una Extraña Pasajera" , incluido en el libro de la Universidad Católica del Norte (año 2004); su poema "Discurso a Neruda" fue publicado en el libro "Neruda en el Corazón" editado por el Movimiento Literario Femenino Siglo XXI, en Copiapó. Varios de sus trabajos poéticos fueron publicados en la "Antología Contemporánea de Los Andes" y también en la "Antología Paso del Norte" (letras. s.5), ambas publicaciones a cargo del poeta Arturo Volantines. En el año 2005 se le encarga el prólogo del libro "Doscientos Cincuenta Años en la Vida de Illapel". Y en septiembre del año 2006 publicó su poemario testimonial "Epidaguerrotipogramas".

Presentación: Aristóteles España, 25 de Marzo de 2007

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