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Publicado: Viernes, 11 de abril de 2008

Andrés Morales

Poemas del libro Los Cantos de la Sibila


Andrés Morales, Poeta. Nació en Santiago de Chile en 1962. Es Licenciado en Literatura por la Universidad de Chile y Doctor en Filosofía y Letras con mención en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona (España).
Ha publicado dieciséis libros de poesía: Por ínsulas extrañas (1982); Soliloquio de fuego (1984); Lázaro siempre llora (1985); No el azar/Hors du hasard (1987); Ejercicio del decir (1989); Verbo (1991); Vicio de belleza (1992); Visión del oráculo (1993); Romper los ojos (1995); El arte de la guerra (1995); Escenas del derrumbe de Occidente (1998); Réquiem (2001); Antología Personal (2001); Izabrane Pjesme (Poesía Reunida, 2002); Memoria Muerta (2003) y Demonio de la nada (2005).

Su obra poética se encuentra parcialmente traducida a ocho idiomas (inglés, francés, croata, portugués, chino, sueco, noruego e italiano) y ha sido incluida en más de cuarenta antologías nacionales y extranjeras y en un gran número de revistas literarias chilenas y del exterior, siendo también distinguida con diferentes reconocimientos nacionales e internacionales entre los que destacan: Premio Manantial de la Universidad de Chile (1980), Premio Miguel Hernández al mejor poeta joven latinoamericano (Buenos Aires, Argentina, 1983), Beca Pablo Neruda (1988), Beca de Hispanista extranjero (como poeta y académico) del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Madrid, 1995, FONDART de 1992 y de 1996, Premio Ciudad de San Felipe 1997, Beca de Creación Literaria 2001 de la Fundación Andes, Beca de Creación Literaria para escritores del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile 2001 y 2004, Premio de Poesía "Pablo Neruda" 2001, Primer Premio en el XII Concurso Internacional de Poesía "La Porte des Poétes" de París (Francia) 2007 y el Premio de Ensayo "Centro Cultural de España" en sus versiones 2002 y 2003.

En el ámbito del ensayo y la crítica literaria destacan sus libros dedicados a la poesía chilena, hispanoamericana, española y europea, Antología Poética de Vicente Huidobro (1993); Un ángulo del mundo. Muestra de poesía iberoamericana actual (1993); Poesía croata contemporánea (1997); Anguitología (1999); España reunida: Antología poética de la guerra civil española (1999), Altazor de puño y letra (1999); Antología de Poesía y Prosa de Miguel Arteche (2001) y De palabra y Obra, ensayos (2003).

Actualmente desarrolla su escritura poética conjuntamente con sus clases de Taller de Poesía, Literatura Española Clásica y Contemporánea y de Poesía Chilena en la Universidad de Chile.
Presentación: Aristóteles España, 11 Abril de 2004


SOY EL LáZARO QUE AL FIN HALLó TU FRENTE

Soy la patria desde el sol que no me mira

Me levanto desde el norte hasta la sombra
que agita cementerios y planetas
me arrepiento de vivirme sin tenerte
desde el día que miré mi espejo roto

(Mi Dios ya no podrá soñar conmigo
mi voz descubre el mar y todo el mundo
Con mi nombre se construye cada estrella
La pampa se ilumina con mi paso)

No recuerdo un solo día sin nombrarte
mi herida mi muerta mi lejana
Ya no puedo regresar al viejo cuerpo


SOY EL NUEVO CIUDADANO DE LA MUERTE

Soy la patria del dolor y su cuchillo

(Del libro Lázaro siempre llora. Santiago de Chile, 1985)

(Adriático en Dubrovnik)

Este mar este mar Este Mar

único perfecto conjugado
navegándose perpetuo en su descanso
ceremonia rito de lenguaje

He aquí el rostro de las horas
el brazo que recorre y no respira

(Yo he visto como el sol en su cadencia
adivina el arrebato la partida)

Argonautas que regresan con manzanas
lirios islas en las manos
y el peso de mis ojos en su viaje

Aquí el mar completo en su desnudo
frágil terrible cuerpo entero

Aquí converge el sueño por su sangre
y rompe el sol su centro presentido

(A Jaime Siles)

*

Todo es habla que persigue palpitándose en lo dicho
Todas estas grandes bocas que pronuncian ciegas todas
estos largos circunloquios estas anchas sinalefas
Y nos marcan nos señalan nos acusan nos inundan

El paisaje no ha cambiado

Y son otras las palabras

(Del libro Ejercicio del decir. Santiago de Chile, 1989)


ORáCULO

-No hay azar más claro que el iris de mi ojo,
pregunten a los hijos que van llorando tierra,
deténganse en el mar a respirar su vuelo
si el sol es transparente y gime y no aparece.

La adivina cierra sus ojos y crepitan
los dientes y su lengua, malhumorada, seca.

-La rueda vuelve siempre al centro de su cielo
y todo se detiene y habla y permanece.

-Desnuda en el desván irá tejiendo siempre,
tal vez nunca regrese su amante de la guerra
y bailarán los años y sin reconocer
los trozos de metal, la columnata, el mar.

-Después veo silencio y un grito despiadado.
La sangre descubrió su propio peso hueco.
Más allá un incendio y el caballo cónsul
y mártires que huelen a gloria antojadiza.
...Hay nubes en mis cejas y peces,
hay planetas...
Puedo ver la huella cómo se desfigura y cae.
La luna se avecina, el ángel se avecina.
Dos mil campanas hieren, se clavan en mi oído
y Jericó se rinde y el águila perece
mientras el toro huye detrás de los leones.


Penúltimas noticias, los heraldos corren:
Ha caído Roma, Tenochtitlán el Cuzco.


-Otra vez el llanto recorre mis anillos.

-La policía aguarda detrás de las murallas,
no hay escapatoria, me arrastran con azufre,
me fuerzan, me condenan, me besan en la cara.

-¡Alejen los espejos, aviven ese fuego!

-El hambre me conmueve y siento como vuelan
los cuervos en mi boca, enloquecidos míos.

-¡Por qué jamás anuncio lo que se escribe ayer!

...Hay nubes en mis manos,
recuerdo sólo el mar...

(A Gonzalo Rojas)


LOS VIDENTES

Todos íbamos a ser Rimbaud.
Todos íbamos a ser Artaud.
Todos íbamos a ser Edgar Allan Poe.

Lo que pasa es que ni Verlaine,
ni un poeta menor, ni aquellas líneas
del pequeño escribano de la corte.

Nada, ni en el aire, ni un poema:

Todos íbamos directo al matadero.


POEMA DEL SECRETO


Déjame la voz, te doy el canto,
déjame lo oscuro de la noche,
que exista siempre aire entre nosotros,
siempre la alegría del quizá.

Déjame los ríos, el agua, el mar que rompe
ahora,
en medio de los dos
ese inmenso arrecife que recoge
aquel secreto nuestro desde ayer.

Déjame en tinieblas; el sol a ti, la luz.

Yo encierro tu destello en mi garganta.

(Del libro Visión del oráculo. Santiago de Chile Barcelona, 1993)


VISIóN EN LA DESDICHA
(Himno y vaticinio)


Un ángel derrotado y un paisaje en calma, en medio del desierto que llama y no nos vuelve. Una luz que grita porque no tiene noche y atrás de todo esto: el llanto de un muchacho.

El óxido del tiempo comienza a recorrernos y luego nos fractura en este rito extremo.

Hundir todas las naves parece lo más cierto.
Partir con ese ángel de aquella espada rota.

¿Acaso la esperanza habita en estas horas?
¿Mueve el sol el ritmo callado de las piedras?

Un pájaro madruga y el cazador aguarda; un millón de muros revientan este día... Y nada ya acontece, nada despedaza. El mundo se desliza por el sentido inverso.

Aún así el muchacho se yergue en su sonrisa, de águila y de estatua, buscando el paraíso.

(Del libro inédito, Los Cantos de la Sibila)
SELECCIóN DE POEMAS REALIZADA POR EL AUTOR ESPECIALMENTE PARA LA PATA DE LIEBRE

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