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Publicado: Lunes, 27 de octubre de 2003

Sexualidad, religión y khanithismo


Hace poco tiempo atrás leí en un diario chileno, que más de un 90% de la población masculina de ese país tiene una actitud negativa respecto a los homosexuales. Al mismo tiempo que según otras estadísticas, Chile es el país en donde existe la mayor cantidad de homosexuales dentro del concierto latinoamericano. Sin duda alguna, que alguna relación hay entre esas estadísticas y la actitud xenofobica de los chilenos respecto a la homosexualidad. Y echarle la culpa de todo al homosaurio, sea tal vez una simpleza de mal gusto.

Pero como mi estilo no es el de los más exquisitos y yo no soy más que un simple ciudadano del mundo con algunos atisbos de intelectual, pienso que los casi veinte años de dictadura en ese país han dejado profundas huellas en todos los rincones de la sociedad chilena.

Y también entonces - y no menos - en los prejuicios socialmente impuestos, respecto a la disidencia sexual.
Creo que es asi puesto que desde hacen ya treinta años, es Chile un país en donde cualquier conflicto se resuelve con violencia, represión, asesinato o violación a los derechos humanos, como consecuencia directa de la falta de respeto a la vida, a las opiniones distintas y al desprecio generalizado de normas de vida que no sean aquellas que impuso la tiranía del homosaurio a todo el pueblo chileno y que aún subsisten.

Las secuelas del pinochetismo atraviesan la sociedad chilena de eje a eje y aún a riesgo de parecer repetitivo, voy a insistir en lo que yo creo es fundamental para la formación de un ser humano más libre, crítico y sin prejuicios.

La sociedad nos impone pautas de comportamiento no solamente respecto a la identidad del género y sus roles, sino también en lo moral, religioso y político. Romper pautas envejecidas que nos encasillan en determinados modelos socialmente aceptados como normales, deberia ser entonces a lo que deberiamos aspirar para lograr un desarrollo más libre del individuo.

Desde este punto de vista, la educación sexual debería estar incluida en los planes de estudio de la enseñanza básica, puesto que esta materia va mucho más allá del aspecto puramente biológico de procreación de la especie. Tiene que ver entre otras cosas, en la manera de como cada niño va a desarrollar su relación futura con el sexo opuesto, ya sea masculino o femenino.

Eso a su vez, ayudaría a la lucha por la liberación de la mujer de las condiciones semi-esclavistas a la que ha estado sometida durante siglos y siglos por la mentalidad machista que impera en la sociedad chilena. Todo lo cual, finalmente, podría ayudar a la obtención de una sociedad menos egoista, basada en la igualdad de derechos para todos los ciudadanos.

Imaginense, por otro lado, la fantástica oportunidad que ofrecería el poder explicarle a los niños, que también hay mujeres que se sienten atraidas por otras mujeres y hombres por otros hombres. Vale decir, explicarles lo de la homosexualidad.

El papel de la familia es sin lugar a dudas, importante en la formación de los niños, pero no debemos olvidar que esta no es más que un reflejo del conjunto de las relaciones sociales imperantes en una sociedad. Estadisticamente, está comprobado que padres o madres no hablan de sexo con sus hijos. La mejor manera de conseguir una relación normal y armónica respecto al sexo, es - justamente - tomando este tema de la manera más normal y natural posible. Los niños, por naturaleza sin prejuicios y libres en su pensar, lograrían un desarrollo mucho más armónico, tanto desde el punto de vista sexual, como asi también desde el punto de vista de las relaciones humanas en general, sin que esas sean interferidas por el papel, por ejemplo, de la religión católica respecto al sexo.
Me parece una mojigatería el rol de los prelados católicos en este tema. Si ellos han asumido el adoptar una posición totalmente antinatural con el sexo, es problema de ellos, pero no deberían inmiscuirse y distorsionar la visión de algo totalmente normal y tratar de imponerlo, además, como visión oficial.

Creo que la posición del catolicismo respecto a ésto, no ha sido más que sobresaturar distintos conceptos sexuales de interpretaciones negativas que solo conducen a que muchos tengan puntos de vistas llenos de prejuicios respecto al sexo. Eso por un lado. Por otro, esta posición recalcitrante y reaccionaria, ha logrado entre otras cosas, crear el mito de la mujer sin sexualidad, acentúando al mismo tiempo la "anormalidad" de las relaciones de los disidentes sexuales.
Para lograr una verdadera liberación en lo sexual tenemos que, en primer lugar, lograr erradicar el concepto religioso con el cual curas y similares, han impregnado el concepto del sexo.

En lo inmediato deberíamos seguir algunos ejemplos rescatables de otras culturas, que a menudo, consideramos como inferiores.
En Omán, las relaciones homosexuales no son estigmatizadas ni tampoco condenadas. Los hombres que no se subordinan a su rol masculino tienen la posibilidad de cambiar de sexo en forma social, transformándose en un khanith.

Un khanith es un ente intermedio entre hombre y mujer. Se viste de una manera especial que demuestra claramente su condición de tal, con ropas que son una combinación de prendas masculinas y femeninas. En Omán, los hombres se visten normalmente con una túnica blanca. Un khanith usa también túnica pero de llamativos colores y un poco más estrecha en la cintura. Tanto los hombres como las mujeres usan pañuelos que cubren sus cabezas, pero nuestros amigos khanith van con su cabeza descubierta. En lo que respecta el tono de voz, los rasgos faciales y la mímica, son muy parecidos a los de las mujeres.

Un khanith puede desenvolverse libremente entre las mujeres y estas no usan prendas para cubrir sus rostros ante la presencia de uno de ellos. En todas las ocasiones en que la sociedad exige que los hombres estén separados de las mujeres, toma un khanith lugar entre las mujeres, puesto que es considerado como tal. Viven en relaciones homosexuales y aproximadamente uno de cada cincuenta hombres en Omán, opta por ser un khanith. Muchos viven bajo ese rol toda su vida, pero hay algunos que regresan a su papel inicial de hombres. Y una de las razones por la cual lo hacen, es que quieren tener a una mujer a su lado cuando envejezcan ya que según sus maneras de ver las cosas, solamente una mujer sabe como cuidar a un hombre. Pero regresar al rol de hombre exige que el arrepentido aclare una prueba: tiene que funcionar sexualmente con una mujer, en la noche de su matrimonio. Si lo logra vuelve a ser hombre y el pasado se olvida.

La sociedad omána nos está enseñando algo fundamental que no deberíamos despreciar, a saber, que el mundo no es perfecto y que los seres humanos nacen con distintos comportamientos. Cada uno con sus propias características individuales, con sus defectos y virtudes sin que por eso pierdan su condición de seres humanos o sean discriminados por su sexualidad.
¿Algo en que pensar, tal vez...?

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