Buscar
PANC
Publicado: Jueves, 18 de septiembre de 2008

Dónde está la justicia?


Si aún queda una pizca de pudor, humanidad y apego a la ecuanimidad, es el momento para que el Ministerio público recobre su vocación de justicia y se reivindique con el pueblo para que todo este cúmulo de violaciones, asesinatos y soberbia racista en plena democracia sean sancionados con todo el peso de la ley.

Reiteradas veces hemos preferido callar y tragarnos todos los improperios porque lo visceral y energúmeno es impulsivo, desalmado y está a un milímetro de la insensatez, pero este mutismo no va más pues lo que ahora aflora es muy anómalo y extraño, es como un nudo en la garganta; nos consume el aliento, nos pone en vilo y nos conturba el espíritu para levantarse bramando con el puño en alto contra tanta injusticia cometida por los falsarios de esta comedia. Perdularios prefectos que ponen en zozobra esa unidad en la diversidad engendrando odios enconados con sus pedigüeños sicarios que sólo conocen la cultura del terror y del odio. Callar en este instante es dar luz verde a la impunidad y el barbarismo, basta del silencio cómplice frente a la apología del terror y la muerte que recorre inmune y con soberbia en los reductos de la alimaña separatista que cobardemente actúa asaltando instituciones, saqueando los bienes del estado, humillando y maltratando a todo vestigio humilde que encuentra por su paso.

La infamia llega más lejos cuando estos gandules, sicarios reclutados a sueldo emboscaron y asesinaron a quema ropa con armas automáticas a humildes campesinos que pacíficamente marchaban hacia el poblado de "El porvenir" en la localidad de Cobija Pando y haciendo uso y abuso de los vehículos públicos de la prefectura se organizaron en jaurías para perseguir a los diseminados marchistas como en las peores épocas de las dictaduras.

Este es el rostro grotesco y desalmado del prefecto pandino Leopoldo Fernández que aún permanece como resabio de las dictaduras del banzerismo y el garciamecismo años en que sirvió de hinojos y con pleitesía adulona al general liliputiense y al reo rematado que pernocta bajo los barrotes de Chonchocoro. Leopoldo Fernández junto a su séquito de conspiradores expusieron todas las imaginaciones más irracionales para oponerse y opacar este proceso de cambio desde el primer día en que Evo Morales asumió el poder. Surgieron todas las argucias de una oposición destructiva que está en una franca línea de conspiración, sedición e instigación pública, delitos penados por ley como apología del delito.

Estos llamados gobernadores no tienen en su léxico la palabra "compartir" y porque no existe moral suficiente para reclamar por el IDH (Impuesto directo a los hidrocarburos) porque fueron los artífices del saqueo y la rifa del erario nacional cuando estos estaban repantigados en sus curules aprobando el despojo de Bolivia y porque éste 30 por ciento del IDH va a paliar las necesidades de los más vulnerables del país.

Esta furibunda cara del fascismo que conoce bien del exterminio, de las torturas de Klaus Barbie y de la Escuela de las Américas sigue subsistiendo en los grupos paramilitares que protege y maneja la oligarquía y Leopoldo Fernández, denuncias y antecedentes que datan desde el 2006 por la entonces Ministra de Gobierno Alicia Muñoz. Si aún queda una pizca de pudor, humanidad y apego a la ecuanimidad, es el momento para que el Ministerio público recobre su vocación de justicia y se reivindique con el pueblo para que todo este cúmulo de violaciones, asesinatos y soberbia racista en plena democracia sean sancionados con todo el peso de la ley.

Por: Ernesto Joaniquina Hidalgo

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net