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Publicado: Viernes, 27 de marzo de 2009

La hoja de vida de Hugo González Moscoso


El día en que Bertolt Brecht enunciara su unívoca reflexión a los inclaudicables y sempiternos mortales que "luchan toda la vida" como tributo a ese acto imprescindible de lealtad al compromiso, presiento que pensó en esos hombres como el espigado y gallardo Hugo Gonzales Moscoso, hombre revolucionario de izquierda que consagró toda su vida a la causa de la justicia social como el adalid de los postergados y defensor inexorable de las reivindicaciones obrero campesinas en Bolivia, con una militancia política activa a prueba de fuego enarboló sin claudicaciones las banderas del marxismo, leninismo y el trotskismo con esa sui géneris de dinamismo y coherencia política frente a las coyunturas de la historia. De sus 87 años que cumple este 27 de abril, Hugo Gonzales Moscoso 69 años asumió una militancia incondicional al frente de la Sección boliviana de la IV internacional trabajando con líderes modernos revolucionarios como Michel Raptis (Pablo), con Pierre Fran, Ernesto Mandel y Livio Maitán.

Hugo me recibió en el dintel de su morada; con afables sonrisas y saludos lacónicos nos dimos un resuelto abrazo entrañable, no lo había visto desde hace dos lustros y el inexorable tiempo se había encargado de dejar huellas en su aspecto, se veía algo cansino pero erguido como siempre resistiendo los embates del destino, como aquel noble junco que se dobla pero siempre sigue en pié. Me condujo a su cuarto de trabajo y allí nos ubicamos repantigados en unas sillas frente a frente. Tenía la apariencia sobria y pulcra portando desde siempre aquellos anteojos de cristales gruesos que evocaban al tiempo pretérito al igual que sus anaqueles atiborrados de lecturas, inseparables instrumentos de lucha al momento de plasmar en el papel su pluma ácida y de rebelión contra la monstruosidad del sistema capitalista. Su agudeza intelectual al momento del análisis seguía siendo portentosa y dinámica, como esa rareza de revolucionarios que Salvador Allende describiera hace 36 años, en aquél 2 de diciembre de 1972 a los jóvenes universitarios de Guadalajara: (...) yo sé que ustedes saben que no hay querella de generaciones, hay jóvenes viejos y viejos jóvenes y en éstos últimos me ubico yo", decía. También para Hugo el espíritu juvenil que alberga en sus adentros le sirvió para desterrar el dogmatismo, el sectarismo ideológico y las verdades mesiánicas y absolutistas que siguen rasgando al límite de la locura a aquella izquierda tradicional induciendo al retroceso, a la postergación y el encono. Desde ésta óptica Hugo no pierde vigencia política y se mantiene inmerso en el rumbo virulento que toma los acontecimientos mundiales y su incondicional apoyo al proceso de transformación actual que vive Bolivia para así seguir, como dice él, profundizando y radicalizando el cambio que empieza a surgir.

Hugo fue siempre reacio a hablar de sí mismo, pero esta vez accedió a mi solicitud, tal vez por la emotividad de nuestro reencuentro o por la necesidad de dejarnos participar de su testimonio de vida antes de replegarse a su recinto de invierno ya que como materialista y revolucionario que es, intuyo que siente que somos tan sólo mortales efímeros de paso por este injusto mundo.

P. Ernesto J.H.: Podríamos conocer tu infancia y tus mocedades?

R. Hugo Gonzales Moscoso: Nací un 27 de abril de 1922 en Monteagudo, capital de la entonces Provincia del Azero, hoy Hernando Siles, mis padres fueron José Wenceslao Gonzales y Encarnación Moscoso, familias acomodadas, propietarias de tierras ganaderas, mi padre fue abogado en las provincias del Azero y Azurduy del departamento de Chuquisaca, al fallecer mi padre queda mi madre viuda con tres hijos, el menor soy yo. Mi infancia la pase viviendo en Monteagudo y al casarse mi madre por segunda vez me las pasaba viajando a caballo entre los pueblos de Monteagudo y Azurduy donde vivían mis tíos, hermanos de mi padre. El ir y venir entre estos pueblos conducidos por peones pase largas temporadas al cuidado de los campesinos y así confraternice con ellos más que mis parientes.

P.EJH. : En qué condiciones se realizaste tus estudios primarios y posteriores estudios universitarios?

R.HGM.: La primaria curse en las escuelas de Azurduy, Padilla y finalicé en Tupiza, capital de la provincia Sud Chichas del Departamento de Potosí donde fui a vivir con mi madre y su nuevo esposo, allí nacieron mis últimas tres hermanas menores. Posteriormente cursé la secundaria hasta el cuarto año en el colegio Junín y salí bachiller en el colegio Zudañez. Los estudios universitarios los realice en la Universidad Real y Pontificia de san Francisco Xavier de Chuquisaca, obteniendo el título académico en Derecho y Ciencias Políticas y Sociales.

P. EJH.: Cómo se inicio en la vida política?

R.HGM.: Me inicié en la actividad política revolucionaria cuando cursaba el quinto año de secundaria en el Colegio Zudañez, influenciaron esta decisión los temas de lógica, de teoría del conocimiento, historia de la filosofía que dictaba mi profesor Ernesto Ayala Mercado y las ideas sobre marxismo que explicaba la profesora Agar Peñaranda en el Liceo de Mujeres, que tiempo después cuando era universitario tuve la oportunidad de trabajar en el Instituto de Sociología Boliviana y en la biblioteca de Derecho con la intelectual Peñaranda. Desde el inicio de mi vida política me incorporé como militante del POR Sección Boliviana de la Cuarta Internacional, actuando en un programa radial en homenaje y protesta contra el asesinato de León Trotski asesinado en México por agentes del stalinismo.

P.EJH.: Por qué de la elección a esta doctrina y apoyo a los más vulnerables?

R.HGM.: Mi adhesión a esta corriente, encontró terreno fértil en la natural inclinación que tuve por la justicia social, la libertad y la democracia porque la sentí y la hice mía desde mi niñez, mi pubertad y mi adolescencia al convivir con los campesinos colonos de las haciendas de mis tíos de madre y padre, al observar el trato opresivo, injusto, hasta cruel que daban los patrones de la tierra. Así estreché amistad con los campesinos y reproché las relaciones de trabajo feudal en el campo. Este criterio a temprana edad me llevó a cuestionar al diputado de los latifundistas y ganaderos con un voto que motivó un juicio criminal en su contra del parlamentario ávila, de la provincia Azero. Pasando por esta experiencia estudié la historia de la filosofía de Bolivia y estuve apto para comprender y aceptar los principios e ideología que le exponían sus profesores en los últimos años de secundaria.

En 1967 una vez obtenido mi título profesional me trasladé a Tupiza y luego a La Paz donde instalé una oficina y trabaje como abogado civilista y laboral, pero mi mayor dedicación fue a la actividad política partidaria en el movimiento obrero y estudiantil, incorporándome a la dirección del POR realizando una amplia actividad por la unidad de las organizaciones obreras en una central única nacional. Estuve en las luchas y enfrentamientos contra la rosca minero  latifundista. Trabaje con otros dirigentes en la formación del Comité de Emergencia (industria y comercio, gráficos, bancarios, universitarios) y con el Comité de Coordinación (mineros, ferroviarios, fabriles) que juntos nos movilizamos exigiendo conquistas sociales y económicas enfrentándonos al gobierno militar de la época instalado por el Mamertazo. Los trabajadores y el pueblo fueron ferozmente reprimidos por el ejército, se declaró la huelga general que concluyó con la masacre de Villa Victoria el 18 de mayo de 1949.

P.EJH.: Recuerdas los nombres de los dirigentes de las instituciones de trabajadores mencionadas?

R.HGM.: Desde luego, estaban los compañeros Villegas, Saravia, Moller y junto a estos dirigentes el que habla fueron apresados y torturados en los calabozos policiales de la calle Ayacucho y comercio y por último confinados a Coati en el lago Titicaca de donde salimos exiliados a Chile por presión de nuestra huelga de hambre en prisión y de nuestros familiares en la ciudad de La Paz. De Santiago viaje a Europa como delegado del POR al Tercer Congreso Mundial de la Cuarta Internacional, posteriormente retorné clandestinamente a La Paz para incorporarme a la reorganización del POR junto a los otros compañeros que también habían vuelto del exilio, para continuar la lucha radical y valiente contra la dictadura del general Ballivián, avanzando con la unidad de los Comité de Emergencia y el Comité de Coordinación y la entonces central Agraria Nacional de reciente aparición.

P.EJH.: En el tiempo que te tocó vivir hay varios hitos históricos que dejaron huella en el acontecer político del país, uno de ellos es la Revolución del 9 de abril del 52, que participación tuvo tu persona y el POR en aquella coyuntura.

R.HGM.: Se contaba con un ambiente de inestabilidad e ingobernabilidad, el MNR desencadenó su golpe de Estado, pero éste fracasó, dando lugar a la insurrección obrera y popular en la que la militancia del POR junto a sus dirigentes Villegas, Moller y mi persona entre otros participamos en la toma del arsenal y los combates sangrientos de Sopocachi, en la calle Yungas, en la avenida Tejada Sorsano y la avenida Saavedra. La rebelión triunfo ampliamente echando al gobierno rosquero, pero el gobierno se entregó a Hernán Siles Suazo y Víctor Paz Estenssoro. Los poristas lanzaron la consigna de pasar de la Revolución Nacional a la Revolución Proletaria e impulsaron la creación de la COB el 17 de abril. Junto a otros dirigentes fui nombrado delegado a la Asamblea de la COD en representación de los trabajadores de Santa Cruz y me dieron la tarea de redactar el primer programa de principios de la COB planteando el gobierno Obrero Campesino y la marcha al socialismo. Nos declaramos opositores al MNR y movilizamos a las masas por la Nacionalización de las Minas, la Revolución Agraria, la independencia de Bolivia de la opresión imperialista, al mismo tiempo que arremetíamos frente a la contra-revolución burguesa y la F.S.B. influyente en la juventud y la clase media adinerada. Levantamos la bandera de la independencia del gobierno movimientista, hicimos campaña dentro de los rangos sindicales populares con la consigna de la COB al poder y gobierno Obrero Campesino. Por esta actividad revolucionaria, el POR y mi persona fuimos perseguidos, exiliados al Paraguay y la Argentina y encarcelados en el penal de San Pedro de La Paz.

Durante los 13 años de gobierno del MNR fuimos víctima de las persecuciones y las torturas del Control Político que jefaturizaba el temible San Román y su ayudante Adhemar Menacho especializados en reprimir a trotskistas. Producida la caída del MNR por el golpe de 1964 por el general Barrientos se trabajó intensamente con las organizaciones obreras, la COB y los partidos de izquierda contra la dictadura militar.

P.EJH.: La aparición de la guerrilla del Che fue otro de los eventos históricos que nos marcó, cuál fue el rol que desempeño el POR y tu persona?

R.HGM.: Fui apresado por la policía de Santa Cruz y confinado a las selvas de Guarayos, acusado de participar de esa lucha armada. Desde Asunción de Guarayos enviè a la dirección de emergencia del POR en La Paz un mensaje al pueblo de Bolivia para apoyar al Che y a los revolucionarios fortaleciendo a los combatientes con más guerrilleros. El POR aprobó el documento y resolvió como Sección Boliviana de la Cuarta Internacional, apoyar y defender la guerrilla de ñancahuazú.

P.EJH.: Cual fue el modus operandi del POR al saber que la guerrilla estaba derrotada y la caída del Che era un hecho?

R.HGM.: Como dirigente de partido y llevando a la práctica la Resolución anterior, propuse a los sobrevivientes del ELN y la dirección cubana unir fuerzas para reestructurar la lucha armada con la guerrilla, bajo la jefatura de Inti Peredo, con este motivo los primeros meses de 1968 viaje a Cuba logrando aprobar un pacto con ese fin. Organicé un contingente de obreros, maestros y campesinos que llevé a Cuba para su entrenamiento militar, al mismo tiempo que en La Paz se organizaban talleres y prácticas para la lucha insurgente, pero este plan iniciado con decisión y entusiasmo fue desbaratado por la represión del gobierno civil militar de Barrientos, Siles Salinas y Ovando. Las direcciones del POR y el ELN fueron recluidas en la cárcel de San Pedro. Mi persona y Eulogio Sánchez burlando la persecución salimos a Buenos Aires y tomamos contacto con el ERP y su líder Santucho.

P.EHJ.: posteriormente se recrudeció la dictadura con el golpista de Banzer

R.HGM.: Efectivamente, pero antes el Partido y mi persona dimos el impulso a la Asamblea Popular y al ascenso al gobierno de Juan José Torres que se truncó al cabo de un corto tiempo e irrumpió el golpe de Banzer ese 21 de agosto de 1971, pero fue resistido por las masas, se combatió en las calles, en el cerro Laika Cota donde murió mi compañero Tomás Chambi. Triunfante Banzer comenzó la represión que obligó a los combatientes a buscar asilo en las Embajadas. Antonio Moreno y mi persona fuimos recibidos en la Embajada del Ecuador. De la capital de Quito nos trasladamos a Chile, cruzando el Perú, el gobierno socialista de Allende nos concedió asilo político y poco después fuimos parte integradora de las fuerzas que comenzaron las tareas de la revolución socialista con el POR chileno. Desde Santiago viajamos junto a los dirigentes bolivianos que asumieron la conducción del Partido a la frontera boliviano  peruano para estudiar la situación del país y fijar las tácticas y estrategias. Fuimos parte del Frente Antiimperialista Revolucionario que los exilados bolivianos crearon para regresar al país con las armas en la mano y expulsar al golpista de Banzer. Con este motivo formé parte de la delegación que el FRA envió a Cuba para demandar apoyo, obteniendo los compromisos de Fidel Castro para llevar adelante el plan propuesto. Se viene la caída de Allende y la implantación de la dictadura de Pinochet y nos vimos obligados de asilarnos junto a mi esposa Delia en la Embajada de Bélgica con ayuda de la dirección mundial cuartista que envió emisarios y la intervención de las Naciones Unidas. En Bruselas me incorporé a la dirección de la Cuarta Internacional, pero poco después di la voz de hacer de Bélgica la puerta de regreso a Bolivia.

P.EJH.: Que pasajes le suceden en esta sinuosa lucha clandestina que decidió vivir?

R.HGM.: Durante la dictadura militar fui como era de esperar sañudamente perseguido, mi nombre y mis fotos aparecían en carteles de puestos de tránsito, tanto aéreo como terrestre y en puestos policiales. Se publicaron en la prensa nacional las listas de ciudadanos prohibidos de retornar al país. Mi vivienda ubicada en la calle Ingavi y avenida Montes fue ocupada por la policía política confiscados todos mis muebles hasta las viejas ollas de cocina incluida la ropa. El departamento se convirtió en un puesto policial de los agentes represores fuertemente armados, nunca más se recuperó la vivienda. Salí nuevamente al Perú en 1976, para volver clandestino en 1978 viviendo alternativamente en La Paz, Cochabamba, Oruro y las minas grandes.

En la dictadura que siguió a Banzer con García Meza Tejada fui tomado preso en Cochabamba, trasladado engrillado y encapuchado a La Paz fui interrogado y torturado por agentes argentinos y cruceños en el local del Ministerio de Gobierno que estaba en las inmediaciones de la Plaza Isabel la Católica. Derechos Humanos internacional y la ONU consiguieron que la dictadura de García Meza me expulsara a Suecia en graves condiciones de salud, reconociéndome la condición de exiliado político, pero una vez abierta la apertura democrática me reincorporé al trabajo revolucionario en Bolivia junto al POR Combate y Bandera Socialista.

P.EJH.: Hugo, mucha agua corrió bajo el puente de la historia desde entonces, cómo interpretas estos tiempos de cambio que se experimenta con el MAS?

R.HGM.: El POR Sección Boliviana de la Cuarta Internacional en octubre del 2003 estuvo presente, participando en las calles y en la elaboración de la Agenda de Octubre y celebró la destitución y huida del agringado neoliberal de Goni y sus lacayos, sirviente del imperialismo. El Partido estuvo en la lucha por el proceso de cambio. Cuando las masas campesinas y movimientos sociales ganaron la elección en diciembre del 2005, apoyamos el proceso de refundación de Bolivia en la línea de la Agenda de Octubre. Caractericé al gobierno de Evo como perteneciente a los indígenas, naciones y nacionalidades originarias, de ser el portavoz de los movimientos sociales, de ser nacionalista, democrático, incluyente de los sectores que habían sido excluidos por el neoliberalismo y lo caractericé por ser antiimperialista. Siempre llamé a la unidad de todos los explotados de la ciudad y del campo, estoy a la altura de reconocer la realidad que muestra que las masas campesinas y los movimientos sociales han tomado el gobierno con Evo a la cabeza y es necesidad imperiosa que los proletarios con la COB y la clase media pobre de las ciudades ingresen a este proceso de cambio y así unidas todas las fuerzas motrices de la revolución aseguren el aplastamiento de la oposición de la media luna en forma definitiva y avancen en las conquistas estructurales y transitorias de la revolución hasta el socialismo. Es por eso que nuestra consigna fue del SI a la Nueva Constitución Política del Estado para seguir profundizando y radicalizando este proceso.

Por: Ernesto Joaniquina Hidalgo

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