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PANC
Publicado: Viernes, 01 de mayo de 2009

Que no nos mate el sistema


El sistema capitalista salvaje -neoliberal- extremo nos está matando. No es extraño el fenómeno, pero la reacción viene tarde. Es un modelo enfermo, furibundo, del sálvese quien pueda, sin ética, sin principios. Observamos el daño a la salud de las personas, desintegración familiar, demencias, alcoholismo, drogadicción, vidas prostibulares, empresas quebradas junto a los trabajadores y empleados, alcanza a gerentes. Los filósofos y economistas de Friedman se rascan la cabeza y socialistas de mercado como estatales ven advenir la nueva alborada libertaria.

Uno se pregunta Por Qué no tomaron las medidas a tiempo. El sistema se impuso en los ochenta, y la Concertación empresarial se ha negado a cambiarlo. ¿Qué político desea un enfermo Terminal? ¿Qué doctor puede curarlo? La Crematística o Cenolbología son desconocidas para los próceres de la demagogia.

Al persistir en una economía del asalto, donde empresas sin ética cobran lo que les viene en gana, cuando la usura -criticada ejemplarmente por Ezra Pound- permanezca, nada se edificará y todo se ha de consumir peleándose a muerte unos contra otros por un mendrugo de pan. Si a los desheredados o marginales no les quede otra "oportunidad" de pasar el dedo por la torta -que no pueden comer- los asaltos continuarán. Mientras todos pidan y los colosos soliciten la donación... de monedas... en fin, al no cambiar lo que hay que cambiar, es decir, el modelo, por uno a escala humana, donde se tenga la certeza de que no habrá penurias para nadie, o el Estado resguarde a la población, a los obreros o empleados cesantes, en tanto la palabra de Cristo de construir el templo en tres días y los mercaderes fueren barridos de la casa del Padre, sólo entonces, los chilenos y chilenas podremos cantar la canción de la alegría, de la solidaridad, de los buenos tratos, del respeto a cada ser humano, a la razón y a los sentimientos; cuando todos juntos no permitamos que esta economía genocida nos destruya, encadenados a los créditos o estafas en contratos de leyes muertas; al volver a confiar en la palabra empeñada, al recuperar las buenas maneras, la decencia, y avancemos en amarnos unos a otros.

La empresa honrada y las personas atentas, damas y caballeros, que no entienden a golpes ni a gritos; estudiantes con oportunidades no mediante el dinero; la equidad, la torta compartida o el árbol del pan, entonces se oirá el Canto de las mayorías por un Chile Libre, tolerante, pensando y sintiendo como 16 millones de corazones dona-Dos. -

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