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PANC
Publicado: Lunes, 24 de noviembre de 2003

Papo en Colombia


Aunque las golondrinas vuelen alto, a veces pasan a mi altura: escucho sus pitidos y sus alas cortando el viento, veo sus collares blancos, son muchas, son cientos.
Mañana comienza agosto y en Popayán está haciendo verano. Ayer llovió un poco, pero sirvió sólo para hacer más incómodo el calor del día. Hace verano.
Así se dice. Aquí no "es verano" sino que cuando hace sol, hace verano. Da lo mismo si hace sol medio día o todo un mes, hace verano todo el día, o medio mes."

Incluso he escuchado decir "estos veranos que están haciendo", como ahora, que desde que volvimos de Bogotá que hace calor y no llueve como corresponde, y la tierra está seca.

Cuando hace verano uno se sube al morro, como ahora, y se ven humitos de incendios por todo el valle de Pubén, que cobija a Popayán. Hoy está especialmente ardiente y cuento como 10 columnas de humito que suben a lo lejos. Todo el paisaje, la ciudad blanca y sus alrededores, se ven tras una bruma del humo. También está el de mi cabeza. Ahora me fumo un pielroja.

Con abeja estamos esperando el último y mayor incendio, el del atardecer al otro lado de la cordillera occidental, justo atrás de munchique y sus antenas. Las golondrinas, o vencejos, ya se van y quizá haya muchas nubes para un buen atardecer.
Unos elevan cometas, otros se sacan fotos entre las patas, en caminata perpetua y estática, del caballo de Sebastián de Belarcazar, sentado mirando todos los atardeceres quien sabe desde cuando. La estatua mo tiene placas, hace tiempo que fueron reemplazadas por rayados apurados con spray, nombres de personas y de equipos de futbol.

Vuela un gallinazo; un incendio cerca de la tetilla está demasiado grande: ya se ven las llamas; comienza a hacer más friecito, el sol va a pasar por el pequeño espacio entre las nubes y las montañas. Sebastián de Balcazár, el español que mató a los indios del valle y fundó la sacrosanta ciudad de Popayán de paredes blancas (aunque desde anoche ya no tanto, porque salimos con pintura roja a rayar las paredes en contra de la corrida de toros que van a hacer el domingo), opina que el atardecer no tiene el esplendor de otras ocasiones, pero no se inmuta.
Mañana subo de nuevo al morro, a ver si saco la foto que estoy esperando.

EL MACIZO COLOMBIANO
Ayer domingo me lavé el pelo, grave error. La incomodidad típica y normal de los domingos se sumó a la incomodidad de un pelo a medio crecer y recién lavado. Me cambió por completo el ánimo y terminé el día con silencio y hastío. Lo único que me hizo cambiar de actitud fue el Pirri, un loco al que le pagan por viajar y se pasea por el mundo con una camarita digital mostrando las cosas que a él le parecen interesantes de los paises, con lo que hace una hora de programa educativo: hemos visto al Pirri hacer salto bungee en no se donde, consumir yagé con unos indígenas amazónicos, y ayer empelotarse con miles de chilenos frente al museo de Bellas Artes (sé que es algo antiguo, pero es que está haciendo un especial con lo mejor de sus experiencias y el mismo Pirri dijo que ésta de Chile estuvo entre las 5 mejores).

Después de ver tanto chileno en tetas y bolas me fui a acostar y terminé soñando que llegaba a Chile de nuevo, de vuelta, de improviso, y compartía con mis hermanos y con mis amigos.
Y ahora les estoy escribiendo después de tanto tiempo.

Entre muchos otros pendientes por contarles, tengo por ahí un encuentro cercano de tercer tipo con noséqué frente de las FARC-ep.

...ya le seguiremos contando...

Papo Kallfutrehua, con las patas en el camino
wayruros@yahoo.com

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