Buscar
PANC
Publicado: Sábado, 09 de mayo de 2009

Una media agua para Chile o el chorreo de la caridad


Ante la ausencia eminente de los jóvenes en los canales institucionales de la política, las candidaturas oficialistas tanto de la concertación como de la derecha, han optado por la representación virtual, Sebastián Bowen y Francisco Irarrázabal, son la bandera de la equidad a la medida de los empresarios.

Hasta el año 2005, los no inscritos alcanzan una suma de tres millones cien mil personas, donde los jóvenes cubren casi la totalidad de este universo, una de las estrategias entonces; tanto de la concertación como de la derecha, es reencantar a los electores con rostros amigables y que mejor que escoger a jóvenes de apellidos rebuscados, con cara de buenas personas y que además organizaron y fueron gestores del "proyecto social" más mediático de los últimos años, pero no por ello menos cuestionable.

Que se entienda lo que digo, el cuestionamiento no es a la acción de juntar cuatro palos y clavar un par de clavos, lo que discuto es el imaginario, porque los pobres, esos que no pueden esperar en palabras del fallecido Juan Pablo II, son agradecidos; para ellos seguramente es un avance. El meollo del asunto es el concepto de dignidad y desarrollo, porque los puritanos de las fonolas, espían culpas chorreando caridad, bajo el auspicio y gracia de la mano invisible del mercado.

Un atisbo de memoria
Conocí en 1987, plena dictadura, una población que nace como un proyecto de auto-construcción, se hizo con el aporte inicial de capitales holandeses y la mano de obra fue organizada por los vecinos, el religioso que inició ese camino, es un holandés-chileno de la orden de los hermanos de la Inmaculada Concepción. El conjunto de casas construidas, lleva por nombre San Luís y se encuentra ubicada en la ciudad de Talca.

De ese proyecto no salió ningún asesor de nada, pero la construcción tiene los cimientos sólidos, no se dejó engatusar por "lo posible" apostó más alto y consiguió lo que los pobres necesitan, un hogar decente.

Los jóvenes en los distintos momentos históricos, han buscado alterar el orden establecido, lo hizo Francisco Bilbao, los obreros del salitre, la llamada generación del 38 que derrocó a Ibáñez, lo hizo el joven Alberto Hurtado y por supuesto los hijos de la revolución cubana. Años después, los atrevidos estudiantes de la Universidad Católica, golpearían a la sociedad chilena con su lienzo memorable "El Mercurio miente". En los inicios de 1983, tiernas manos levantaron barricadas, organizaron trabajos voluntarios, peñas, tomas, grupos culturales e incluso tuvieron la osadía de disputar el monopolio de las armas, al tirano de turno.

Bowen e Irarrázabal, no son nada de eso, representan la conformidad de lo establecido, representan a una juventud dócil, adormilada, cómoda en su papel de "Peter pan de la política" peleando con algún capitán garfio o corriendo a los brazos del ciertas hadas, cada vez que necesitan "polvos dorados" para volar.

Omar Cid
Centro Estudios Francisco Bilbao

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net