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PANC
Publicado: Martes, 01 de septiembre de 2009

Un tributo a la vida


La velada cultural de los "Poetas del Mundo" realizada ese sábado 22 de agosto en la Galería Bellange de Estocolmo fue un arca de sorpresas bajo el marbete genérico "Por la Paz y la no violencia", postulados que pasan por la justicia social de los pueblos ante un mundo que a galope de caballo toma el curso hacia el precipicio.

Luis Arias Manzo y Ernesto Joaniquina Hidalgo
Convocado por el sublime llamado de los "Poetas del Mundo" arribe al archipiélago de Estocolmo que a la postre sería un apoteósico reencuentro con los obreros de la palabra escrita, preámbulo de vivencias que me invitó a divagar por el encanto de aquella ciudad antigua. Gamla Stan es una estampa medieval y renacentista caprichosa al tiempo y un apacible remanso de paz para poetas itinerantes. Al caminar por sus angostas y curvadas callejuelas me despertó evocaciones de otros tiempos cuando adolescente por entonces, tres décadas atrás, tras haber recorrido sorteando sus recodos para salir de su laberinto, me topara con una tienda de objetos exóticos de otras latitudes, en cuya vitrina de un roble macizo se exhibía junto al Cuatro venezolano y la Balalaica rusa, un singular instrumento de diez cuerdas construido con el caparazón de un escuálido quirquincho, que al sólo verlo musité al Charango, un simpático reencuentro en el rincón del olvido, mas su imagen me transmitía a soledad, lo sentí apagado y marchito fuera de su contexto bullanguero, pero como los tributos se hacen en vida regresé a pagar el precio de su cautiverio y desde entonces formó parte de mis cantos y el que mejor interpretaba mis ensueños como mis alegrías y penas del alma en esta suerte de ausencia prolongada bajo otros cielos sin estrellas y distante a los páramos andinos que un día nos vio nacer.

Así como este singular oráculo de sorpresas los que horadamos el mundo con nuestro bagaje al hombro acabamos de alguna manera ubicándonos en cualquier latitud y espacio, una curiosa y singular sensación al momento del reencuentro con "Poetas del Mundo", bardos y Prometeos de todos los tiempos que unen sus voces en el concierto de los sin voces para decirle a la humanidad con los dictados del corazón que un mundo nuevo y justo es posible proscribiendo el egoísmo y los despojos que ocasionan las miserias del hombre en esa su envilecida ceguera de hacer fortunas a costa de los excluidos.

Su fundador Luis Arias Manzo más allá de los epítetos estridentes es un ser humano sensitivo y meridiano como sus versos a su Agualuna equidistante a los fulgores de sus astros en esta nuestra vía láctea, es el poeta errante que nos irradia como aquella lejana estrella del sur, es ese guerrero espiritual de estos tiempos que tuvo la valentía de desterrar la vanidad y la obsesión individual del hedonismo para luchar desde su trinchera contra este nuevo orden que asfixia y abruma el alma del mundo. Desde sus madrigales podemos intuir que no sólo advierte colores estancos con su retina sino también disímiles matices que habitan festivos en la naturaleza donde el maniqueísmo dicotómico y todos los dogmas con sus carencias caen por su propio peso porque no hay verdades absolutas al momento de redimir a los pobres. Allende también nos recordaba cuando hacía alusión a la dedicatoria de aquel libro que el Che le había obsequiado: "A Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo". Es hora del compromiso con los más vulnerables de esta tierra y los "Poetas del mundo" desde su trinchera convocan a marchar por la paz mundial y la no violencia.

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