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PANC
Publicado: Lunes, 28 de septiembre de 2009

Debate presidencial... ¿Quién ganó, quién perdió?


Prendí el televisor para ver el "debate presidencial". No quería verlo, no quería contaminarme, más aún, cuando soy de la opinión que, en estas elecciones el único voto útil que vale es el voto "nulo". Pero ... ¡qué diablos! , ahí estaba yo, como los demás corderos chilensis, frente a las pantallas del televisor, dispuesto a no perderme este nuevo pan y circo que la mala televisión chilena nos ofrecía gratuitamente.

Pensaba yo, que si bodrios como "Pelotón", "SQP", "Primer Plano", y toda la farandulería rasca y picante, a que nos tiene acostumbrados la televisión chilena, me asquean, y ni siquiera se me pasa por la mente detenerme un instante para verlos, bien valía la pena hacer, por esta vez, un esfuerzo para ver a los cuatro candidatos presidenciales enfrascarse en un debate que de alguna manera, pudiera sacarnos de esta insoportable modorra. Quizás, mi decisión llevaba la escondida esperanza de que pudiera ser testigo de un pugilato o algo así que se le pareciera, algo que le pusiera algún caldo a la adormecida política chilena, que desde hace veinte años a esta parte, se ha puesto más fome que un bostezo.

No es morbosidad, por cierto, pero debo confesar que me gustaba la política de antes, cuando en la cámara de diputados se tiraban de un cuanto hay sobre las cabezas, empleando como artefactos cualquier cosa que tuvieran a mano. Me gustaba Mario Palestro cuando desafiaba a combo a sus contrincantes, y para que decir, la negra Lazo, cuando con sus epítetos de grueso calibre dejaba paralizados a los momios recalcitrantes. También la Gladys Marín, cuando le dijo a un oscuro Subsecretario del Interior, de cuyo nombre ni me acuerdo, a micrófono abierto, que era un "conchas de su madre", después que los pacos la apalearon cobardemente frente a La Moneda. Si hasta hubo casos en que se retaron a duelo... ¡Esos sí que eran hombres!. ¿Quién podría olvidar, los de nuestra época, cuando se desafiaron a duelo los honorables Senadores Salvador Allende y Raúl Rettig? Las crónicas de entonces dicen que fue por un asunto de faldas, lo que le puso cierto toque de romanticismo al asunto. Bueno, pero haya sido mentira o verdad la razón por la que se desafiaron, así eran los políticos de antes, tenían honra y dignidad y todos muy transparentes y varoniles y, a la vez, caballeros.

Definitivamente, no me gusta la política de ahora, ni, menos aún, los políticos que la representan. Todos fofos, melifluos, inconsistentes, sin principios ni ideologías, prisioneros de sus propios egos. Hipócritas y mentirosos por donde se les mire, lo que basta comprobar cuando, de elección en elección, prometen las mismas cosas que la elección anterior no cumplieron. Dándose palmaditas unos a los otros mientras veranean como vecinos en Zapallar o en Cachagua.

Verdaderos saltimbanquis de la política, prestos para saltar desde un ministerio a otro, como trampolín para aterrizar finalmente en el directorio de una empresa multinacional o criolla. Sí, los políticos de hoy son todos picantes, son todos unos fulleros, unos chantas, siempre prestos para hacer la zancadilla o dar la puñalada por la espalda aún sea al mejor amigo, con tal que no le hagan sombra que les pueda hacer perder sus prebendas y privilegios. Inventan oficinas truchas, asesores que nunca se ven, y cobran bencina para sus usos particulares y todas esas cosas. En fin, para que seguir, todo un asco.

Bueno, pero volviendo al punto, retomo el asunto del debate objeto de esta nota. Quiero dar mi opinión en la forma más objetiva posible... ¿Podré? (¿puede alguien ser objetivo?)

Empiezo por el que me cae más mal de todos, el inefable Sebastián Piñera. Y no porque esté prejuiciado pero, de partida, tengo que decir que fue el que quedó más mal parado. Desde un principio se mostró muy tenso, lo que se notaba en sus ojos, siempre muy abiertos como si se le quisieran salir de su órbitas. No sé, esto último si por lo nervioso y asustado que estaba, o bien, por efecto de esa horrible cirugía que le hicieron en sus párpados que le dejaron la cara como sapo. En fin, un Piñera que no atinó, no mostró nada nuevo, nada atractivo, las mismas palabras, las mismas muletillas de siempre, las que repite de discurso en discurso producto de un libreto que se ha aprendido de memoria. Parecía un mono con cuerda, más que otra cosa. En fin, para que seguir, fue el que salió peor parado y eso, sin contar con el feroz combo que le pegó Frei, a lo que le siguieron dos más del Meo. Si hubiera que votar de acuerdo al debate, sin duda, Piñera tendría que salir último, incluso, más atrás de Arrate, a pesar de que este último, hasta el momento, se encuentra rezagado en las encuestas. Como corolario, para el próximo debate mucho tiene que prepararse, sobre todo, dejar de repetir sus muletillas, como eso de la puerta giratoria, o de que los niños de Chile no pueden ser Cisarros., etc ... ¡Ah! y no parpadear tanto

Vamos ahora con Frei. Confieso que siempre lo he considerado más fome que chuparse el dedo (¡pobre martita!). Pero así también debo reconocer que en el debate estuvo mejor de lo que yo esperaba, Años de circo en este asunto, al fin tenían que ayudarlo de algún modo. Y aunque no lució, pasó bien la prueba. ¡Memorable Eduardo el combo que le pegaste al pesado de Piñera! Ahora si te prepararas mejor en la próxima, hasta podrías matar.

En cuanto al Marquito. Bueno, que quieren que les diga. El es un joven brillante, se nota, pero todavía un poco atolondrado para decir sus ideas. Ahora, si uno tiene paciencia, y bien lo escucha, tiene que reconocer que es muy inteligente y tiene muy buenas ideas. Lo más memorable de su actuación, es que fue el único que hizo emplazamientos serios a los otros candidatos, pero tanto Frei como Piñera, prefirieron hacer mutis por el foro, como suelen hacer los políticos cuando los ponen en aprietos. Como consejo, mejorar la dicción Marco, mejorar la dicción, y otra vez mejorar la dicción. Si avanzas en eso, tus palabras podrían convertirse en un torrente proveniente de un volcán. Al fin y al cabo, como cabro chico te plantaste bien ante los grandotes y pasaste la prueba. ¿Te has dado cuenta Marco, que si pasas a la segunda vuelta serías el seguro presidente?

Y finalizo, con Arrate. ¡Sos grande Arrate! diría un argentino. Hablas claro, tienes buena dicción, muy buen tono de voz, en fin todas las condiciones que se les exigen a los buenos polemistas. Pero sobre todo, me llamó la atención que fuiste el único que expuso pensamientos de fondo, y más aún, me emocioné cuando hablaste como lo debe hacer un verdadero socialista, (No como el chueco de Escalona): Fuiste lejos, el mejor en el debate. Le dejaste la vara muy alta al resto de tus contrincantes. Si hubiera que votar de acuerdo al comportamiento del debate, sin duda serías ya el presidente de Chile. Incluso, hasta yo, que voy a votar nulo, votaría por ti... Tal vez, a lo mejor..., en una de esas.

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