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Publicado: Miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un breve itinerario con Isabel Allende


La feria del libro y biblioteca 2009 "Bok och bibliotek" en su vigésima quinta versión realizada en la ciudad de Gotemburgo estuvo este año centrado en la difusión de España y el idioma de Cervantes. Entre la amalgama de connotados panelistas invitados a este evento se contó con la presencia de Bernardo Atxaga, Rosa Montero, Javier Marías, Guillermo Arriaga e Isabel Allende, escritora visible y predilecta entre el público sueco que se dio cita para presenciar la promoción de uno de sus últimos trabajos "La suma de los días" una autobiografía y memorias de su tribu como la suele llamar Isabel Allende a su clan familiar que es fuente de su inspiración.

Nuestra connotada escritora chilena radicada hace más de 20 años en los Estados Unidos es la literata hispana más leída en este hemisferio Europeo. En su corto itinerario por esta ciudad de Gotemburgo conocimos algo más de su faceta, percibimos a una escritora cada vez más versada y apegada a esa realidad tan desmedida sin dejar de sentir el viaje placentero de su imaginación y para Isabel Allende no hay mejor recurso que replegarse en solitario en su espacio apacible, en ese su cuchitril como suele llamarlo ella para dar rienda suelta a su numen inagotable y en sublime trance suministrar vida a sus protagonistas que están en perenne espera y ansiosos de emerger de los pliegos de su amiga epistolar o de los meandros del recuerdo donde inquietos espíritus le acicatean cada 8 de enero.

"La suma de los días" compuesto por dos partes y setenta subtítulos es una obra que se oscila entre la autobiografía y las memorias esta última como un recurso a la interpretación subjetiva de sus personajes. Más allá de la severidad con que se manejan los señores de la crítica literaria es una obra narrada con la audacia de una escritora que rompe los prejuicios y desatinos de la buena apariencia invitándonos a recorrer por detrás de su escenario de celebridades y mostrarse así como lo que es, una madre y una mujer humana que se narra en segunda persona cuando se dirige a su hija Paula tras haber transitado el umbral de su eternidad. Isabel Allende está a la altura del denuedo para desarroparse de las ataduras convencionales de aquellos códigos sociales que nos hacen vivir un mundo de hipocresía y frivolidad mientras nos vamos socavando por dentro puesto que vivimos en tiempos donde los más siguen asistiendo con su mejor pose hacia la posteridad y nos cuesta reconocernos en nuestras debilidades.

Isabel Allende estaba ahí sentada en la testera junto al teólogo sueco KG Hammar en el pabellón de Se Människa (Mira a la humanidad) frente a un abarrotado público que se dio cita ese sábado 26 de septiembre . A sus 67 años se la veía como siempre en la sencillez de su menuda estampa y ese buen garbo que se mantiene incólume como su vivificante mirada. Nos habló de los avatares de su fuero interno y de la importancia de reconocer el valor de la mujer en esta tortuosa lucha contra la exclusión y las injusticias donde la mujer va recuperando espacios y está también al frente de los desafíos de una nación, como experimenta Chile.

Cuando los escritores toman postura ante las injusticias del hombre y condenan sus desdichas el escritor se hace humano y universal porque más allá de los códigos lingüísticos el poder de la palabra es más fuerte que cualquier acero forjado. En el subtítulo Reflexiones de su obra "La suma de los días" nos advierte:" (...) el presidente Bush no prestaba oídos, divagaba como un loco, desprendido de la realidad y rodeado de sicofantes. Ya no se podía ocultar el descalabro de la guerra de Irak (...) la prisión de Abu Ghraib (...) Guantánamo (...) conozco el daño irreparable que eso deja en el alma de las víctimas (...).

En esta lectura no deja de consternarnos con la descripción que hace de aquella mujer que lloraba desconsoladamente en aquel invierno en la Quinta Avenida de Nueva York o aquel sentimiento de incapacidad que experimenta en Nueva Delhi al no poder salvar a ese bebé envuelto en andrajos ni a su madre desesperada porque nadie quería tener una niña. Como la realidad supera a la ficción también el tráfico de órganos de los presos en los campos de concentración en la China es un secreto a voces.

Por estas razones el encuentro con Isabel Allende en esta feria del libro Bok och bibliotek más allá del bestseller fue un acto de humanidad.

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