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Publicado: Jueves, 28 de enero de 2010

Eduardo Langagne


Eduardo Langagne (Ciudad de México, 1952). Poeta y traductor. Ha realizado una importante labor como editor de libros y revistas, y también como promotor cultural. Ha sido colaborador permanente de ediciones Tierra Adentro desde 1978. Actualmente conduce el programa radiofónico Redes: Tierra Adentro. Con Donde habita el Cangrejo, en 1980, fue el primer poeta mexicano en obtener el Premio Casa de las Américas.

Foto: Pascual Borzelli Iglesias
En 1990, obtuvo el Premio de Poesía Gilberto Owen y en 1994 su libro Cantos para una exposición lo hizo acreedor al Premio de Poesía Aguascalientes, el más importante del país. Su obra está incluida en diversas antologías publicadas en México, Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Holanda y Québec. Sus libros de poesía más recientes son: El álbum blanco, Décima ocasión y Decíamos ayer…, una selección de su obra publicada entre 1980 y 2000, en edición de CONACULTA. En 2006 apareció su traducción a los 35 Sonnets, de Fernando Pessoa. Forma parte del consejo de redacción de Cultura Urbana, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y del Comité Editorial de El poema seminal, revista electrónica de poesía. Actualmente dirige la Fundación para las letras mexicanas.

www.redescolar.ilce.edu.mx/...


Poemas de Eduardo Langagne



DISPERSIONES

en tus pesadillas soy un extranjero que mira madurar tu cuerpo
el mar es un fruto verde que no podemos morder
porque la lengua reconoce la traición y la desdeña.
el tigre corre, a pesar de la bala en sus costillas.
la poesía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
escribo ahora que la inmóvil terquedad de la tortuga
/me aviva el rencor.


NúMEROS

Uno

El cangrejo perforó la garganta de tu abuelo
que era un pez y abría la boca
buscando el oxígeno
que el agua turbia y mínima había gastado

Envejecía aleteando en la pecera
y desde ahí mirando
a los que juegan dados con la muerte

Llevas el mismo nombre
y tu apellido es un mar donde avisan las ballenas
que la muerte ha visitado tu memoria



RIESGOS

los ingenieros querían hacer
un puente
que condujera el ojo
hasta un muslo de mujer
o la palma de la mano hasta un cuerpo de mujer
y querían hacer el puente para llegar a una mujer
sin tocar siquiera el agua
pero la mujer
cada vez que comenzaban a construirlo
lo dinamitaba


EJECUCIONES

en los saxofones anida un ave rara
picotea las llaves del instrumento
provocando
melodías extrañamente dulces
rechaza la vieja embocadura
argumentando olores rancios
y la cambia por un trozo de bambú
en el que viene escrita
la partitura que ejecuta por las noches
y el ave rara comienza a enceguecerse
cuando descubre que los ciegos
inventaron la música
y repite la misma melodía
sólo que más lento
tanto como su vuelo posterior hacia el paraguas
donde el ave decide que no llueva
para dormir como un cadáver terco
mientras los saxofones salen a la calle
a encajarle a la ciudad en plena cara
una música vieja
que recuerda el olor de las tabernas


DEFINICIONES

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo.
Se parece a la noche,
o mejor: a una noche sin ausencia.

Ella es exacta.
Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece.
Me permite trepar por mis temblores
y agita su nombre desde la oscuridad.

Ella es irrepetible.
Nació en las piedras donde empieza mi desorden.


DESCUBRIMIENTOS

colón no descubrió a esta mujer
ni se parecen sus ojos a las carabelas
jamás hizo vespucio un mapa de su pelo
nunca un vigía gritó tierra a la vista
-aunque vuelan gaviotas
en las proximidades
de su cuerpo
y en su continente se amanece cada día-
a esta mujer no la descubrió colón
sin embargo estaba en el oeste
era un lugar desconocido
y para encontrarla
hubo que andar mucho tiempo
con una soledad azul en la cabeza

(de "Donde habita el cangrejo", 1980)


ORACIONES

I

Aún no he terminado de llorar por mis muertos;
tengo un nudo desnudo en la garganta
porque no he terminado de llorar por mis muertos.
El pecho acorralado,
temblorosas las manos,
mi respiración da cuenta de que no he terminado.
En mi memoria viven todos ellos.
Mi memoria no acaba de llorar.
Aún no he terminado de llorar por mis muertos.


APUNTES DESDE UN TREN

IX

Un hombre es solo
pero puede tener un instrumento
para tocar si le place
y cantar lo que le antoje

Un hombre es solo
pero puede tener un buen amigo
y desde un alto sitio
ver un paisaje limpio

Un hombre es solo
pero puede tener una mujer
y acariciar su pelo
y amanecer desnudo junto a ella

(de "La manzana en la cabeza", 2000)



MUTISMO

Tal vez no haya un silencio más sereno que el tuyo:
vocablos que escaparon de tus sueños inciertos.
Tienes pocos recintos para explicar la vida,
tus palabras se agotan (manantial de ciudades)
y se pudren (manzanas negras y abandonadas).
No se puede decir que el mundo está girando,
no puedes hacer más de lo que ahora haces
pues no eres superior a lo que puedes.
Compra un hermoso cactus, adorna tu florero,
un cuchillo de nubes que corte serpentinas,
una cuchara grande que refleje la luna;
adquiere un cordel verde para volar al cielo
y finge ser un ángel que supo enamorarse
y no se ha arrepentido.


A VECES EL POEMA

Lo construyo despacio, es lo único que tengo.
Lo construyo despacio porque sé que algún día
aunque no esté presente habitarás mi casa,
así sea por un instante.
He de seguir cantando porque en estas paredes
escucharás mis voces aunque no esté presente.


MUERTE DE RILKE

¿Dónde leí que Rainer María Rilke murió por la
infección que le produjo pincharse la mano con la
espina de una rosa?

La rosa no viene a mi poema,
viene la espina de la rosa.
Pero no llega hasta el papel la espina,
se clava en la palma de la mano
de Rainer María Rilke.
De ahí brota una gota de sangre
y se escurre a mi poema
una mínima rosa.


ESTA MUJER Y YO

Esta mujer y yo, que sumamos un siglo,
nos unimos en el beso original
bajo un desnudo encino,
sobre un lecho de hierba,
mientras la luz del sol se abre paso entre las ramas
como un ave que se acerca al nido.
Esta mujer y yo,
sobre la arena suave,
a la sombra de una roca sin pecado,
damos un giro a nuestros cuerpos
humedecidos en una sola voluntad.
Aunque en verdad esta mujer y yo
estamos en un lecho conocido,
imaginando, amando,
y en el momento exacto
nuestros cuerpos irradian una luz
que se escurre como el sol entre las hojas
o una gota en la piedra
y el manantial de la vida brota nuevamente
en estos dos cuerpos que reúnen un siglo
pero no han olvidado el origen del mundo.
(de "El álbum blanco", 2004)

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net