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Publicado: Miércoles, 10 de marzo de 2010

Literatura chilena en Canadá en el marco del bicentenario: voces y comentarios


La celebración o conmemoración del bicentenario chileno, como el de otros países latinoamericanos no está libre de controversias. ¿Qué hay que celebrar?, dicen unos. "Hagamos un contra bicentenario", o un anti, según los gustos, dicen otros. Es cierto que la independencia y nuestra conversión en república no trajo la utopía que se supone que traen los giros históricos cruciales, y que después de 200 años la utopía está casi tan lejana como al principio. Pero en la invitación que la Red Cultural Hispánica de Ottawa y el Departamento de Lenguas y Literaturas Modernas de la Universidad de Ottawa, nuestro copatrocinador, le hacen a los autores chilenos de Canadá a participar en este encuentro el 23 y 24 de abril, les dice "teniendo como marco el 200avo aniversario de la independencia formal de Chile de la corona española". Lo que es innegable.

Este evento reconoce la existencia en este país boreal de una literatura escrita por autores chilenos residentes en Canadá básicamente desde el golpe de estado del 73 del siglo pasado, más algunas presencias anteriores, como la del poeta surrealista Luwdig Zéller y el narrador Renato Trujillo, llegados a Toronto y Montreal respectivamente. La variedad y abundancia de la literatura chilena made in Canada abarca desde el surrealismo y neovanguardismo de los sesenta hasta la crónica, la literatura erótica, el compromiso, la antipoesía y el teatro, más toda suerte de temáticas desde la nostalgia, la alienación y el extrañamiento típicos de las literaturas de exilio, hasta las aventuras espirituales iniciáticas, los seudodiarios marginales, los diarios poéticos de combate, la llegada de extraterrestres, la represión, el retrato de costumbres, además de ocasionales experimentos o productos inter o para genéricos. Me atrevo a decir que la poesía y prosa chilenas producidas en Canadá constituyen el cuerpo literario más importante al interior de la creciente literatura hispanocanadiense. Las causas que explican esto ya se han tratado extensamente y se refieren básicamente al fenómeno de la llegada de escritores o autores chilenos en ejercicio o potenciales con posterioridad al golpe de estado de 1973, las facilidades relativas existentes en Canadá para la publicación, en comparación con Chile por ejemplo, debido a la existencia de mayores recursos materiales, y lo más importante, la ligazón que de alguna manera persiste, entre la cultura y la comunidad chilena naciente ya desde los primeros días de su presencia en Canadá.

A raíz de esto, ya en los primeros años después del golpe, en Ottawa, Canadá, sostengo en un documento intitulado Fundamentación de un proyecto de actividades culturales, que produje por encargo de la asociación de Chilenos de la ciudad, que "No se debe olvidar que la cultura es patrimonio de un pueblo y una de sus máximas realizaciones. Oprimida y sofocada en Chile es allí una tarea política clandestina. Pero sigue su desarrollo lo mismo adentro que afuera, siendo su única condición la existencia doquiera del pueblo que la produce" y más adelante "Una actividad considerada importante dentro de los objetivos propuestos es la iniciación de un sello de imprenta o una editorial de la Asociación de Chilenos de Ottawa, que se iniciaría eventualmente con la publicación de autores residentes con volumen y calidad de producción suficiente para la publicación a breve plazo de un tomo". Estas sugerencias y otras fueron en su momento aceptadas por la Asociación de Chilenos de Ottawa, dando paso a Ediciones Cordillera y a un taller literario. Esto para explicar porqué Ottawa es el centro de esta iniciativa de celebración de treinta años de literatura chilena en Canadá, que viene a ser un hito importante que cierra tres décadas de promoción y publicación de la literatura que, aparte de la creación literaria, que han llevado a cabo escritores, artistas y promotores culturales chilenos en la ciudad.

Los invitados a este evento incluyen a prosistas, poetas, dramaturgos, ensayistas, críticos, periodistas y editores chilenos de diversas generaciones, incluyendo a algunos nacidos aquí. Debido a que esta actividad no cuenta con financiamiento institucional o privado, no habrá fondos para el pago de viajes o estadías en hoteles, pero el comité redactará cartas de invitación personalizadas para los autores que puedan hacer uso de ellas y así conseguir financiamiento. Otros detalles de su participación les serán comunicados a los autores en la carta invitación. Cuyos destinatarios son:

Carmen Rodríguez, Carmen Aguirre, Alejandro Mujica Olea, Luis Torres, Claudio Durán, Constanza Durán, Juan Carlos García, Jorge Neff, Tito Alvarado, Elías Letelier, Jorge Cancino, Francisco Viñuela, Rodrigo Sandoval, Marilú Mallet, Yolanda Duque Vidal, Aspasia Worlitzky, José Del Pozo, Philo Lizama, Luciano Díaz, Jorge Etcheverry, Arturo Lazo, Carmen Contreras, Erik Martínez, Luis Lama, Gabriela Etcheverry, Anita Jungue, Camila Reimers, Ramón Sepúlveda, Fernando Veas, Rosa Laborde, Willy Behrentz, Luis Lama, Jaime Serey, Blanca Espinoza, César Fuenzalida, David Castro Rubio, César Castillo, Gabrielle Etcheverry, Hernán Barrios, Nieves Fuenzalida, Blanca Espinoza, Daniel Inostrosa, Jorge Fajardo y Sergio Martínez.

Esperamos poder organizar mesas de exposición y venta de materiales, de contar con el respaldo y apoyo institucional y comunitario y de organizar por lo menos una velada poética tradicional estilo peña con micrófono abierto en la tarde/noche, uno de estos dos días.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net