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Publicado: Miércoles, 10 de diciembre de 2003

Itaca, un disco de Patricio Anabalón

Por Amparo Lavin A.


La trova contemporánea de esta parte del mundo: Chile, tiene una luz cantora que brilla con luz propia donde se presente, siempre cargado con las baterías del más puro sentimiento. No hay otro nombre que Patricio Anabalón, un personaje cuyas producciones discográficas circulan con rapidez en el mercado.

Ahora, los poetas griegos están en el foco del autor de Hojas de Invierno, estos poemas inmortales moldeados con voz, cuerda, piano e impostación, derriban con creces las barreras del inexorable tiempo.
Los recitadores Miguel Castillo Didier y Luis Vera, elevan aún más este álbum (el primero lo hace en griego). Autores como Nikos Kazantzakis, Yorgos Seferis, Constatino Kavafis, Nicéforo Vretakos, Yanis Ritsos, Safo y Odiseas Elytis, distribuidos temporalmente entre los siglos VII a.c. y XX d.c., derraman sus líricas griegas con una ya no inédita performance musical con puras cargas emotivas.

Safo se hubiera imaginado que 27 siglos después iba a estar en un disco compacto?. Aparentemente suena absurdo pero lo más lógico indica una postura tautológica; el contraste tangible está en Se Han Sumergido La Luna y Las Pléyades, un atrevido proyecto ausente de dictatoriales calendarios.

Pasar por este mundo sin haber escuchado y asimilado el ilustre poema Itaca (regalo a la humanidad de Constantino Kavafis), no tiene perdón, salvo volver a nacer hasta hallarlo. Es la vida misma, desnuda y dura: "Siempre en tu pensamiento ten a Itaca, llegar allí es tu destino, pero no apures tu viaje en absoluto, mejor que muchos años dure; y viejo ya andes en la isla, rico con cuanto ganaste en el camino...sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta, ya habrás comprendido lo que significan las Itacas".

El Trébol de los Mares, lleva aires agradables y de folk (chacarera), se encandila por instantes con una cómplice flauta traversa. Las cascadas de filigranas sonoras no se detienen y prosiguen con sus hipnóticas funciones en las gravitantes Una Noche, Las Ventanas, Prometeo Encadenado, Epitafio e Y Si Sopla La Brisa.
El clímax desgarrador lleva la impronta de Castigo, un indescriptible corte, hecho para ser un clásico, tanto así como su par últimas Nuevas.
Cuan cortometraje en blanco y negro, Desnudo reúne las características de una escena (y a la vez de un todo), en un eterno y circular flash back de tiempos, Anabalón lanza metáforas sensibles con una de las líneas más férreas de la producción: la vejez. En Oda a la Cigarra (donde canta el hermano menor del trovador), también se toca esta sabia etapa natural de la vida. Cierra el disco con Sonata Claro de Luna (track recitado y ambientado con un piano
Beethoven en sonido monaural). Excitante.
Musicalizar estas obras griegas es una labor minuciosa emparentado con el trajín de la vida. Al término de la audición sólo queda en el éter el color de la veracidad, cualidad arraigada en la sencillez, modestia y pasión del mismo intérprete.
Un disco de culto que no puede pasar desapercibido.

Sergio Rambla Márquez (Periodista. Comentario disco "Itaca" - Chile.com)



La obra en que se ha empeñado Patricio Anabalón, musicalizar poemas de los poetas griegos, tiene un valor excepcional. Espero sinceramente que quienes escuchen estas canciones admiren la belleza que estos tienen y que entonces, como algo que se abre y nos sorprende, escuchemos sus palabras como ta vez la única sacralidad que, aunque muy pálidamente, en un mundo ya sin Apolo, sin Zeus, sin Hera, sin Afrodita, nos está todavía permitida: la sacralidad del poema.

Raúl Zurita (Poeta. Premio Nacional de Literatura 2001)



Gratísima sorpresa. Alta poesía, canciones íntimas y delicadas sobre la realidad y las cosas. Son algunos de los antecedentes del cantautor chileno Patricio Anabalón que presenta este sorprendente disco donde despliega su arte poético-musical (antes lo hizo en el disco ""Verbos de sal"", 2001) asociado al trabajo de la mejor sepa de la Nueva Trova Cubana, escúchese el primer Silvio Rodríguez o Vicente Feliú, pero también a Augusto Blanca, Lázaro García, el trovador Eduardo Peralta o el penquista Daniel Campos. Pero Anabalón tiene luces propias: sus textos están llenos de una lírica culta, intimista, existencial, con trazos surrealistas, románticos y simbolistas que invitan a una audición (o lectura) callada al margen de la bulla social y de la apabullante contingencia.

La guitarra es la principal protagonista, acompañado del fino trabajo del Trío Giuliani, del contrabajista Cristián Gálvez y hasta del propio Vicente Feliú.
Cualquiera que crea que este tipo de canción está pasada de moda o que ya no tiene cabida en la música popular con Anabalón está equivocado. La belleza de este disco, casi todo en tono menor, en forma balada y con una atmósfera melancólica, es cautivante y sus mejores argumentos están en "Hojas de invierno", "Ala incauta", (notable), el bossa-nova "Ciudad del alma", "Los vitrales de tu piel" (otro de los puntos altos), el bolero "Espera" y "Una grieta", (con un breve y precioso texto de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik titulado "Nombrarte" del libro "Los trabajos y las noches"), la complicidad de Magdalena Matthey y el trío Giuliani que hacen de esta canción el punto más significativo de este disco que esta semana recién acaba de ver la luz.

Rodrigo Pincheira (Periodista, Diario El Sur de Concepcion. Comentario disco "Hojas de Invierno")


""ITACA"": UNA JOYA
Un trabajo de excepción es este que entrega Patricio Anabalón. Bajo etiqueta Alerce, el cantautor reeditó esta musicalización de poemas griegos traducidos al español (labor realizada por Miguel Castillo Didier).

La belleza de las letras de autores como Kavakis, Kanzantzakis, Ritzos, Elytis, tan desconocidas para nosotros, llegan por este medio directo al corazón.
Porque al valor de los textos, hay que sumarle la belleza de la voz de Anabalón, un cantor chileno joven e incansable, quien además compuso la música con una delicadeza que provoca una enamoramiento con su propuesta.

Este disco, donde se menciona a Apolo, a Poseidón, a las musas, a las cigarras y se dicen muchas líneas sabias y hermosas, mezcla recitación en griego, en español y acompañamientos, como un hermoso coro de niños.

No se vaya a creer que es un trabajo recargado. Aquí la simpleza sobresale con todo su esplendor.

Amparo Lavin A. (Periodista, LA SEGUNDA. Comentario disco "Itaca")

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