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Publicado: Martes, 17 de agosto de 2010

Seminario con Julian Assange


Julian Assange no se amedrenta ante las amenazas de USA, y afirma:
"El Pent谩gono quiere que destruyamos todos los documentos. No lo vamos a hacer".
El fundador de Wikileaks, particip贸 el s谩bado pasado en un seminario organizado por el Movimiento de Hermandad (Broderskapsrörelsen). El portavoz del mundialmente conocido sitio Web ratific贸 la publicaci贸n, dentro de las pr贸ximas semanas, de 15.000 documentos secretos concernientes a la guerra en Afganist谩n. Esto, a pesar de las amenazas del Pent谩gono. "Existe una necesidad de parte de los estados de mantener las cosas secretas, de controlar los hechos", afirm贸 Julian Assange, durante la conferencia, agregando que su organizaci贸n tiene la responsabilidad de difundir la informaci贸n que tiene en su poder. "Es importante que el pueblo sepa la verdad", afirm贸.

Julian Assange

"La verdad es esencial para preservar la democracia y el cumplimiento de las leyes", dijo, al comenzar el seminario, Peter Weiderud, presidente del Movimiento de Hermandad, refiri茅ndose a los conflictos armados. "Broderskapsr枚relsen" es una organizaci贸n pol铆tica perteneciente al partido de la Socialdemocracia, la cual se califica a si misma como "m谩s rojos, m谩s verdes". El evento, que llev贸 como nombre: "La primera v铆ctima de la guerra es la verdad", se celebr贸 en una de las salas de conferencias del sindicato de trabajadores suecos, LO, en Estocolmo.

Julian Assange dedic贸 parte de su exposici贸n a ilustrar la limitada cobertura de la guerra de EE.UU. en Afganist谩n. Tambi茅n explic贸, claramente, las exigencias de USA respecto a Wikileaks: "El Pent谩gono nos exigi贸 tres cosas", dijo. Primera: destruir todos los archivos que tenemos en nuestro poder. Segunda: destruir todos los archivos que podamos obtener en el futuro. Tercera: cesar de colaborar con los "whistleblowers" (informadores internos). "No vamos a cumplir ninguna de las tres", dijo, muy serio.

Pero el Pent谩gono est谩 decidido a hacer callar a Wikileaks. En julio pasado, el sitio public贸 90 000 informes secretos acerca de la guerra en Afganist谩n, del periodo comprendido entre el 2004 y el 2010. Seg煤n USA, la revelaci贸n de los documentos "pone en peligro la vida de personas". No obstante, Wikileaks se ha empa帽ado en mostrar al mundo material tanto in茅dito, como molesto. Para algunos. Gran consternaci贸n caus贸 en los medios mundiales la publicaci贸n de un video en Youtube, que muestra como soldados americanos abaten a civiles, incluyendo fot贸grafos de la agencia Reuters, en plena calle, en un suburbio iraqu铆.

Julian Assange explic贸 adem谩s que Wikileaks se encuentra en estos momentos examinando el contenido de los archivos no publicados, con el fin de evitar poner en riesgo la vida de terceras personas. Sin embargo, declar贸 que examinar el material "l铆nea por l铆nea", no es tarea f谩cil. "Es una gran cantidad de informaci贸n", dijo. "Tenemos la obligaci贸n de difundir este material, al mismo tiempo que de proteger las fuentes", agreg贸.

La fortaleza de Wikileaks es la publicaci贸n de "material en bruto", a trav茅s de Internet. La organizaci贸n se ha especializado en filtrar informes secretos. Wikileaks mantiene este material en distintas partes del mundo, pero seg煤n medios nacionales como internacionales, una gran parte de 茅sta se almacena en un servidor ubicado en la comuna de Solna, en Estocolmo. Este servidor pertenece a la compa帽铆a PRQ, una empresa de inform谩tica de propiedad de Gottfrid Svartholm Warg och Fredrik Neij, la cual se caracteriza por garantizar seguridad a sus clientes. Svartholm Warg y Neij se hicieron conocidos en el mundo entero por su participaci贸n The Pirate Bay y por defender el derecho a compartir archivos en Internet.
Julian Assange ratific贸, adem谩s, su futura colaboraci贸n con el vespertino sueco Aftonbladet. "No puedo estar m谩s cerca de Suecia", respondi贸, sonriendo, a la pregunta de Peter Weiderud, de si "planea visitar m谩s frecuentemente el pa铆s escandinavo".

Y esta fue una de las pocas veces en las cuales Assange se mostr贸 m谩s relajado. El periodista, activista y programador de origen australiano nacido en 1971, se distingui贸 por su seriedad y hermetismo, tanto durante el seminario, como en la conferencia de prensa ofrecida al finalizar el mismo.

Por motivos de seguridad, Assange no tiene domicilio fijo y va por el mundo, aloj谩ndose "donde amigos". El fundador de Wikileaks se neg贸, una vez m谩s, a contestar preguntas acerca de su persona. En cambio, se esmer贸 en esclarecer las circunstancias en relaci贸n a las cr铆ticas en contra del sitio, y la tergiversaci贸n que de estas se ha hecho en los medios. "Nosotros somos representantes de gente que tiene algo que publicar, y tratamos de darle el mayor impacto posible", afirm贸, explicando que su organizaci贸n se preocupa de recolectar material, sin obtener informaci贸n acerca de las fuentes.

Suecia se caracteriza por tener leyes muy poderosas, respecto a la libertad de difusi贸n. Estas se basan en el principio de transparencia, (offentlighetsprincipen), el m谩s antiguo del mundo. En el pa铆s escandinavo, la ley protege al informante de una noticia, mediante el llamado "meddelandeskydd", que significa que el publicista no est谩 obligado a develar las fuentes. Tal vez esta sea una de las razones por las cuales Julian Assange colaborar谩 prontamente con el vespertino Aftonbladet. El vespertino lo asistir谩 en la tarea de obtener el permiso de difusi贸n de Wikileaks, hecho que le har谩 posible estar bajo el alero de la libertad de difusi贸n sueca.

El jefe de redacci贸n de Aftonbladet, Jan Helin, se ha mostrado muy satisfecho de su nuevo colaborador. "No tengo la menor idea de c贸mo 茅l escribe, pero seguramente tiene, en estos momentos, el cerebro m谩s interesante del mundo, en lo que se refiere a temas relacionados con la libertad de prensa", escribe Helin en la edici贸n del s谩bado pasado. Assange escribir谩 una columna, mes por medio, en el popular vespertino. Wikileaks, que se form贸 a fines del 2006, colabora con el New York Times, Der Spiegel y The Guardian.

"Fuerzas extremadamente poderosas quieren acallar la red de Julian Assange: Wikileaks. Solamente esto ilustra la necesidad de escuchar a Assange", escribe Jan Helin, en Aftonbladet.

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