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Publicado: Lunes, 30 de agosto de 2010

Entre huelgas, marchas y futuros acuerdos


La intervención de la iglesia católica, marca un giro en el conflicto generado por el uso de la ley anti-terrorista contra comuneros Mapuches.
La milenaria institución que es Mater et Magistra sabe que es necesario reposicionarse en la vida pública chilena, sobre todo luego del maltrato sufrido desde diversos sectores, debido a su propuesta de indulto general, finalmente rechazada desde la propia presidencia.

El tema cobra mayor relevancia, si se piensa que hace unas cuantas semanas atrás, el gobierno del presidente Piñera, se permitía dar clases a los gobernantes cubanos, en temas relacionados con los derechos humanos.

Llama profundamente la atención el mutismo que la situación provoca en la intelectualidad vinculada a la derecha ¿Dónde están los Ampuero, Edwards en ésta coyuntura? Escondidos en las maletas del silencio.

Sin embargo, lo preocupante es cuando el mecanismo del sigilo, se instala en La Casa de gobierno, con el agravante que la poco afortunada Ena Von Baer -si hay un tema que conoce y domina- es el del conflicto Mapuche, al que dedicó largo tiempo de estudio financiada por el Instituto Libertad y Desarrollo.

Cada día que pase se volverá más tortuoso para el gobierno y en especial para su Ministro del Interior; quién ahora tendrá que sentarse en algún momento a una mesa de negociación, donde un emisario de la iglesia católica, jugará un papel relevante y muy lejano al que el Ministro Hinzpeter quisiera.


A la calle los mirones
Como se esperaba los trabajadores del Estado, hicieron sentir sus demandas, con un 90% de apoyo en la totalidad del país, desde las esferas gubernamentales se habló de lo ilegal de la movilización y de los descuentos que se avecinan. Los operadores políticos del gobierno, poco a poco, están colmando la paciencia de los trabajadores y del mundo social, porque no dejan ninguna puerta abierta al diálogo y ese juego es extremadamente peligroso.

Los asesores de la "imagen política del presidente" creen que con una buena campaña comunicacional al estilo de la empleada en el accidente de la mina San José, es suficiente para absorber los puntos de conflicto, sin embargo la visita al sur del país y las reacciones de rechazo son una fotografía, del peligro que acecha al gobierno, sino es capaz de generar lazos de unidad más amplios, lo que implica ceder en algunos planos o al menos replantearse, su relación con la oposición, en determinados temas.

Los estudiantes tanto de liceos municipales, como de universidades del Consejo de Rectores, anuncian para esta semana movilizaciones, el Ministro Lavín, se encuentra desde el actual fin de semana, con tarjeta amarilla, las vísperas del Bicentenario, nos traen el recuerdo de la inolvidable violeta "Me gustan los estudiantes porque son la levadura/del pan que sale del horno con toda su sabrosura".


Cediendo a regañadientes
La inoportuna Ena, enfrenta a los periodistas diciendo que la decisión del Presidente, en el caso de la Termoeléctrica Barrancones, no obedece a ninguna presión, lamentablemente para ella y para el gobierno, el Presidente Sebastián Piñera, se dirige al país luego de una serie de manifestaciones con detenidos y bajo la amenaza de incrementar sus acciones, en la medida que el gobierno no cumpla la palabra empeñada.

Esa es la clave del asunto, son muchas las promesas que el entonces candidato hizo en diversos lugares del país, a unos les prometió una cosa -a otros- todo lo contrario, siendo el gran ejemplo de esta forma de actuar, el apoyo a puertas cerradas hecho con uniformados en retiro, en relación a temas de derechos humanos.

La administración Piñera, necesitaba mostrar flexibilidad en algún tema, no es su intensión hacerlo con los mapuches, tampoco con el mundo laboral, estudiantil y en general con el mundo social.

Entonces, escogió previo acuerdo con la empresa transnacional, dar un signo de buena voluntad, abriendo paso a las demandas de los ecologistas y presentándolas como un tema de convicción personal.


La hora de los acuerdos
En estos días, sin hacer mayores ruidos, se han venido reuniendo diversas fuerzas políticas de oposición, en busca de generar los acuerdos necesarios, para construir esa nueva mayoría que permita desterrar la posibilidad de extender los tiempos de la alianza derechista en el poder.

Un paso esencial para lograr ese objetivo, es propinar una derrota de proporciones a la UDI y RN en las elecciones de alcaldes y concejales.

Para ello, las fuerzas políticas que integran La Concertación, deben reflexionar sobre sus propios errores pasados, las incapacidades de llegar a acuerdos, los candidatos por cuenta propia, las dobles listas, etc.

El Partido Comunista, no escapa al momento de los almuerzos y café cargado. Entre las conversaciones difíciles para el PC, se encuentran las pendientes con el Partido Humanista y el Partido Progresista de Marco Enríquez Ominami, que miran con desconfianza el accionar de alianzas del partido de la hoz y el martillo.

A pesar de ello, los trabajadores, las organizaciones sociales y de derechos humanos, piden que las querellas mutuas pasen a segundo plano, en beneficio de un objetivo mayor, no es el tiempo de los personalismos, ni de las máquinas partidarias.

Es la hora de los acuerdos que sirvan para estructurar redes sociales y políticas capaces de disputar el poder político, cultural y de desarrollo social en los municipios del país.

De ahí la importancia de los resultados en la elección del Partido Demócrata Cristiano, donde el sector de Mariano Fernández, encabeza la idea de potenciar a su partido como eje de la nueva alianza estratégica.

Pero si llegara a ganar Ignacio Walker, desde mi perspectiva, las posibilidades de una alianza de nuevo tipo se complican, no augurando la muerte de La Concertación, pero si ubicándola en un cuadro extremadamente complejo, por los lazos de ese sector de demócratas cristianos, con la derecha gobernante.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net