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Publicado: Domingo, 05 de septiembre de 2010

Escritor sureño lanza "extraño" libro de relatos para celebrar el Bicentenario


Bajo -o sobre-, ríe el autor, he puesto mi obra número 9 en un mes nueve como si ya fuera tiempo de que la “Guagua llamada Chile” tenga a mi hijo.

Es un fenómeno i-lógico, que un poeta lance en septiembre su primer libro de Narrativa”¦

Creo que no, pues el país tras los sucesos para-normales que han golpeado al territorio y a su gente, esto viene siendo un corolario

El volumen, de 106 páginas, editado en Gráfica LOM, es un compilado de 40 historias, todas, “Extrañas”. Es que el país que pica es raro, extravagante, pleno de vagabundos con un mundo que se le vino encima”¦

En tal desamparo, con la restante educación pública y la salud fiscal en planes de privatizarla por el gobierno, no podía sino interpretar el sentimiento del pueblo, con la perplejidad que producen estos cuentos, verdaderos fenómenos naturales o a-normales, cien por ciento dentro y no fuera de la tierra. Si no es una leyenda el que 33 abajo, vivos pero enterrados y otros 33 arriba en huelga, presos mapuches, el plano se ha inclinado hacia los detentadores del gran capital.

Empero tantas rarezas que ocurren, el primer cuento, está denominado: “La isla de las putas vírgenes”, extravagancia, de una isla de meretrices santas”¦El desarrollo y final del relato deja fuera de juego a la selección campeona del mundo, sin mundo”¦

He combinado -sin beber, porque no tomo vino ni licor- temas variopintos, que incluyen, eróticos, dramas, romances, misterios, policiales, de terror y ciencia ficción.

Chile es un invento:

“La carretera del deseo”, otro cuento, no existe (el camino), pues el sistema de vías y autopistas cayó como un castillo de naipes cuando el terremoto asonó a la nación: “Yo estuve en un piso 15 en el barrio alto -al que tildo de Barro Altus- donde los nuevos ricos literalmente se cagaron de susto. Yo, nacido el 60 en Osorno, bailé esa noche el baile de los que sobran, subiendo y bajando por las escaleras de servicio, sin luz, con linterna, para ayudar a vecinos de dos edificios.

En la escuela, un cuervo pequeño, dice en un relato, (“La ciudad de los cuervos”), no era militar, pero en los 70 sentimos la comezón de comenzar una etapa de nacionalizar los recursos en beneficio de cada chileno y chilena, tal era el programa de la Unidad Popular.

Luego de la efervescencia, con un “Yastᔝ, la primavera fue gris por 17 largos años, con los peques marchando con tambores de hojalata. Es acaso “El camino de Satán”, narrado de manera que el lector no sabe quiénes son los errantes”¦ ¿muertos para siempre?...

Lo probable, tratase de “Diálogo entre serpientes”, y aquel “Don Javier”, un ser del cual no se conoce identidad ni éste, capaz de discernir”¦Por qué infierno ha pasado?...

“Las manos de un asesino”, opinamos que merece un estudio profundo, dada la concentración obsesiva del protagonista en aquellos miembros”¦

Y entonces en el estado de cosas, en sfumatto surgen: “El supermercado del paraíso” y “El paraíso está deshabitado”, extrañeza antifrasística.

Y “El diario de un asesino”, “La fórmula del cadáver”, “Asesino de alma”, “La ciudad muerta”, “De visita en la casa de los muertos”, “El magisterio del diablo”, “La soledad de la tierra”, “La filosofía extinta”, “La historia del hombre que mató a Dios”, “El matrimonio divino”, “Asociación por el crimen vaginal” o “Los desconocidos”, es un antología del terror instalado en septiembre, y que el autor, Mauricio Otero, ha lanzado en el interior de Chile, como un ají rojo picante.

Quizás los títulos: “Melancolía de un amor transparente”, “Seductor”, “Cero”, “No morir jamás”, “Serenos”, “El súper estéreo”, preanuncia a “La ciudad de los ladrones”, a “Sueño profundo”, “En la cicatriz del mundo”, “La hermana”, “Sin título”, “La frase inaudita””¦

O venga una dama, hasta “La ciudad del amor”, o ascienda como “Los astronautas del amor”, hacia “El swing de los esclitores”, y nos hallemos en “Azur Soleil” con una “María la de los ojos de blue” y “La mansión de los suspiros””¦

“CUENTOS EXTRAÑOS”, pues, en la franja larga y roja del chileno, la faja colorada, de vergüenza, en que detienen por sospecha y a cualquiera que disienta”¦por marciales sones o policial estatus, escribir es la confesión de estar descolocado y prisionero, sin música de fondo.-

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