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Publicado: Martes, 28 de septiembre de 2010

Una elección sin ganadores

Elecciones suecas - septiembre 2010


Los momentos de intensa tensión política que se vivieron en el país, producto de las elecciones del 19 de septiembre, han llegado a su fin, con un resultado poco favorable para ambos bandos. El primer ministro, Fredrik Reinfeldt, se prepara para constituir su gabinete, Mona Sahlin y la Socialdemocracia analizan el porqué de la derrota y Jimmie Åkesson, líder del partido xenófobo Demócratas de Suecia (SD), afirma: "Si no conseguimos nada con la Alianza, conversaremos con los rojiverdes". Su meta: poner fin al 90% de la inmigración a Suecia.

Mona Sahlin. Foto: Marisol Aliaga

Una elección sin ganadores. Una derrota histórica para la Socialdemocracia, que nunca antes había permanecido en la oposición por dos periodos consecutivos; un "ganador": la Alianza, que no obtiene la mayoría absoluta, y un país en estado de choque, ante el avance del partido de la extrema derecha. Este es el resumen de las elecciones del 19 de septiembre.

Una elección en la cuales no se supo el resultado final hasta cuatro días después de que se cerraran las urnas. Sin embargo, desde un comienzo se sabía que estas iban a ser unas votaciones muy peleadas, y el lunes pasado Suecia se despertó ante un verdadero caos político. También ante la realidad de que las frías corrientes xenofóbicas que recorren Europa han llegado al tolerante y fraterno país del norte. El que SD había conseguido 20 escaños en el parlamento fue como un balde de agua fría para muchos suecos, que siempre se habían visto como un ejemplo para otros países. Suecia tiene una larga historia de solidaridad y al país han llegado durante décadas refugiados políticos e inmigrantes de todo el mundo. Sin embargo, el 5,7% de los sufragantes decidieron entregar su voto al partido que tiene como agenda principal acabar con la inmigración a Suecia.

- Jimmie Åkesson tiene razón cuando dice que los Demócratas de Suecia han escrito historia política. Esta es la primera vez que el racismo organizado ocupa un lugar en el parlamento sueco y yo creo que un viento frío atraviesa por la mayoría de los corazones de las familias suecas hoy día, expresó Maria Leissner, vocera del Partido Liberal (FP), experta en asuntos de integración y democracia, el domingo pasado.

Sin embargo, al líder de la SD no le va a ser fácil conversar ni con la Alianza, ni con la coalición rojiverde. Tanto Reinfeldt, como Sahlin, han declarado que no apoyarán al partido racista, quienes por su parte se sienten "discriminados y acosados". Mona Sahlin declaró, antes y después de las elecciones, que la Socialdemocracia "nunca, jamás colaborará con SD". Mientras que el primer ministro declaró, durante la campaña: "Quien realmente quiere a Suecia no vota por SD".

Sin embargo, las especulaciones del surgimiento de nuevas constelaciones en el parlamento no han faltado, y la experiencia de otros países europeos es que los partidos racistas, una vez que ocupan un lugar en la tribuna política más importante del país, comienzan a tener influencia en la política nacional, como es el caso de la vecina Dinamarca.


"Obtuvimos malos resultados. Nos fue pésimo"
Eso dijo Mona Sahlin al conocerse el porcentaje obtenido por su partido, el 30,9%, la noche del domingo. Sin embargo el cómputo final, del jueves pasado, arrojó un resultado aun peor, aterrizando en un 30,66%. Este es el más bajo en casi 100 años, y marca el fin de una era. "No fuimos capaces de ganar la confianza de los electores", declaró Sahlin en su discurso post-elecciones, e inmediatamente se nombró una comisión especial que se encargará de analizar la situación del partido. Y, tal vez, de encontrar nuevos rostros. Las figuras centrales de estas elecciones fueron las mismas de hace cuatro años atrás. También se habla de un "partido de burócratas", que "ha perdido su brújula" y que debe encontrar su nueva identidad, más acorde a los tiempos actuales.

Algunos atribuyen la derrota a su candidata, Mona Sahlin, quien, en el 2007 fue la primera mujer en la historia en asumir el mando de un partido bastante debilitado, luego de la larga "era Persson". Göran Persson, se caracterizó por una línea política más inclinada a la derecha y un liderazgo más acorde a un presidente que a un primer ministro.

Después de la derrota del 2006, Persson se alejó del partido, y la pregunta de si Mona Sahlin seguiría su ejemplo se ha mantenido en el aire. Sin embargo, el consenso bastante unánime es que la líder "ahora menos que nunca" debe abandonar su puesto. Cabe decir que la campaña no fue un periodo fácil para la candidata de 53 años, quien tuvo que lidiar con pronósticos desfavorables e imagen poco favorable en los medios. Aunque al término de la campaña hubo un repunte y las esperanzas eran grandes de que se pasara a ser la primera mujer que asumía el cargo de Primera Ministra del país.

Ya sea que el fracaso se deba a haberse aliado con otros dos partidos, cada uno con su agenda propia; que las diferencias ideológicas con la derecha sean cada vez más difíciles de percibir; que haya perdido el contacto con sus bases, sobre todo con el sindicato, que siempre fue el gran apoyo del partido. El caso es que la socialdemocracia se enfrenta a una ardua y larga tarea y un "mea culpa", si quiere recuperar a los cientos de simpatizantes que votaron por la Alianza, e incluso por el partido xenófobo.


El sabor amargo de la victoria
Por otro lado, la victoria conseguida por la Alianza, compuesta por los moderados (M), el Partido Liberal (FP) y el Partido del Centro (C) no deja de tener un sabor amargo, ya que el gobierno se ve ahora en la obligación de dirigirse a la coalición rojiverde, para obtener la mayoría en el parlamento. "Dime que sí, Maria" fueron los titulares del vespertino Aftonbladet, del lunes pasado, refiriéndose a la invitación que, tarde o temprano, haría Reinfeldt al Partido del Medioambiente (MP). El primer ministro, quien no carece de una cierta arrogancia, se ve ahora en la necesidad de buscar apoyo en el bando contrario.

No obstante, los dirigentes del MP no son fáciles de convencer. "Nuestras bases no nos han dado mandato para apoyar a la Alianza", expresó a los medios Maria Wetterstrand. Y, según el vespertino Aftonbladet, Peter Eriksson, el otro integrante de la dupla de los verdes, respondió, indignado, frente a la inminente invitación del primer ministro: "Es una invitación con el codo. él dice que él va a seguir gobernando en minoría y en la práctica se va a apoyar en los Demócratas de Suecia".

El partido verde fue el único de la coalición rojiverde que resultó airoso en estas elecciones, obteniendo 25 escaños, con un 7,34% de los votos. Una victoria que en gran medida se debe a la popularidad de Maria Wetterstrand, pero también al hecho de que la ciudadanía ha comenzado a preocuparse por el tema del medio ambiente. Sin embargo, la líder ha repetido una y otra vez que si Reinfeldt busca la colaboración del partido verde, tendrá que invitar a toda la coalición.

- Me da mucha rabia. él (Reinfeldt) trata de dejarnos la responsabilidad a nosotros. Pero, ¿podría yo asumir la cartera del Ministerio del Medioambiente y dirigir la construcción de diez nuevas plantas de energía nuclear? ¡No gracias! declaró, con irritación Maria Wetterstrand a Aftonbladet.

El tema de sustituir parte de energía nuclear por fuentes de energía sostenibles "verdes" es uno de los más emblemáticos del partido medioambientalista. Dentro de la Alianza, el Partido del Centro era el más acorde con esta política, sin embargo su presidenta, Maud Olofsson, cambió repentinamente de parecer, poniéndose a tono con el resto de sus aliados, por una política más proclive a la energía nuclear.

Maud Olofsson quien, a pesar de que su partido perdió 6 escaños en estas elecciones, celebró alegre, junto a sus correligionarios la precaria victoria de la Alianza, mientras que el primer ministro Fredrik Reinfeldt no pudo ocultar su descontento. Su propio partido, los moderados, pasaron de 41 escaños a 38.


Partido de Izquierda: 5,60% - Demócratas de Suecia: 5,70%
Por su parte el Partido de Izquierda se enfrentó a la triste realidad de obtener menos porcentaje que sus opositores de la ultraderecha. Con un 5,60% de los votos, el partido de Lars Ohly perdió un escaño y quedó en los 19.

Ciertamente un balde de agua fría para el ambiente político de Suecia, y la confrontación con que el solidario país del norte ya no sea el mismo de antes. La duda surge.

Por mientras, los Demócratas de Suecia están ansiosos de poner en marcha sus ideas, ahora, que entraron por la puerta ancha a la tribuna política más importante del país. "Nos van a tener que tomar en cuenta", dijo Åkesson. Según el vespertino Aftonbladet, un futuro parlamentario SD, Kent Ekeroth, de 29 años, considera que un musulmán no puede ser sueco, y quiere parar en un 90% la inmigración a Suecia. "Con incentivo y látigo vamos a hacer que los musulmanes se vayan de Suecia", declaró Ekeroth.

¿Cómo vinimos a parar a esto? Se pregunta Daniel Poohl, jefe de redacción del magazín Expo, en un artículo publicado en Dagens Nyheter. Y responde: "El hecho de que los Demócratas de Suecia hayan llegado al parlamento no es culpa ni de los medios ni de los políticos. Esto se debe a que a los electores les gusta su forma de ver a los inmigrantes. Tenemos que encarar la imagen de la benevolente Suecia", y afirma que aquellos que votaron por SD se han paseado durante tiempo en las sombras, a la espera de una alternativa que se pueda calificar de seria. "Ahora salen a la luz" escribe.

Ciertamente que la política de inmigración, el tema de la integración, de los gettos (que en la práctica existen), de la segregación deben ser tratados a fondo, por más doloroso que sea. Los resultados de las elecciones demuestran que la táctica empleada hasta ahora por los partidos establecidos, de no hablar de ello, ha fallado. Las corrientes xenófobas han llegado para quedarse, y, como escribe Daniel Poohl, de todos depende que estas tengan influencia, o no, en la sociedad.

Y, al parecer, la ciudadanía ha despertado. Más de 10 000 personas asistieron a la manifestación del lunes pasado convocada en Facebook por la joven de 17 años, Felicia Margineanu, en el centro de Estocolmo. En Gotemburgo y Malmö también se realizaron manifestaciones similares.

Para la apertura del parlamento, el 4 de octubre, se han hecho nuevos llamados en la red, cual de todas más ingeniosos, desde "abrazar a un demócrata de Suecia", hasta una acción conjunta de meditación, para desarmar ese día, con el poder de la mente, al SD en la cámara sueca.

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