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Publicado: Viernes, 13 de mayo de 2011

Jovenes: lección de humanidad


La aprobación del proyecto termoeléctrico en plena Patagonia, era una historia oleada y sacramentada a favor de los intereses de las transnacionales y sus socios de la oligarquía criolla, nadie en su sano juicio podía sostener que los representantes del gobierno en la provincia, se opondrían a un proyecto tan emblemático.


El nutrido contingente policial en la calle, las declaraciones en horas de la tarde del Ministro Hinzpeter, insinuando la conveniencia del proyecto, la fuerte campaña del terror desplegada por las empresas en cuestión, con el afán de convencer a los chilenos de las bondades de la propuesta, hablan de los esfuerzos desplegados por tan honorables caballeros en busca de un resultado predecible.

Lo inesperado del asunto, fue la envergadura de la reacción ciudadana en diversas ciudades, conocida la aprobación. Miles de jóvenes indignados en las calles, dando a conocer su malestar.

Dentro de las curiosidades del fenómeno desatado, está el hecho que los opositores al proyecto, se encuentran en todos los sectores políticos -y eso el gobierno lo sabe- de ahí entonces que no resulte tan factible, cargar en los hombros del presidente, el costo político de la medida. Las encuestas referentes al gobierno y la propia imagen presidencial no están en su mejor momento y ni siquiera el capital de simpatía del Bi- Ministro Golborne ha aplacado la molestia social.

21 de mayo, más deudas que logros

El mismo día de la cuenta presidencial, está llamada una jornada nacional de rechazo a la aprobación del proyecto Hidroaysén, el gobierno entonces estará obligado a desplegar un contingente significativo de carabineros. Siendo una pésima señal. para los activistas sociales.

Además de los conflictos con los ambientalistas, los estudiantes y los defensores de la educación pública, están dispuestos a abrir otro flanco, donde el gobierno cree lucir algunos logros. Sin embargo la crisis de las universidades estatales, el nivel de endeudamiento de los alumnos, los pobres resultados dentro de los propios sistemas de medición del modelo, sumado a la insistencia del gobierno por razones ideológicas, a profundizar las medidas de mercado, sin considerar un elemento central y es que los resultados de la educación son el espejo de la desigualdad, de ahí la pérdida de confianza de los apoderados en el sistema escolar. No sólo municipal.

El descaro llega a tal, que el propio Mercurio reconoce que sólo cuatro comunas de Santiago superan el promedio de 262 puntos en las pruebas de enseñanza Básica: Vitacura, Providencia, ñuñoa y Las Condes, por supuesto las más pobres de Chile, las que tienen menos recursos por habitante, las que muestran índices más bajos de escolaridad entre los padres.

Incluso aparecen verdaderos profetas travestidos de especialistas, dorando la píldora de la descentralización, la autogestión, fácil auto-gestionarse cuando tienes una comuna con recursos que respalde, cuando los colegios "Municipales" se dedican a especializar a sus niños y niñas en responder el SIMCE y se busca trabajar únicamente con los que responden a un tipo de perfil, no vayan a bajar la medición del año siguiente.

En ese esquema, se dejan de lado amplias áreas del desarrollo artístico y social de los estudiantes, generando vacíos de motricidad fina y gruesa, pero también en el proceso de integración de los niños al medio, minando su desarrollo social y su capacidad de ciudadanos, es decir, son capaces de contestar una prueba de modo reguleque, pero son incompetentes a la hora de relacionarse incluso dentro de su propio espacio familiar.

Esa educación los padres no la quieren para sus retoños, por eso si el bolsillo alcanza, hacen esfuerzos por matricular a sus descendientes en cualquier espacio donde sean tratados como personas, donde los cuadernos y los materiales que se piden a principio de año se ocupen; y no pasen al fondo común del que nunca se sabe qué se hizo.

Lección de humanidad

A pesar de lo anterior, los jóvenes, hace un par de días vienen dándonos una lección de humanidad, no se puede hipotecar el futuro por unos cuantos pesos, no tenemos derecho a negar a nuestros hijos y nietos, el disfrutar de un paisaje tan bello como el del sur del país.

La experiencia de Japón y de otras naciones donde los daños naturales son irreversibles, son un llamado a la conciencia. Nuestros niños, las nuevas generaciones necesitan de espacios de distracción y esparcimiento donde puedan desarrollarse digna y ampliamente.

Es inconcebible que el país no tenga una matriz energética pensada, discutida y votada por la inmensa mayoría de los chilenos.

Es sorprendente que luego de las grandes movilizaciones estudiantiles en busca del derecho a la educación, el fin a la municipalización y la constatación del fracaso de la Jornada Escolar Completa, se continúe con los mismos vicios y defendiendo lo indefendible.

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