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PANC
Publicado: Martes, 13 de septiembre de 2011

Mi ventana


Hoy, por la madrugada, ech茅 a volar una golondrina por mi ventana, y regres贸 al anochecer para contarme todo lo que hab铆a visto y o铆do en Estocolmo:

Un inmenso proyectil estall贸 en una isla coronada por murmullos inocentes, y Noruega llora, d铆a tras d铆a, la tragedia y la traici贸n.
Donde la muerte ataca de puntillas sin ning煤n precedente, sin ning煤n toque en la puerta, y se hace sentir violentamente, como un golpe de hacha contra el 谩rbol.


Una mujer que en su delirio gritaba sus m谩s hondas congojas, se quit贸 los zapatos, y escondi贸 sus recuerdos en las calles.
Donde la gente caminaba entre huesos, y relojes que marcaban las horas al rev茅s.

El jard铆n del Rey con sus claveles y amapolas color sangre, sus faroles de anta帽o y sus laberintos de amor, se adentr贸 a un cofre de cristal.
Donde la presi贸n es m谩s suave, y nadie ha tocado sus paredes que atesoran un lenguaje oculto.

Un lago se desbord贸 en forma de tri谩ngulo, y la luna solt贸 mercurio cumpliendo su rol de espejo reflector.
Donde el trigo crece sin cesar, donde las sirenas cantan el advenimiento de una ni帽a en las colinas, y los caballos se refugian debajo de un balc贸n.

Una calavera que cuelga del tumbado como si fuese una belleza agotada, despidi贸 fuego verde por la boca, y lanz贸 un suspiro de trueno.
Donde las f谩bricas expulsan humos t贸xicos, y m谩quinas vestidas de novia.

El m煤sico rumano, que esperaba una moneda en el and茅n, toc贸 la guitarra de la vida con un aire de alegr铆a y de a帽oranza.
Donde el viento silv贸 la felicidad de una boda, y el dolor del ca贸tico mundo que relampaguea como luci茅rnaga dentro un t煤nel.

Un fantasma con espuelas doradas, cant贸 desde la chimenea, y los buitres perforaron palabras por placer.
Donde la lluvia cae resonando una alegre tonada, y los precipicios se apoderan del mundo y sus enigmas.

Una casa hecha de perlas multicolores, se incendi贸 en plena avenida, y las virgenes hac铆an caricias al perfil de la fogata.
Donde el humo crece desde las ra铆ces, y los sue帽os se esfuman en el aire como garras de tigre trastocado.

El vientre inmaculado dio a luz entre nardos, y la criatura lleg贸 como un 谩ngel al roc铆o.
Donde las caricias son el pan de cada d铆a, y los poemas se tallan con p茅talos de rosas.

Hoy, por la noche, ech茅 a volar un b煤ho por mi ventana, y regres贸 al amanecer para contarme todo lo que hab铆a visto y o铆do en Estocolmo:
Un tren lleno de pasajeros se desvi贸 en medio camino, y atraves贸 un frondoso bosque.
Donde los suecos acuden a bailar y a beber cerveza.

Una antena parab贸lica, en el barrio perif茅rico de Rinkeby, capt贸 im谩genes que mostraban otras calles, otros aviones, otras locuras y voces en diferentes idiomas.
Donde turcos, africanos, latinos, europeos y otras nacionalidades conviven bajo la misma bandera.

El viernes de soltero, o de viuda con az煤car en los labios, se celebr贸 la fiesta de los poetas, y las estrellas, con todas sus puntas, alumbraron los versos m谩s celestes de la noche.
Donde el diccionario no tiene validez, donde el sujeto tiene vida propia; y una realidad linguistica se interpone a las jerarqu铆as establecidas.

Un puente envuelto entre s谩banas, se levant贸 sobre el mar como quej谩ndose de un mal incurable, y el cemento de su estructura, liber贸 un l铆quido maloliente.
Donde la hipocres铆a y la envidia se ocultan, como serpientes, en los pliegues de un acorde贸n apolillado por el tiempo.

Una llave que volaba por el cielo, se incrust贸 entre dos l谩pidas, y abri贸 el libro del misterio.
Donde muchas madres dicen su clamor por las heridas de la tierra, y los rostros arden como carbones olvidados en el desierto.

El loco que se tir贸 a los rieles, no entre las cuatro y seis de la tarde; sino exactamente a las 24:00 horas, enterr贸 su nombre en la nieve para siempre, y la polic铆a anunci贸 el declive de una sociedad del bienestar.
Donde los objetos brillan con ojos de cr茅dito, donde las personas se preocupan mucho m谩s por el dinero, el consumo diab贸lico; y la miel suele ser 谩cido sulf煤rico en las mentes.

Un templo, cuya torre de marfil apuntaba hacia el sur, se desplom贸 como por arte de magia, y sus santos fueron a parar a las monta帽as m谩s altas.
Donde los fieles llevan combustible de su propia hoguera, y las bocas repiten la acci贸n de los proverbios.

Una pantalla transmit铆a las noticias de invierno, y los peri贸dicos censuraban sin compasi贸n los juicios en contra de la verdad.
Donde los ojos hierven como bolas de vidrio, y los artefactos el茅ctricos humean se帽alando la furia de los que tienen dos dedos y medio de frente.

El muro del castillo, percudido por su majestad Carlos Gustavo, llor贸 por los adulterios, el despilfarro de dinero y los enga帽os que florecen en su patio central.
Donde una fuente de agua cristalina expulsa aceite negro, y las flores son s铆mbolo de injusticia.

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