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Publicado: Sábado, 26 de noviembre de 2011

Nota sobre la literatura chilena en Canadá


En un mundo caracterizado por transhumancias y globalizado, la existencia de vastas poblaciones trasplantadas plantea determinantes y elecciones identitarias, no tan solo a los escritores, sino a las comunidades. La importante presencia chilena en la literatura de habla española en Canadá se debe a la circunstancia histórica del exilio post golpe de 1973 en Chile, que "importó" al país no solo a una comunidad, sino a un buen número de escritores que participaron u originaron en políticas culturales, literarias y editoriales orientadas hacia la solidaridad y la denuncia del régimen de Pinochet, y que a la vez aglutinaron por esta misma organicidad a otros autores latinoamericanos, gran parte de ellos también exilados. Lo que no significaba que predominara la literatura comprometida ni menos panfletaria.

El grupo inicial lo formaban poetas y prosistas de la misma generación, pero con diferentes poéticas, en caso de los poetas: Gonzalo Millán, cercano al grupo Trilce, ya había publicado en Chile Relación Personal (Santiago, 1968) y los miembros de la Escuela de Santiago; Naín Nómez, Erik Martínez y Jorge Etcheverry participaban en un proyecto poético neo vanguardista y habían co editado una controvertida antología en 1968, 33 nombres claves de la actual poesía chilena. El prosista Leandro Urbina publica en Ediciones Cordillera Las malas juntas (1979), libro de relatos breves emblemático de la situación del golpe. Estos autores, junto a Claudio Durán, Juan Carlos García y Manuel Jofré, se consideraban a sí mismos exilados y se ubicaban en las diversas tendencias de la izquierda chilena, colaborando con la solidaridad del exilio chileno y participando en actividades culturales solidarias. Producto de esto fue Editions Maison Culturelle Québec- Amérique Latine, en Montreal, que publicó en 1979 el libro poema La Ciudad, de Gonzalo Millán -posteriormente publicado como parte de Strange Houses, compilación de su obra completa por Split/Quotation, en 1991- y en 1981 el libro de poemas bilingüe Corps de silence/Cuerpo de silencio, del poeta y actor chileno Manuel Aránguiz. Ediciones Cordillera, en Ottawa, fue la más importante empresa editorial del exilio chileno en Canadá. Ambas editoriales se regían por los parámetros de una literatura nacional exilada de la que se sentían parte y en cuyas publicaciones diaspóricas los autores publicaban. La temática de estos escritores ya adquiría elementos del ámbito y circunstancia canadienses y Cordillera publicaba libros bilingües que testimoniaban la pertenencia al exilio chileno y al ámbito anfitrión [1].

Cordillera publicó sus dos primeros libros bilingues; The Escape artist/El evacionista, de Jorge Etcheverry, y Stories of a Guarded Kingdom/Países rigurosamente vigilados, de Naín Nómez, en 1881. Más Tarde que los Clientes Habituales/ After the Usual Clients Have Gone Home, de Claudio Durán, fue publicado en 1982, por una editorial de Toronto. La primera antología chileno canadiense fue Chilean Literature in Canada, de Naín Nómez, en 1982, también bilingüe y publicada por Cordillera. La crítica señaló el aspecto experimental lingüístico de esa producción, pero también sus elementos "comprometidos"[2]. Además de los autores ya mencionados allí figuraban Manuel Jofré, Ramón Sepúlveda y Juan Carlos García, narradores y el poeta surrealista chileno Ludwig Zéller, llegado a Canadá en 1968.

Luego hubo publicaciones en inglés y francés, sobre todo en Québec, como las de Elías Letelier, Silence (The Muses Company, 1992), y Alberto Kurapel, dramaturgo, con su Prométhée encha’né selon Alberto Kurapel / Prometeo encadenado según Alberto Kurapel. (Humanitas/Nouvelle Optique, 1989), autores montrealinos básicamente integrados en ese momento al entorno literario anglo y francófono. Están además los poetas chilenos publicados en las éditions d’Orphée[3], los libros del poeta y narrador Jorge Cancino (Opus 13, Omelic, 1986) también de Montreal, la prosa de Hernán Barrios, cuyo Discurso de la Macarena, publicado en éditions d’Orphée obtuvo un premio de literatura hispánica en Canadá, de Jorge Fajardo (La Zone (VLB, 1986), narrador y cineasta y Marilú Mallet, también narradora y cineasta, (Les Compagnons De L’horloge-Pointeuse: Nouvelles. Quebec/Amerique, 1981).

Carmen Rodríguez, residente en Columbia Británica, y en la revista Aquelarre que dirigía, extiende su interés hacia la solidaridad latinoamericana y la condición de los explotados y la mujer en general. Su libro de poesía Guerra Prolongada/Protracted War (1992) publicado por una editorial inglesa, es un libro comprometido y de exilio. Hay varios autores de segunda generación, entre ellos el joven poeta chileno quebequense Rodrigo Sandoval, que publicó en Chile Memoria ausente (Mago Editores, 2008) y escribe y publica además en francés; Mauricio Segura, que publicó la novela Côte-des-nègres (Boréal, 1998). Una tercera autora de segunda generación, esta vez de la Columbia Británica, es Carmen Aguirre, actriz, dramaturga y autora de la novela Something fierce. Memoirs of a Revolutionary Daughter (Douglas & McIntyre, 2011).

Dada la abundancia y diversidad de la poesía chilena en el país, y en otros destinos de la diáspora, la preponderancia del género se deja sentir en los escritores chilenos en Canadá. Hay una poesía existencial-comprometida como la de Claudio Durán, Manuel Aránguiz, Francisco Viñuela o Elías Letelier; otra testimonial, comprometida, o experimental, en Luis Lama, Luciano Díaz, Nieves Fuenzalida, Alfredo Laverge, Jaime Serey, Jorge Cancino, Jorge Nef y Arturo Lazo, entre otras voces. El libro-poema ya mencionado de Gonzalo Millán La ciudad, combina compromiso, metapoesía y la intersección lingüística cultural de su situación de escritor castellanógrafo exilado, y pasó a convertirse en uno de los poemas claves de la poesía chilena contemporánea, al referirse a un universo urbano que alude a la situación del golpe de estado de 1973, "se sugiere cualquier urbe, sin necesidad de nominar ni explicitar sus ubicaciones geográficas" (Soledad Bianchi: Poesía chilena (miradas.enfoques.apuntes) Documentas/Cesoc Santiago de Chile, 1990, p. 98)[4].

Las políticas de multiculturalismo facilitaron el financiamiento de varias publicaciones de Cordillera y de Split Quotation[5], pequeña editorial de algún modo su continuadora, tanto de obras de poesía como de narrativa. La narrativa, como la poesía, se inició entre autores que, salvo Urbina, no habían publicado en Chile. Así surgen autores como Juan Carlos García, Ramón Sepúlveda, Hernán Barrios, Marilú Mallet, Helios Murialdo (autor de la ambiciosa novela El amor llegó por el lado izquierdo, publicada por Split/Quotation). Hay autores básicamente poetas que escriben prosa -Jorge Etcheverry, Luis Lama, Carmen Rodríguez, Jorge Cancino y Francisco Viñuela- y recientes narradores chileno canadienses como son Gabriela Etcheverry (Latitudes, Split Quotation 2007), y la narradora Camila Reimers (Hijos de lava, Mapalé 2005). La incursión de la literatura chilena en el (relativamente) nuevo medio virtual se muestra en Poetas.com, Poetas Antiimperialistas de América, iniciada por Elías Letelier, pionero del uso de los nuevos medios de comunicación para la publicación y difusión de la poesía, no tan solo de habla hispana. Ligada a las luchas de liberación, esta iniciativa de Letelier combinó la poesía, el exilio y el compromiso político bajo la forma de la editorial cooperativa en línea Poetas Antiimperialistas de América (www.poetas.com).

En este contexto hay que mencionar a la poesía femenina, presente y perfilada desde los orígenes de la literatura chilena en el país y representada entre otras por Nelly Davis, Nieves Fuenzalida, Blanca Espinoza, Carmen Rodríguez, Carmen Contreras, Aspasia Worlitzky, Teresa León, Yolanda Duque Vidal y Constanza Durán, además de otras voces emergentes, que siendo poetas chilenas, son a la vez hispanocanadienses, latinoamericanas, chileno quebequenses o chilenocanadienses, y que en sus publicaciones y presentaciones varían de adscripción cultural y geográfica[6].

Las principales antologías que han recogido la producción literaria de escritores y poetas chilenos en Canadá, han sido, aparte de la ya mencionada de Naín Nómez, el número especial de la revista ARC dedicado a la poesía chilena en Canadá, titulado Odes, Dreams, and Diáspora, de 1995, compilado por Luciano Díaz, y Northern Cronopios: Chilean novelists and short story writers in Canada: an anthology (Split Quotation, 1993), de Jorge Etcheverry, pero hay vasta presencia chilena en antologías de la literatura en castellano escrita en el país.

En lo referente a la difusión de la literatura canadiense en castellano, incluyendo a la chilena, se está constituyendo un público que puede llegar a constituir un "niche market". Sin embargo se carece de publicaciones periódicas impresas y virtuales de envergadura relativa dedicadas específicamente a la literatura hispanocanadiense, con una distribución específica, aunque existen ciertas instancias editoriales, publicaciones impresas y virtuales que dan acogida a esta literatura[7]. Son limitaciones que debe confrontar una literatura producida en Canadá y en lengua castellana, que intenta mantener e incluso desarrollar el nivel de desarrollo alcanzado en Latinoamérica y Chile hasta la década actual. A este respecto me atrevería a decir que la literatura chilena que se hace y difunde en Canadá, por su inicial conexión con una institución literaria chilena en el exilio y/o contestataria, no tiende a agotarse en las peripecias de la aculturación al nuevo ámbito, al compromiso o la nostalgia o a la identidad en entredicho, elementos temáticos que caracterizan a las literaturas migrantes y exiladas, incluidas a las de Canadá, sino que contiene elementos intergenéricos, neovanguardistas y experimentales que denotan su inclusión y sentido de pertenencia a la literatura chilena per se, no siempre aceptada por sus coetáneos del interior de Chile. Pero aún así, no solo representa un microcosmos de la escritura territorial chilena, sino que agrega elementos anfibológicos a la identidad social y cultural de los autores -paralelos a las elecciones o determinantes identitarias de sus comunidades- derivados de los diversos modos de inserción de los escritores chilenos en la sociedad anfitriona, que produce en ocasiones obras inéditas que constituyen un aporte a la literatura chilena y de habla hispana en general.

Ottawa, 05 septiembre 2011

* * *
NOTAS
[1] Ediciones Cordillera, especializada en poesía, también publicó libros bilingües de poetas de la diáspora o del territorio, como Hernán Castellano Girón, Waldo Rojas, Verónica Zondeck, Tomás Harris, Raúl Barrientos y Manuel Silva Acevedo. El Primer cuaderno de Poesía Chilena, de 1980, fue una selección de poetas chilenos en Chile y Canadá.

[2] ["Among them (polítical refugees) are jorge Etcheverry, Erik Martínez and Naín Nómez, members of the avant-garde poetry movement known in Chile as the "Santiago School". Their sophisticated poetry, which draws on both European and Chilean traditions of surrealism, is both political and personal. Though they are preoccupied with Chile, the émigrés also address Canadian experience, as do Gonzalo Millán..." Canadian Enciclopaedia. Mel Hurtig, 1985, pp. 728, Ethnic Studies]. Por otro lado, Cordillera publicó en 1982 una pequeña antología bilingüe de poesía salvadoreña combatiente. Una sinopsis de Cordillera se puede ver en La aventura de Cordillera, de mi autoría, en
http://www.letras.s5.com/je030106.htm.

[3] "In the 1970s and 1980s Les éditions d’Orphée also began diffusing the works of Chilean writers in Quebec, including not only Lavergne, but also Tito Alvarado, Nelly Davis Vallejos, and poet and painter Jorge Lizama Pizarro" Latinocanadá: a critical study of ten Latin American writers of Canada, Hugo Hazelton, Montreal, Canada, 2007, p.237. También publicó Exil transitoire/Exilio transitorio, del poeta y prosista chileno quebequense Francisco Viñuela, 1977.

[4] Esa tendencia al libro-poema y la metapoesía también es un rasgo común entre estos autores en este momento casi inicial "...a veces la metapoesía no alude simplemente a la actividad poética general sino que refiere al poema concreto y específico que se está escribiendo y que, en el momento de la lectura, está ante los ojos del lector" (Bianchi 1990: 84). La autora ejemplifica con un fragmento de La ciudad de G. Millán y uno de "Perro con alas", poema de El Evacionista, de J. Etcheverry. Quizás el poema largo con sus elementos épicos y descriptivos acoge las inquietudes a la vez líricas y testimoniales brotadas de la necesidad de dar cuenta de un nuevo entorno y la posición del emisor, ya cargado con un bagaje personal e histórico.

[5] Split/Quotaion ha publicado entre otros, a autores chileno canadienses y se autodefine como "editorial independiente y sin fines de lucro con sede en Ottawa, Ontario, Canadá, que publica prosa y poesía en español e inglés. Fundada en 1985 por Jorge Etcheverry y Claire Turcotte, Split Quotation es una de las editoriales hispano-canadienses más respetadas y de larga trayectoria del país. Hemos publicado obras de autores y traductores destacados, tanto establecidos como emergentes. Aunque ha publicado y publica otro tipo de material, Split Quotation ha asumido el compromiso de ofrecer un espacio literario a los autores hispanófonos de Canadá y a poner su obra a disposición de públicos más amplios mediante su traducción al inglés y francés, facilitando de esta manera el diálogo intercultural y multilingüe entre la América anglo y franco parlante y la hispanófona".

[6] En Montreal, la autora Aspasia Worlitzky se desempeña con igual facilidad en los ámbitos francófono y anglófono. Yolanda Duque Vidal presenta su obra en diversas instancias en América Latina y Europa, y su editorial Alondras publica autores chilenos e hispanoamericanos, y francófonos, figurando en el blog de la Sociedad de Escritores de Chile, vehículo en línea que se destaca por el espacio que otorga no solo a autores chileno canadienses, sino de la diáspora chilena en general. La autora Blanca Espinoza ha publicado en Chile en Proyecto Patrimonio, portal que acoge a varios autores chileno canadienses y en varios vehículos impresos y virtuales de Chile. Junto con Carmen Rodríguez son las autoras de más presencia en el territorio chileno. Gabriela Etcheverry, principalmente prosista, también cuenta con cierta presencia en Chile y su producción también incursiona en inglés. Nieves Fuenzalida publicó Three of Us Remain The 39th Fragments of the Clan en 1998, y hubo una edición casi paralela en Chile.

[7] Entre las editoriales hispánicas que han publicado a autores chileno canadienses en el contexto de la literatura hispanocanadiense, se podrían mencionar a índigo, Gráfico, La enana blanca, Mapalé, Poetas Antiimperialistas de América, Alondras, Verbum Veritas, Lugar Común, aparte de Split Quotation, ya mencionada. Están la revista impresa, Alter Vox, de aparición irregular, y Apostles, de Montreal y dedicada básicamente a la prosa. Los medios virtuales que dan o podrían dar acogida a autores chilenocanadienses son La cita trunca, Quantati, El Alba volante, Cañasanta, entre otras.

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