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Publicado: Sábado, 24 de marzo de 2012

Sergio Hernández (Chile, 1931 - 2010)

Pequeña antología (Selección: Mario Meléndez)


La poesía de Sergio Hernández es canto que corre, cristal que canta. Proclama sencillas riberas en que se entrelazan la menta y el orégano. O incursiona entre los muros y nos relata mínimos secretos, gotas del alma, papeles del olvido... Yo alabo a este poeta fraternal que entre provincia y provincia conserva el corazón reluciente de una estrella... (PABLO NERUDA. Isla Negra, enero de 1965).

ESTÁ BIEN

Está bien
está bien
todo está bien
sólo que el hambre mata niños
y en la oscura humedad
crecen los muertos
y sin embargo está bien todo
y es grato haber llorado entre cipreses
embriagarse de tiempo
refrescar con amigos y cervezas
las blancas noches de verano
anclar el corazón en algún puerto
incorporar un poco de sol
al alma que habitamos
entretejer de amor
las noches y los días
y sobre todo pensar
que aún pertenecemos
a esta pequeña parte de la muerte
que hemos llamado vida




SEñOR

Señor
dime si existes
te pregunto en la noche
del desamparo y la amargura
mientras mis propios demonios
me clavan a esta cruz invisible
con los horrendos martillos
de la culpa




GENTES

Gente del mundo
enorme y ciega tribu
de gitanos en fuga
desarticulado archipiélago
donde el dolor aterriza
y las alegrías se remontan
es preciso que unamos nuestras islas
aunque sea con un mar
creado por nuestro propio llanto




EL CANCEROSO

El canceroso
aunque con algunos dolores
disfrutaba de sus últimos días
una inyección por la mañana
dos o tres por la tarde
algunos amigos
con sus rostros especialmente acomodados
a las circunstancias
irrumpían en su habitación
se conversaba del tiempo
de los increíbles progresos de la ciencia médica
de lo mejorado que estaba el semblante del paciente
de los proyectos de reforma agraria
de los conflictos entre marxismo y capitalismo
de los últimos viajes espaciales
a lo que el canceroso respondía
con un discreto silencio
ya que él
a través de la ventana
observaba un ciruelo florido




IMAGEN

En mi estanque interior
tu imagen no se borra
Tu propio viento a veces
riza el agua
y son también hojas tuyas
las que caen
pero tus ojos nunca se deforman

Es posible que ya nada suceda
entre nosotros
Ahora la tarde entera
es el estanque
huye una gaviota
hacia otros mares
y es tu sonrisa
la que parte
y es tu mirada
la que parte
pero tus ojos nunca se deforman




ÚLTIMO DESEO

Antes de dejar de respirar
antes de retirarme definitivamente
de este juego
no pongan ni siquiera un Cristo
entre mis manos
pon tu sonrisa y tu mirada
y que eso sea el paraíso




MOSCAS

Las moscas juegan ajedrez
en el pobre mesón
parecieran no tener preocupación alguna
ni grandes problemas metafísicos
pero siempre andan rondando
la muerte
y la miseria
como si Dios las hubiese creado
a nuestra imagen y semejanza




ME PERSIGUE CHILLÁN

Me persigue Chillán
por todas partes
remecida uva de sol
plácida plaza
viene conmigo desde siempre
arsenal de la patria

Chillán es lo que tengo
y eso es bastante
Para tan grande sed
que ando trayendo
no hay otro cántaro que valga
para tanto cansancio acumulado
no hay otra almohada
Chillán fue mi principio
fue mi mañana
lámpara verdadera
nunca se apaga




ACUARIO

Mi infancia es un acuario inaccesible
un ebrio país de trompos y palomas
al que es preciso llegar con traje blanco
en una mañana azul
de sol volcado
yo no daría ya con los caminos
pero recuerdo algunas cosas
bandas de circo
en tardes de novena
noches de riñas y cansancios
dando conmigo en un desfondado sueño
sin contorno
cuando pasaba el regimiento
abandonaba mis juguetes rotos
y era mi corazón
todo mi cuerpo
después
vino la bruma en espirales
un día
mi madre y los guijarros
dieron un seco ruido de infinito
el tiempo frente a mí empuñó las manos
soltó pájaros negros en mis ojos
y un trozo de sol
cayó de entre los labios
la tarde es un sollozo contenido
mi infancia
es un acuario




DOCUMENTO PSIQUIÁTRICO

Lloro por los días que perdí
y que pasaron esquinando mi vida
lloro por los días en que no anduve como otros
con las bellas muchachas
en las cálidas tardes del verano
lloro por el posible daño que pude ocasionar
a los que más quise
lloro por mis sublimes
por mis involuntarios
y urgentes
y perentorios crímenes
lloro por el absurdo que ha significado
toda mi ternura
lanzada a los cuatro puntos cardinales
y que no tuvo eco
y que se estrelló con el odio
y la mezquindad
y la ciega roca de las pobres gentes
a quienes sin embargo amo y perdono
lloro justamente
por mi inconfortable ternura
celeste anzuelo
con el que también he recogido
hermosas perlas
adheridas al fondo del fango
y del abismo




YO SOY COMO LAS PLANTAS O LOS ÁRBOLES

Yo soy como las plantas o los árboles
que nunca han sabido quienes son
y echan flores o espinas
o atrapan insectos
ellos están ahí simplemente
(como yo en mi tierra)
y no les interesa ser astronautas
ni andar apretujados en los metros
o en los autobuses de las grandes urbes
por las noches
albergan a los pájaros
o contemplan humildes el universo
recibiendo amorosamente
el rocío de la madrugada
cuando mueren
regresan al vientre materno
para nacer de nuevo
en cualquier forma
es bueno ser planta o árbol
porque de ellos será el reino de los cielos




EN MI ÁRBOL

En mi árbol de hojas desoladas
acumula el crepúsculo
sus últimos pájaros.
Casi está aquí la noche,
ella regresa siempre
pero tal vez tú nunca vuelvas.

Dispersos por el mundo,
no volveremos a encontrarnos
y a quién preguntar por ti
si conocí mejor tus ojos
que tu nombre;
si hablaron más tus labios
que tus propias palabras.

Tu recuerdo es tan vivo
Que casi no me haces falta.




ES TAN PROFUNDO

Es tan profundo el sueño de la muerte
que ni clavos ardiendo
ni pétalos de nieve
pueden ya despertarlo.

Es tan azul el sueño de la muerte
que ni mares ni cielos
se pueden comparar a esa oquedad celeste.

Es tan plácido el sueño de la muerte
que ni un niño dormido
se iguala en su quietud
en su ausente sosiego
A esa implacable ausencia
A ese sueño morado
A ese silencio largo
Al más definitivo de todos los silencios.




A JORGE TEILLIER

1
Pulsando sus mandolinas
y entonando sus cánticos
los evangélicos
han cruzado la anocheciente
tarde de domingo.
Una nostalgia incierta
se ha quedado en nosotros
como moradas violetas del invierno
en tumbas olvidadas
y un rumor metafísico
se ha esparcido en el aire.

2
Pasó la plenitud
que nunca fuera tanta
unos pocos fulgores
ardiendo como ascuas
y unas gotas de pena
que van cayendo al alma
algo se nos va yendo
en esta tarde amarga
y esas piedras que brillan
al fondo de la infancia
fueron los días plenos
de la noche estrellada.




CARTA A DIOS

Fecho esta carta aquí en la tierra,
en este pequeño espectro creado por tus manos
y olvidado por tu memoria.
Las cosas no andan nada de bien por estos lados;
los diarios siguen anunciando crímenes y suicidios,
que tú permites con esa indiferencia
que parece caracterizarte
desde el principio de los siglos.
Sólo te veo, a veces,
asomado a los niños,
a quienes tú transformas, poco a poco,
en turbios entes desterrados;
porque es necesario decirlo,
los más esclarecidos adultos
se entretienen aquí en forma peligrosa
jugando candorosamente
con guerras y con bombas.
Yo soy la voz que clama
y reclama en el desierto,
en este mundo en que nos martirizamos
los unos a los otros.
Yo soy el que tengo hambre
y tú no me alimentas,
ando con sed y escondes tú las norias;
soy peregrino y no me hospedas;
desnudo estoy y no me vistes;
me encuentro en la cárcel
y tú no me visitas.
Suéltanos tu maná sobre la tierra;
destruye tú, si lo deseas,
cines, automóviles,
todo cuanto no sea sangre
en nuestras venas;
repártenos mejor las uvas, el pan,
la paz y las estrellas.
En verdad, en verdad, te digo
yo soy el que ha pecado
y seguirá pecando mientras viva;
de carne soy
y busco yo la carne florecida.
Es por amor que muero
y por andar amando me condenan.
Despierta, gran Señor, de tu letargo;
suéltanos tu maná sobre la tierra.
Yo he dicho como tú:
Hágase la luz
y emergen las tinieblas;
hágase mi alegría
y surgen las tristezas;
busco y no encuentro;
llamo y no se me abre;
entré por la puerta angosta
y di con la espaciosa senda.
Pero cosecharé uvas de los espinos
y haré estallar de abrojos, azucenas.
A ti te obedecieron los vientos y los mares;
los hombres y las bestias;
montañas y ciudades;
calma, entonces, Señor,
mis tempestades:
Dime si existe algo verdadero,
si tienen sentido los armamentos,
las carreras,
los terremotos,
los incendios,
los llantos,
las miserias.
Esparce tu maná sobre mi pueblo
y haz del sol la llama verdadera,
iluminando un día
para ambos hemisferios.




BAJO ESTOS LIBROS MUERTOS

Bajo estos libros muertos
y esta impotencia oscura
en este pozo ciego
tapiado por la andrajosa lápida
de las pedagogías
yace el pobre poeta
que agonizó toda su vida
no es más
no será más
murió como quien era
vivió asustado de su propia sombra
nunca pudo callar
lo que sus venas le dijeran
cuando la hostilidad del mundo
vulneraba su piel
de frágil pétalo legítimo
trató de hacerse fuerte como pudo
cuando los hombres
le mostraban los dientes
como lobos furiosos
trataba de reírse como niño
vibraba con aromos y rosales
con el amor y el vino
la rumorosa selva de su infancia
nunca pudo alejarse de su oído
ya están conformes todos
lo mataron
por fin salieron de eso
no es más
no será más
dormid tranquilos

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