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Publicado: Domingo, 08 de julio de 2012

Yanette Sepúlveda


Yanette Sepúlveda (San Javier, 1965). Profesora de Estado en Castellano por la Universidad de Chile, sede Talca. Trabajó como docente en diversos establecimientos educacionales. En 1991 publicó el libro de poemas "Huellas del Silencio" y "Cuentos Mágicos" en 1993. Obtuvo diversos premios en certámenes literarios. Falleció en la localidad de Empedrado (1994) en trágicas circunstancias que aún se investigan.

ENTRARé EN LA MUERTE
Y OTROS TEXTOS

(Selección)


No tengan pena
por mi soledad
es la soledad
quien tiene miedo
de mí




ME ESCRIBE UNA CARTA
CON SUS OJOS

Me escribe una carta
con sus ojos
supone que no veo la firma
ni los peces suicidas
revolviendo el piano
mientras la noche
se toca la frente

Huelo como tartamudean
sus paredes
se le encogen los zapatos
y una catedral nocturna
apaga sus campanas
al atravesar el vidrio
donde me he puesto yo

Hombre de carátula y cemento
por tantos años
pisando el universo
hoy me paro frente a ti
y no puedes ocultar
el derrumbe de tus pupilas




TE DEJARé UNA CARICIA

Te dejaré una caricia
y no una hecatombe de aves
rodando por tus manos
no un resumen de quejas y llantos
no el sol sangrando hecho barro

Te dejaré un abrazo
para todos los momentos
no un mantel cóncavo
ni un puño alzado desde adentro

Quiero que cuando pase
el tiempo de mi tiempo
veas las puertas llenas de sonrisas
la ventana hacia la calle
el pie descalzo reconociendo la tierra
una alondra circulando
hacia todos los zapatos

No quiero que te duela mi llanto
que no seques mi herida
y que no entiendas esta mañana
mi maleta sin despedida




QUé MáS DESEABAS DE Mí

Qué más deseabas de mí
Si me viste enredada
en cada sombra del reloj
seguí las huellas
que dejaba tu aliento
y esperé los caminos de tu alma
Qué más querías de mí
Ahora mi pecho
pide un minuto
para enrollarse en el caracol
del nunca jamás




QUIERO QUE SEPAS

Quiero que sepas
que he puesto
una lágrima desnuda
en la mejilla que ocultas
La lluvia la dejé en tus manos
hacia donde irán a beber
los sueños ajenos
Un pájaro arranqué de tu alma
y lo convertí en verso invisible
Desde sus alas añosas
vuelan todas las promesas
para no amarme
Y junto a ese pájaro
vuelo cada día
alzando mi piel y tu nombre
sus plumas usan tus palabras
Me he propuesto no amarte




PíNTAME CON LA TIERRA

Píntame con la tierra
el esqueleto de un corazón
que sea tan derecho y perfecto
para que olviden estas manos
el agujero que hiciste en mi costado




CONSEGUIRé UN DíA DE éSTOS

Conseguiré un día de éstos
atrapar el aire en un vaso de agua
para vivir mañana
con ese mismo cielo
que escondí en el zapato
Será ese mismo día
que en los ojos
te habite la esperanza




QUIETUD

Antes que me disparen
el universo y sus galaxias
antes que me acribillen
el cansancio del cosmos
y el moho de la tierra
en este caos sin idioma
quiero que me dejen
observar el nacimiento
de una hoja en esa rama




ILUSIóN

Subiendo
el niño atrapó la estrella
la encerró en sus manos
No tenía cinco puntas
eran diez como sus dedos
La estrella se acurrucó
en sus huesos cubiertos de carne
y las puntas se enterraron sin sangre
Conservó la luz, conservó la estrella

El niño tapó la estrella
pero la luz huía por sus ojos
y bajaba por su boca el olor a cielo
en las diez heridas tenía la estrella
Bajando
el niño aplaudió su libertad
y las llagas subieron




PADRE

Padre viene jugando
con una sonrisa en los cabellos
atraviesa con sus pasos
el eje de aromas colgando
en las aves subrayadas de olvido
He hecho regresar un beso
para que quepan todos los abrazos
en las líneas negras de la casa

Padre tomó el barro
que cubrían las flores
extendió las ánforas de sus dedos
en el patio de mi alma
de allí me miraron antiguas muñecas
gnomos, duendes y hadas

Con un temblor en el estanque de las horas
recibí en los ojos
el vidrio de un sueño quebrado
por el tic-tac del viento




ENTRARé EN LA MUERTE

Entraré en la muerte
con un silencio de extranjera herida
no sabrán mis amigos
que no hubo en ella
llanto más amargo
ni siniestros misterios
de rincones mansos
más que en el eco desbordante
de mi risa

Entraré en la muerte
con el alma empapada de sudor
por el costado emigrarán
todas las puertas
que no pude tocar
y las algas de mis ojos
aún dormirán
sobre mis pies helados

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