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Publicado: Martes, 23 de octubre de 2012

Edoardo Zuccato


Nacido en Cassano Magnago en 1963, está considerado por la crítica como uno de los más importantes poetas neodialectales de hoy.


Es redactor jefe de la revista Testo a fronte y ha traducido a poetas ingleses del siglo XIX y XX (S.T. Coleridge, P.B. Shelley, C. Tomlinson, M. Hartnett, A. Sexton y otros). Es profesor de Literatura Inglesa en la Universidad IULM de Milán. Como poeta ha publicado: Tropicu da Vissévar (Crocetti, Milán, 1996), La vita in tram (Marcos y Marcos, Milán, 200l), I bosch di Celti (Sartorio, Pavia, 2008), Ulona (Il Ponte del Sale, Rovigo, 2010).


Poemas de Edoardo Zuccato

Traducción de Emilio Coco (Jardines secretos. Joven poesía italiana, Sial / Contrapunto, Madrid, 2008)




EL SOL fresco de las seis y cuarto
exhala una luz tan esponjosa
que todo se abre y quiere irle al encuentro
y el mundo parece ligero y enjuagado.

Pero los horrores tragados todos los días
están vivos dentro de nosotros, y como topos
nos devoran la lengua desde la raíz
hasta que frente a horror y resplandor nos callamos
y tenemos los ojos hundidos en las órbitas.


*****




TAMBIéN el verdugo tiene sus horas de pausa:
claro, se queja con su mujer
porque el lazo no se deslizaba bien
y le han cortado durante media hora la corriente

pero luego se calma, juega con su perro,
riega las plantas y cuelga un cuadro
(naturalezas muertas casi siempre) mas se sobresalta
de repente al transponerse en una silla.

En fin, entran en su casa como en la del doctor:
solos, en un sitio discreto, limpio
que se parece a un quirófano
y él se hace cargo de todos los males.

Tendrá a lo mejor algún amigo,
o estrecha manos afables e ignaras
o sube del jardín con las manos sucias
y no ha encontrado aún el jabón justo.

Cuando no lo oyen, sus vecinos
piensan: se ha adormecido, pero es larga
demasiado larga esta sobremesa y las ventanas
de vez en cuando tiemblan por los aviones.


*****




LAS ALCANTARILLAS

Como el arte, no existen en la naturaleza
y ni siquiera cuando somos pocos.

Como el lenguaje la rueda el fuego
o las lavadoras no se sabe quien las inventó,
lo que quiere decir que son muy importantes.

Donde llegaban, los romanos construían
carreteras puentes teatros y tumbas: y alcantarillas,
enseñando a todos como esconder
lo que molesta. Imperios y alcantarillas.

Las alcantarillas no están más cerca de San Vittore1
que de San Pedro, de los hospitales que de las salas de fiestas,
de las escuelas que de los establos, de los mataderos que de los bancos,
de los manicomios que de los ministerios

y en La Meca no se puede prescindir de ellas
más que en Las Vegas, en Courmayeur y en Pero2,
en Silicon Valley más que en Gardaland
en Suiza más que en Swaziland.

Puedo concebir Nueva York sin corriente eléctrica
pero Nueva York sin alcantarillas ni pensarlo.

Nuestras calles están llenas de bocas de alcantarilla
que parecen los sellos de una civilización,
y abriéndolos, aquellos documentos, trampas
de donde aparece y desaparece el deus ex máchina,
las partes que seguimos olvidando,
se podría escribir una historia de la Historia
vista desde abajo.

Notamos que existen si algo se deteriora,
si hay obras en una boca,
si un conducto se ha obstruido o el tiempo está mudando
y de los lavabos sube el olor
también al trigésimo piso con los grifos de oro.

En India las alcantarillas son a cielo abierto
total allí ¿qué tienen que esconder?

Es inútil torcer la nariz
antes o después yo también tendré que usarlas.


1) Nombre de una cárcel de Milán
2) Pequeña ciudad de Lombardia


*****




EL BOSQUE DE LOS CELTAS

Escondidas entre las hojas están las ramas
y en las ramas está el aire, la sangre verde,
y cuando ya no quedan hojas
las ramas son como los cuernos
en la cabeza de la tierra.

Las plantas son animales
y te asustan las castañas de los erizos abiertos
que apenas si te miran puntiagudas y oscuras,
el rostro sin rostro de la naturaleza
que abre los ojos para morirse.

El lago es un ojo gris o negro o azul
siempre abierto para mirar el cielo
y cuando hay sol entre arena y agua
se ve una red de luz,
que he visto junto a ti en la cama
encenderse en tus ojos.

El mundo es un nudo,
como los bordados de los átomos en el vacío,
el lago cosido por la luna cuando oscurece,
como en el cráneo está el cerebro
y en el cerebro una maraña de química y niervos
y allí dentro un ovillo de recuerdos
y en los recuerdos estamos tú y yo y el mundo.

Los animales son plantas y piedras
pero de prisa, porque les queda poco tiempo:
he visto una hoja en las venas de una mano,
el corazón que puede caer como una manzana madura
y un perfil - un perro, una cara - emergiendo
despacio de la niebla espesa
como un retrato en la hoja de un pintor.

Hoy hace frio y he visto la niebla,
la tierra que respiraba.

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