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Publicado: Lunes, 05 de noviembre de 2012

Maria Grazia Calandrone


Maria Grazia Calandrone (Milán, Italia, 1964): poeta, dramaturga, autora y conductora de programas culturales para RAI Radio 3, critica literaria para la revista internacional Poesia y para el cotidiano "il manifesto".


Libros de poesía: Pietra di paragone (Tracce, 1998 - edizione-premio Nuove Scrittrici 1997), La scimmia randagia (Crocetti, 2003 - premio Pasolini Opera Prima), Come per mezzo di una briglia ardente (Atelier, 2005), La macchina responsabile (Crocetti, 2007), Sulla bocca di tutti (Crocetti, 2010 - premio Napoli, Prata e Citta di Sassari), Atto di vita nascente (LietoColle, 2010) y L’infinito mélo, pseudoromanzo con Vivavox, cd de lectura con sus propios textos (luca sossella, 2011).

Ha escrito teatro para Sonia Bergamasco (tra i quali Pochi avvenimenti, felicita assoluta - prima assoluta in Festival MiTo, il 9.9.10 - y La scimmia bianca dei miracoli - prima assoluta in Festival Suoni delle Dolomiti, il 30.7.11), y fragmentos poéticos en torno a la Guerra Civil Española para la compañía internacional "Théatre en vol".

Sus poemas aparecen en antologías y revistas de numerosos países de Europa y de América; señalamos la antología La realidad en la palabra (Editorial Brujas, 2005), Caminos del agua (Monte Avila Latinoamericanas, 2008) y Antologia italikes poieses (Odós Panós, 2011).

Desde 1993 ha sido invitada a los más importantes festivales nacionales e internacionales, y del 2008 lleva a escena en Italia y Europa, con el compositor Stefano Savi Scarponi, el video concierto Senza bagaglio, finalista en el Roma Europa Festival; en el 2010 su obra My language is the rose, es elegida y musicalizada por Isaiah Lee Chie Tsang, y resultada finalista en "Unique Forms of Continuity in Space - International Composition Competition" en Melbourne, Australia. Siempre en el 2010 ha sido elegida como representante de la poesía italiana, y dirigida por Lucie Kralova en "Evropa jedna báseň", documental para la televisión checa. Actualmente vive en Roma.


Poemas de Maria Grazia Calandrone



de CINCO MADRES

El sistema linfático de los muertos sobre las rosas
las llamas aún retorcidas
en la correa de los nervios y volátiles hélices
de mechones: las poses homéricas de la materia
semiviva. Los sepultados
sobre la tierra (coro: la tierra), si tienen
piedad de nosotros parecerán caídos
en un sueño falto de juicio
como un enorme almuerzo
de carne humana, parecerán mezclar en su aturdida
resignación (coro: -carne
-miradas
con el barro humeante de Guernica.)

Barro que duerme, un documento en blanco - objetos
que carecen
de frontera con la tierra.

Toda ella
es una charca de sangre que cae
de la boca del hijo (coro: Hijo!), tu nombre
era el orgullo de mi boca, despuntaba por lo blanco
de los incisivos, rodaba por la noche entre los arcos
como perlas ya idas a la paz del alba sus vocales
que desde el primer aliento matinal
me comenzaba una sonrisa
por el pecho al pronunciarte.

La boca desencajada se parecía
al silencio de un astro.
(coro: esto es lo que habéis hecho vosotros)

Como un velo de novia es la corona
de huevos
que han puesto las moscas en su cabeza completamente hecha
para la vida que oscila
al viento e imita las hojas como señales luminosas amarillas
en la cuesta de San Miguel.

Y cada cuerpo se dobla sobre la tierra, cada cuerpo se inclina
así
hacia ellos y empuja -empuja
los brazos hasta debajo
de la tierra la multitud piadosa de los vivos. Ven
Rosa, ven Pablo, María, Alejandro, Carmen, yo
veo tus blancas columnas de meditación, veo tus sueños blancos,
veo las bicicletas y las linternas y toda la estructura
yo recuerdo y recuerdo
mañana, la fecha
de tu boda
y las cintitas descaradas como lenguas de dragón chasqueando y revoloteando
mientras el coche os llevaba al Sur: mañana.
Hasta luego.

Una madera de selva y tu lengua
como un gran animal marino no tiene ya fuerzas
para oponerse a las corrientes. Permaneces
como maceración
como una mancha de invisible
en el desastre sereno de la redonda tierra
y entre tus músculos celestes cuelgas como un anzuelo
el hilo del acróbata, el verde cable, el póstumo lanzallamas
de esta lengua terrestre.

Me parecía que era su respiración
la que le hacía echar espumarajos por la boca pero quizá
no estaba en paz con su alma estaba
abandonado por una santa lección
de desencanto
como fuego en la base de la cruz.
Los veo
sonrientes diciendo ven
María, ven a recogernos, oigo
todo este bullicio
de niños y me siento mal porque no estén en cambio en casa, los veo
como cuerdas de fuego
o me acarician las pestañas
mudos, a falta de sí mismos como lenguaje.
No andéis sobre la cara de mi hijo porque él
debe aún conocer el mundo.
Estaba rociada de la desolación del árbol que no gobierna
el hundimiento de sus miembros, no cicatriza
la poda sangrienta
y no muere. Yo lo siento en el corazón, tan manchado
del mosto crudo de su cuerpo y sé que por la cruz de su cuerpo
bajarán los pájaros.
Tú para mí eres un ángel y una rosa.
sobre la tierra cavada y contemplada
con la prodigiosa lentitud de los trabajos naturales
te doy mis primeros besos de traspasada.
Traducción de Julio Pérez-Ugena

ANA, TODO AQUEL SENTIDO

Como era fresco el mundo que llevaba
en la boca por la mañana, todavía verde
de la hierba soñada, como la enamoraba
aquella pequeña manzana que oscilaba
como un planeta rojo
en el manzano enano detrás de la ventana, que corona
de hojas medidas una por una le ponía
sobre la clara fuente de cabellos
la sombra grande del melocotonero y como toda
el agua amarillo-ginesta
que había sido untada
por el sol en la mañana de su nacimiento
sobre las paredes de la casa
era un anuncio de tu grandeza, Ana, todo aquel sentido
ha sido
hecho en la medida de tu corazón.


CANCIóN

canto porque vuelves
cuando canto
canto porque cruzas todos los días
millas de soledad
para secarme el llanto.

Pero me avergüenza pedirte tanto
y ceso el canto.

Canto y soy ligero
como una flor de tilo
canto y justo me siento
donde me maravillo:

al inicio del mundo

está la sombra blanca de las primeras rosas
que ya no amargan más
porque canto y te veo volver
como vuelven a la orilla las cosas:
sin pasado,
con el pecho lavado
por el mar.

¡Mira!,

subes las escaleras como un chiquillo
que sacude de sus pestañas una corona de sal,
da dos picotazos de índice
a la puerta, se arrodilla
rápido, rápido
dice: "¡Ven!,
te llevo al mar" y me sonríe, desde su altura
de nevisca y de rosas, desde su gasa de alma salvada
por las pequeñas cosas.

Desde su boca blanca ríe el mundo
y ríen las cosas
transparentes del cielo
si, girándose apenas
por pudor, dice: "Lo ves, ya no tengo más miedo".

como hablando a una sombra volatilizada
en la inocencia
calma de las ginestas, a un jadear de rosas
que se ha ido por las ventanas
abiertas
hasta los fundamentos.

Así me dejas al abierto sin
peso. Y entonces canto
el quedarse sentados
en el vivo, todo el amor carente,
que no cese
la presencia perfecta
de quien no pesa
pero no tiene voluntad, ni escombros, ni acontecimientos
de la materia

es solo polvo que tiende a la luz.

TANGENZIALE EST

Vosotros no sois conscientes de vuestra belleza, de los colores magníficos que producís, de la inmensidad marina de los cajones
con las islas meridianas de los calcetines
amaranto por la mañana, como conmueve la flojera
de los embragues en esta hora quieta del Sur.

Entre cuerpo y poletileno no hay espacio. Sin embargo resiste
algo
todavía no caído, no completamente
agotado. Bastidor de resina. órganos
oscuros y flojos. Bazo. Pistón. Ahora mira
dentro de esta falta de espacio, toca este apiñarse. La materia granate
del corazón. Cuentakilómetros. émbolo. Cerradura. Puerta
trasera. Ganglios
de cables y válvulas. La pituitaria. Ganglio
del hipotálamo. Ahora abandona toda la esperanza
deja que aflore
de tu rostro la meridiana amarilla
de la casualidad - amarillo
radiante, amarillo
maduro. Una sonrisa
de simio. Blanca. Una sonrisa
canina. Cambio. Cable de los frenos. Tendones
y sus extensiones. La gravedad nos dobla hacia abajo. Cilindros, agujas
y marcadores. Prolongamiento de las rótulas en el eje
del motor. El billete con los nombres que has dejado
en el hueco de la roca,
el rastro de sangre con el que has hecho palidecer su corazón.

Observa estas columnas horizontales, este provenir, observa el compacto
y a la vez el diferenciado, esta preciosa masa de cuerpo y coche
movida
cada día por fuelles de voluntad.
Somos una colectiva dedicación. Luego, nos separamos.

Piensa en el continuo enfrentarse
de cortezas orbitales.
piensa
que un milímetro escaso de membrana conserva a las criaturas
en el saco del propio comportamiento moral. Sin embargo, no hay homicidio. Los automóviles desfilan con obediencia
a lo largo de la tangenziale. Un espectáculo
de carácter amoroso. Podría ser
una masacre, una lacra de ira. Pero somos
muy educados. Dorsales. Sostenidos
por un cotidiano afecto de simios. Ningún atropello voluntario. Rara vez
algo se escapa. Un triunfo ordinario del amor,
una hoguera moral
de rostros humanos y vidrio.

Bajo vosotros se extiende la colada de paz
de la carretera. Raramente algo
se descarrila. Sólo a veces el corazón la órbita
magna brinca
a través de la malla de uranio
del paso elevado. Sólo a veces
un soplo de sangre
trae hasta aquí, sobre los nudos
de cemento del puente
la luz de las rosas. Entonces
la jaula de cinc del guardarraíl reluce en esta quietud
como el rastro de la sonrisa de los inmortales
entonces sopla
sobre la grupa de mineral inerte que se arquea
en la amplia y blanca radiación
entre Scalo San Lorenzo y
Via Prenestina una sequedad de arena
con las ruinas y las bicicletas de oro.

Ahora estás continuamente en contacto
completamente abierto por el canto
estas al descubierto, todo
olvido, expuesto
en toda la superficie
y por eso inatacable
esdrújulo
brillas como una cadena de luz que oscila.
Brillas como una cosa.
Estas encorvado como un bloque de sentimientos.
Eres capaz de amar a tu benefactor.
Traducción de Giulia Fani y Maria Esteban

de Sulla bocca di tutti

Yo no tenía a mis espaldas el aire
sino tu ser alado que decía
soy tu siervo, sube
sobre mi vida al paraíso.
Yo quería pasar sin dolor. Yo quería
volverme pasado como aquella inservible oscuridad en el lago
artificial. Tu nombre erigía una columna alzada
con toques del corazón como golpes de mazo en el lago solar. El claro
que hacíamos era verdemente conforme
a los remolinos
de los majuelos
- candelabros
que en la primera llamarada del viento
se azaraban como si sólo permaneciera el fresco
de la tierra limpia mientras el mundo se erguía con su alquitrán según la inmensa
voluntad de la creación. Así María inventó al ángel
y le entregó su vida
y en vez de la vida de María
en él resuena un térreo paraíso.

El muchacho pelaba albaricoques al amor de la chimenea.
Algo en la forma de la cabeza mostraba que sus vértebras habían sido dispuestas y alineadas pensando en el vuelo
y en el perfume de aprisco en las cuerdas
que lo sujetan
en todos los puntos de calma del cuerpo - tallo y vasija
de calor - estaba listo
para responder, pero lo ataba una promesa y resplandecía
desde los cimientos por la intensidad del deseo.
Oh almas que vais por la chimenea
solas como veleros, éramos ricos porque no teníamos
más que esto, éramos letra del buril
de la belleza. Podíamos
testimoniar. Oh amor que caminas por las sombras, amor
que pisas y te alzas
y revelas
con el viburno y la flor de Santa Ana
formas esféricas
bruñidas, haz de mí una luz cualquiera
en la arena gloriosa de su pecho, haz
de mí hechizo - yo cuerpo
inmortal como quien ha consumado todo pesar
para volverse alabanza.
Traducción de Eloy Santos

EL VIENTO EN EL MAR ES UN SER DE ESCAMAS PREDISPUESTO A LA MASACRE

El viento -un ser de escamas que nos asalta
endereza los restos del cuerpo vendimiado
de las colinas:
un soporte de plácido verde cobrizo, un lamento, los fi los
perfumados de veneros
subterráneos, la paz conquistada del agua en remanso, la víctima
de la canícula
que declara su amor con enigmas y nos condiciona.
La volátil formación de automóviles de hierro y carne
es un vivero de larvas de retornos
agua elevada por las terrazas de los campos de trigo
sumergidos
santuarios
ebrios de viento y gloria
del solsticio
despojado y retumbante
observatorio pleno de euforia y de escarcha.
Traducción de Dulce María Zúñiga


de Como por medio de una brida ardiente

EL CUERPO COLOCADO COMO UN UTENSILIO

Es más arduo adivinar el pasaje de aquello que no nos modifica.
¿De cuál distancia de la memoria proviene la despedida,
el arrepentimiento de los abandonados
y de los moribundos
a lo largo del último intenso remolino de las hojas
que se va por la ventana? Lo que transporta el sábado
(en aquel zumbido de mariposas posee la sordera
del arrastre de una carretilla entre los helechos,
(la autonomía de la maduración
de los cuerpos no comunes, encaminados
hacia los rayos del sol. Como una primicia -o la añoranza en el fondo
de las copas: los muertos hundidos
agudamente en la gracia de los establos.
O tierra impregnada del cuerpo lento y textual del sol, que aparece
entre los bosques lacustres.

DESPEDIDA DEL PARQUE DE LA VIDA

Cada cosa que toca el sol está coronada en sus estrías.
(Cada cosa es la última
lección de muerte: en el ordenado preludio del sueño,
lleno de profecías y de hojas como lo apenas visto,
sus zapatos serenos -una interrupción todavía
superficial del sol meticuloso y genuino: lo reseco
está al inicio de nuestra memoria, y los tres golpes de llave de hojilla.
Traducción de Erika Reginato

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net