Buscar
PANC
Publicado: Lunes, 19 de noviembre de 2012

Francesco Belluomini

traducido por Emilio Coco


Francesco Belluomini nació en Viareggio (Lucca), en 1941. Fundador y Presidente del Premio Literario "Camaiore", ha publicado once libros de poesía entre 1976 y 2004; es también autor de la novela Le ceneri rimosse (Newton Compton, 1989) y de la novela en verso Sul secco di quell’erba (Pagine, 2002).


Con el editor Bonaccorso ha publicado en 2004 la obra Senza distanze, poemas para Dario Bellezza, Pier Paolo Pasolini, Enrico Pea, Isaac Bashevis Singer y Lorenzo Viani; en 2006 la novela L’eccidio di Sant’Anna di Stazzema y en 2007 la novela La finestra sul mare. Su libro de poesía Occhi di gubia (LietoColle, 2008) ha sido traducido al español con el título Escobenes por Emilio Coco. Otros libros de poesía son: Viareggio 29 Giugno 2009. Nell’arso delle sponde (Bonaccorso, 2010) y Occasioni di poesia (1976-2010) (Tracce, Pescara, 2011). Sus textos han aparecido en numerosas antologías y revistas especializadas. Está presente en la página web "Poesia Italiana del Secondo Novecento (Italian Poetry)", patrocinada por la ONU. Desde hace más de treinta años desarrolla una intensa actividad literaria y cultural. Vive en Lido de Camaiore.



VIAREGGIO 29 de Junio de 2009



El hecho

ésta no quiere ser una nota explicativa particularizada, sino más bien la cruda y desnuda constatación de los hechos acaecidos en la noche del 29 al 30 de Junio de 2009.
Acontecimiento que ocurrió a apenas quinientos metros al sur de la estación de trenes de Viareggio, donde un convoy de mercancías compuesto de 14 vagones cisterna da origen a un desafortunado accidente, que provoca el vuelco y la salida de gas Gpl de uno de los vagones cisterna mencionados. Siniestro que afectó a una amplia zona a uno y otro lado de las barreras que delimitan el balasto de la vía, provocando un terrible incendio y la explosión en cadena de los depósitos de los coches aparcados en dichos límites de la zona, así como de las instalaciones de metano de las viviendas que se derrumbaron a lo largo de la Calle Ponchielli, estrecha arteria adosada a la zona que está más allá de las vías.
Hasta el día de hoy, las víctimas constatadas son 31, entre ellas tres niños: uno de dos años y medio, una de tres y otro de cinco años. Y no se excluye que se puedan añadir otras en el futuro, considerando el precario estado de los heridos que resultan internados en algunos hospitales de la Península. Personas cubiertas de llagas en una gran parte del cuerpo que hacen prever seguramente intervenciones quirúrgicas para reconstruir los tejidos quemados que requerirán un largo tiempo de rehabilitación.
Francesco Belluomini


LOS PIAGENTINI



Lorenzo, 2 años y medio

Y cómo puedo hablarte sin nombre,
sin verme reflejado en las palabras
que caen en la hoja como piedras.
Y cómo separar las emociones
del corazón de las de mi cabeza
y alcanzar nubes lejanas
para llevarte el osito de peluche
sustraído por los piadosos a las ruinas.

LORENZO, 2 ANNI E MEZZO: Come posso parlarti senza nome / senza specchiarmi dentro le parole / che cadono sul foglio come pietre. / E come separare le emozioni / del mio cuore da quelle della testa / e raggiungere nuvole lontane / per portarti l’orsetto di peluche, / sottratto dai pietosi alle macerie.


Luca, 5 años

En el chirriante y atronador mañana
busco en la polvareda de las estrellas
aquellas con renovado resplandor
tras el absurdo torbellino de fuego.
Me consuela saberte con Lorenzo
y con mamá en el haz de luz
y dejo en la lejanía del futuro
las voces del humano disentir.

LUCA, 5 ANNI: Nell’assordante stridulo domani / ricerco nel pulviscolo di stelle / quelle di nuovo conio luminoso, / dopo l’assurdo turbine di fuoco. / Mi consola saperti con Lorenzo / e con mamma nel cono della luce, / che lascio nel lontano del futuro / le voci dell’umano dissentire.


Luca y Lorenzo

Creo que vuestro padre no sabe
que está luchando contra este destino
para retomar en su mano a la familia
después de la ausente toma temporal.
Se encargará el pequeño Leonardo
de traerlo al presente con frecuencia
hasta que él también gane la batalla
con vuestra imagen en sus ojos.

Yo no puedo cambiar lo acaecido
asumir esos roles subliminales
intercambiando mi vida por la vuestra,
aunque arrastre mis días
y haya comido suficiente pan.
Pero no os hace falta la ayuda del intruso,
de quien no tiene derecho a hablaros,
para recorrer los caminos de lo Eterno.

He visto vuestras blancas cunas
del mañana, compuestos centinelas
a los lados del cofre de mamá
que con ímpetu de amor os alcanzó
para no dejaros solos en el no lugar
en el más allá de este viejo mundo.
Y creo que os debo una excusa
como hijo presente de Viareggio.

LUCA E LORENZO: Credo che vostro padre non lo sappia / che stia lottando contro questo fato / per riprendere in pugno la famiglia, / dopo l’assordante presa temporanea. / Ci pensera il piccolo Leonardo / a riportarlo spesso nel presente, / finché anch’egli vinca la battaglia / con l’immagine vostra nei suoi occhi. // Io non posso mutare la vicenda / assumere quei ruoli sublimali / scambiando la mia vita con la vostra, / anche se mi ciabatto le giornate / e ho mangiato pane sufficiente. / Ma non vi serve l’aiuto dell’intruso / di chi non ha diritto di parlarvi, / per solcare le strade dell’Eterno. // Ho veduto le vostre bianche culle / del domani, composte sentinelle / ai fianchi dello scrigno della mamma, / che con slancio d’amore vi raggiunse / per non lasciarvi soli nel non luogo, / nell’altrove di questo vecchio mondo. / E credo di dovervi delle scuse / come presente figlio di Viareggio.


Leonardo 8 años ( vivo)

Después de aquella violencia que te robó
los días de la frágil estación
espero para ti soplos de aire fresco,
cielos libres de nubes y del constante
sustraerte la infancia. Tanta gente
en el despertar tardío desde la molicie
te considera como una reliquia,
el emblema del orgullo ciudadano.
Y tú aprieta las manos, besa a todos,
pero no cedas espacios en tus sueños.

Te he dedicado versos con el corazón
en la mano, mas no me creas mejor
porque escondo bien la mala hierba
y juego con palabras engañosas.
Otros poetas, con voz menos incierta
que la mía, sabrán dedicarte
una oda sobre tu noble coraje
y flores adornadas de mariposas.
Y tú sigue apretando las manos
pero quédate en tu mundo de niño.

LEONARDO, 8 ANNI (VIVENTE): Dopo quell’invasivo rapinarti / i giorni della fragile stagione / spero per te ventate d’aria fresca, / cieli sgombri di nubi e dal continuo / sottrarre la tua infanzia. Tanta gente / - nel tardivo risveglio dal torpore - / ti considera come una reliquia, / l’emblema dell’orgoglio cittadino. / E tu stringi le mani, bacia tutti, / ma non cedere spazio nei tuoi sogni. // T’ho dedicato versi con il cuore / in mano, ma non credermi migliore / perché nascondo bene la malerba / e gioco con più subdole parole. / Altri poeti, con voce meno incerta / della mia, ti sapranno dedicare / un’ode sul tuo nobile coraggio / e sui fiori trapunti di farfalle. / E tu continua a stringere le mani / ma resta nel tuo mondo di bambino.


Mamá Stefania Maccioni, 40 años

No sé si le ayudó tanto tormento
pero creo en su papel de madre,
que no quiso dejar a sus niños
en el lejano túnel de la muerte.
Leonardo lo ha logrado, aunque apretado
en el otro lugar de sus pequeños años
por el fervor excesivo de Viareggio,
y su marido lucha contra el tiempo
para servirle de guía en el futuro.

Así eres serena protectora
De Lorenzo y de Luca: los prados
celestiales y el firmamento estelar
pueden asustar a sus cachorros
rubios. Así llevados por el silencio
espectral en la paz de aquel reino
sin estridentes trenes diarios.
Y alabo su vehemente sacrificio
con sensaciones poco gobernadas,
desarmado por lágrimas reprimidas.

MAMMA STEFANIA MACCIONI, 40 ANNI: Non so se tanto strazio le sovvenne / ma credo nel suo ruolo della mamma, / che non volle lasciare suoi bambini / nel lontano del tunnel del trapasso. / Leonardo ce l’ha fatta, pur se stretto / nell’altrove dei piccoli suoi anni / dall’eccesso fervore di Viareggio; / e suo marito lotta contro il tempo / per essergli da guida nel futuro. // Cosi resti serena protettrice / di Lorenzo e di Luca: le praterie / celesti e lo stellare firmamento / possono spaventare i suoi cuccioli / biondi. Si trasportati dallo spettrale / silenzio nella pace di quel regno / senza stridenti treni quotidiani. / E lodo suo veemente sacrificio / con sensazioni poco governate, / disarmato da lacrime represse.


Papá Marco 42 años ( herido grave)

Espero que usted no sepa brutalmente
el epílogo del trágico furor
de la cruenta noche de Viareggio.
Puede aun rechazar el Alto rol
de hacer de escudo extremo
al cuerpo amenazado de Leonardo,
pero quédese con el simple rol del padre
en el acto natural de proteger
al niño que tuvo a mano
entre rabiosas llamas infernales.

Cuentan de personas, en el forzoso
duermevela, que ven la luz
chispeante y serena del más allá
y flores en lo oculto de los perfumes
como un abrazo total de acogida.
Es facultad de pocos sustraerse
a la incitante dulce sensación
que pide desconectarse,
mas tesoros de afectos familiares
en el vigor indican sus regresos.


Los Piagentini

Se puede fingir asombro
por el sabor del mundo; este lado
oblicuo de la historia me corta
de raíz el instintivo teorema
y duele, levantado el pedestal,
narrar el ensañamiento del destino
con los frágiles niños. Que esté escrito
el camino concedido, aquel dar
y quitar la vida por exceso
de celo del posible Barquero,
me dispone a desérticas escansiones.

La familia, futuras perspectivas
y los sueños de los niños traicionados
por aquel suceso lleno de subversión
en el momento del hogar feliz.
Ya veía al pequeño Leonardo
en la playa llevando de la mano
al tierno Lorenzo; pero no a Luca
que se sentía mayor, vigoroso
armado de cubo y pala.
Estampas de comienzo de verano, escenas mudas
en el desolador teatro ciudadano.


Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net