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Publicado: Lunes, 19 de noviembre de 2012

Mario Meléndez

Selección del libro


Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: "Autocultura y juicio" (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), "Poesía desdoblada", "Apuntes para una leyenda", "Vuelo subterráneo", "El circo de papel" y "La muerte tiene los días contados".


En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras.

Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003.

A comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas "Other Voices Poetry" y "Literati Magazine". El mismo año obtiene el premio "Harvest International" al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos.

Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, búlgaro, persa y catalán. Durante cuatro años vivió en Ciudad de México, donde realizó talleres literarios y diversos proyectos culturales, además de dirigir la colección Poetas Latinoamericanos en Laberinto ediciones y realizar diversas antologías sobre la poesía chilena y latinoamericana.

Actualmente radica en Italia, donde ha dado lecciones de poesía Latinoamericana en la universidad de Urbino y leído sus textos traducidos al italiano por el poeta y ensayista Emilio Coco en el festival internacional Daunia poesia de San Severo y en Dire poesia de Vicenza.

Selección del libro "Jardín de Escombros"





1


Sentadas a la orilla de un sepulcro
dos niñas muertas
daban de mamar a Dios

2


La muerte es una muñeca de trapo
que se duerme en los brazos de Dios

Dios es un oso de peluche
que envejece en la cama de la muerte

Son historias que el niño cuenta a su padre
antes de apagar la luz

3


Mientras la loca peinaba a sus muñecas
y las vestía de luto riguroso
el oso de peluche reventaba sus espinillas
frente a un espejo roto
Todos irían al cumpleaños de la niña muerta
Llevarían de regalo un pastel de cenizas

4


¿Cuál de tus muñecas sabe leer?
¿Le comprarás El Principito
para que alegre a las niñas muertas
que se aburren en el más allá?

5


El ataúd está vacío
La niña peina a sus muñecas
en un patio de cenizas
¿Le dirán que ya es la hora?
¿Lo harán sus muñecas?
¿Habrá que contarle un cuento
para cerrar su ataúd?

6


El único que juega con la niña muerta
es un muñeco clavado de alfileres
Los juguetes le tienen miedo
dicen que no es la misma desde que volvió

7


Dios es un niño muerto
que abandonó sus juguetes
en el más allá

8


Enterraron a la niña con todas sus muñecas
olvidaron al oso de peluche
estaba bajo la cama escribiendo su epitafio

9


La risa de la niña muerta
se escucha en todo el cementerio
Los gusanos le contaron
que Dios jugaba a las muñecas


10


La niña ladra desde el más allá
y los gatos que llevan su ataúd
se desmayan en cámara lenta

11


En el sueño de la niña muerta
los juguetes masticaban tabaco
para no enloquecer

12


La niña habla hasta por los codos
Nadie duerme en el cementerio
hasta los gusanos se mudaron de tumba
y las arañas recogieron sus telas
y partieron con rumbo desconocido
¿Venderán lenguas de repuesto en el más allá?
se pregunta la muñeca
pensando seriamente en volver a casa

13


Dios es el asesino confeso del oso de peluche
envenenó los chocolates
y luego lo arrojó en un nicho vacío
mientras agonizaba
Los juguetes están de luto
era el único que hacía reír a la niña muerta

14


Las arañas que habitan el camposanto
odian a la niña muerta
dicen que no las deja dormir
que pasa toda la noche haciendo bromas
y hablando cosas extrañas
A veces le da por cantar
y es tan desafinada que Dios nos libre
Las únicas que la soportan son las hormigas
Pero a ellas las tiene tan aburridas
que el día menos pensado
descolgarán sus telas
y si te he visto no me acuerdo

15


El muñeco clavado de alfileres
tiene un gusto fatal
llegó al cumpleaños de la niña muerta
con las cenizas de Dios

16


Cuando todos se han ido
la niña abre los regalos
y devora el último trozo de pastel
Ignora que sus muñecas
permanecen bajo la cama
Cuando la niña se duerma
le morderán los pies
y le darán el susto de su muerte

17


¿Por qué tus muñecas llevan camisa de fuerza?
Es por su propio bien, respondió la niña
Así dejarán de clavarse alfileres

18


Abrir el cinturón de castidad a tus muñecas
dejar que el oso de peluche las acaricie
entregar tu lecho de ceniza a los amantes
mientras tú desapareces entre tumbas
que no llevan epitafio y flores secas
que ya ni los gusanos orinan

19


No dejes que tus muñecas se corten las venas
El oso de peluche sólo se ama a sí mismo

20


En su diario de muerte
la niña dejó escritas todas las entrevistas
con el oso de peluche
De lo que hablaron nadie lo sabe
El diario fue enterrado por sus muñecas
en un jardín de escombros

21


Los juguetes ofrecen recompensa
por el diario de la niña muerta
Dicen que en ese diario
está el apellido de Dios

22


Le prestarán el triciclo a Dios
para que deje de llorar

Sólo si regresa los juguetes
de los niños muertos

23


Las frases que cita la niña muerta
son todas de su autoría

24


Lo primero llegando al cementerio
fue buscar la tumba de Blancanieves
pero sólo halló una fosa clandestina
donde habían enterrado a los enanos

Esto escribía la niña en su diario de muerte
cuando le avisaron que sus muñecas
no vendrían a visitarla

25


¿Por quién guardan los juguetes
un minuto de silencio?

Por el oso de peluche encontrado en una fosa

Epílogo

Nadie nos enseña a morir. Un día nos apagan la luz y despertamos solos en un jardín de escombros, entre gusanos que nos miran con desprecio y arañas que pasan todo el día de mal humor. Despertamos con miedo en las axilas, oyendo pájaros que desafinan bajo la lluvia y hormigas que se aferran a nuestros pies, porque no tienen dónde ir. Despertamos para volver a morir, escondiéndonos del viento que regresa con las rodillas rotas, olvidando nuestros gestos frente a un espejo sonámbulo, colgando de nuestra sombra para no caer a un pozo ciego donde flota el cadáver de Dios. ¿Sabrán nuestros juguetes que la infancia no tiene patria y el recuerdo es otro espectro en un desierto sin sol?

(Del Diario de la niña muerta)


Mario Meléndez
Derechos reservados
Italia, noviembre 2012

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net