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Publicado: Miércoles, 28 de noviembre de 2012

Poemas de Cinzia Marulli (1)

Traducción de poemas: Gianni Darconza


Cinzia Marulli nació en Roma el 6 de marzo de 1965, donde todavía reside. Siempre ha cultivado su pasión por la poesía y la literatura, extendiendo su búsqueda también a formas de experimentalismo que han llevado a la creación de una fusión entre diversas formas artísticas, como música, pintura, video-arte.


Organiza y coordina eventos y encuentros culturales con la finalidad de difundir la poesía. Para la editorial Progetto Cultura cuida la colección de cuadernos de poesía Le Gemme. Ha publicado en 2011 su libro de poesías Agave (LietoColle), con la introducción de Maria Grazia Calandrone y nota crítica de Plinio. Próximamente va a publicar sus nuevos libros de poesía, Autobiografía del silencio y Percorsi. En la actualidad está traduciendo al italiano algunos de los más representativos poetas chinos contemporáneos.



POEMAS DE CINZIA MARULLI


Traducción de Gianni Darconza


La búsqueda

Lo estoy buscando, aquel lugar donde volver a encontrarme:
la aspiración cabalga los rasguños silenciosos de mi piel gastada
y la noche revela su oscuridad. En aquellas tinieblas nace el anhelo
es una oscuridad profunda que confunde de negro los perfiles de las ideas
y las ideas se transforman y flotan en el aire inexplorado.
Lo estoy buscando, pues, buscando infinitamente aquel lugar perdido
porque un día lo conocí, cuando feto nadaba en el amnios encantado.
Pero ahora no hay nada que escuchar, ni un sueno pequeño que pueda romper esa oscuridad
hay una pared de algodonada ausencia en los círculos de los árboles, no tiempo ni lugar
- sólo madera.
Quizás el misterio esté en el fin. Es allí donde se encuentra ese lugar,
ese lugar que abraza melena y raíz y las convierte en semilla.
Todavía susurra el deseo, no quiere creer que al final todo se concluye.
Tiene que existir un donde, aun si fuera de este tiempo;
en la dimensión otra del sueño, quizás. Yo ya estuve allí.
Recorrí todo el camino - y es bonito, hay sol que calienta la mirada
y la mirada se acuna en la claridad del bien.
Se necesitaría un limbo de luz donde encerrar las emociones
para volver a saborearlas como meriendas ricas de niños.
Un retiro donde reponer las ansias, un cajón sin cerradura
para acoger los dolores.
Lo estoy buscando, pues, aquel lugar donde volver a encontrarme. Lo estoy buscando pero
- en mi pobre alma pequeña.

*****


Mi oscuridad

La oscuridad avanza
envolviendo el débil murmullo del cansancio
puesto que no hay más fuerzas para gritar
el dolor de los músculos rotos.
En esa negrura sin luz
yace el cuerpo inerme de la conciencia
busca un sueño que no existe
un viento tranquilo de lebeche que se lleve los huesos
recordados a memoria de una cierta vida.
Es loco el pensamiento de la luz
avanza como el ejército de terracota - en el tiempo -
dejando las distancias en la retaguardia.
No hay árboles bajo los cuales refugiarse
ni una hoja en el ciego jardín de la duda.
No hay ramas a las que colgar su propios
remordimientos para dejarlos a secar en la esperanza.
Vosotras, vagas sombras. Si estáis no os puedo ver
escondedme con vuestro aliento, escondedme por favor.
Susurradme vuestro nombre para que os pueda reconocer
exponedme, pues, al sol de vuestra oscuridad

*****


Recuerdos

¿Te acuerdas, mamá
el café a las cuatro de la mañana
cuando la oscuridad penetraba todavía
en los huesos?
Algunos andrajos encima
el viejo abrigo negro y un chal
alrededor de la cabeza
y luego papá y tú
por la calle del tritón andando
en silencio, lado a lado
baja la cabeza y el sueño en los ojos
la oficina de siempre
las mismas cosas que limpiar
con las rodillas sobre el entarimado lustroso
y las manos santas en los retretes
yo, en cambio, todavía en casa
con los libros sobre mis rodillas
y luego al colegio para destruir los andrajos sucios de miseria.

*****



Autobiografía del silencio

He olvidado aquellas manos sucias
que cavaban entre mis piernecitas
(me han hecho sorda al amor)
me han llevado al silencio interior
de mis costados
y no había jabón, ni agua
para lavar
la sombra sucia sobre mi piel, la piel asustada
de caricias
que tiene el rostro monstruoso de Satanás.

Mi blancor inmenso me da luz
entre aquella negrura
y me envuelve en mi mismo bien.
Este bien es lo que tengo para luchar
contra aquella pura esencia de niña
aquellos ojos abiertos y el pudor
el mucho, mucho pudor de sentirme profanar.

Nada sostendrá el peso del mundo
átomos más grandes que moléculas

cada uno además encuentra su protección
ese lugar seguro donde
no sentir.

*****


¿Escribo?

Escribo porque siento la luz hacerse espejo
porque busco el camino
que me lleve a un destino sin llegada
a un bosque que huela a bosque,
porque me siento una bellota
diseminada en la tierra
escribo porque florezco como un hibisco al sol
porque mi voz no es suficientemente
fuerte para gritar en la tempestad que me sacude.

Escribo porque un día un amigo
me regaló una pluma haciéndome creer
que era una varita mágica.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net