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Publicado: Lunes, 11 de febrero de 2013

Riccardo Olivieri

Selección y traducción de Emilio Coco


Riccardo Olivieri nació en San Remo en 1969 y vive en Turín.
En 2001 publicó Diario di Knokke. Poemas suyos aparecieron en las revistas "La clessidra" y "clanDestino". En 2006 salió Il risultato d azienda, con un prólogo de Stefano Verdino. En 2008 sacó a la luz Il disgeloy en 2012 Difesa dei sensibili, con un prólogo de Davide Rondoni. Ganó importantes premios como Dario Bellezza, Alpi Apuane, Citt di Atri, Maestrale y Antica Badia di S. Savino. Es uno de los poetas más representativos de su generación.


Poemas de Riccardo Olivieri

(Traducidos del Italiano al Español)


PASEO MARíTIMO DE RíMINI

Esta es toda la paz que he encontrado
en la dársena,
y este es el mar abierto,
el que imaginaba.

Y aún,
bajo kilómetros de playa
fragmentos de conchas
volviendo a aflorar debajo de los pies,
millares
como frágiles ortigas
(me volví y brillaban)
o bien
el hijo que repasa paseando
descalzo
tablas de multiplicar con su madre (uno por uno siete ”’ diciendo
riendo en un bañador negro y amarillo ella (¡ah los hijos
qué tempestad!)


¿Por qué no es así, porque todos se encuentran
aquí
a unos giros de ruedas, bicis y
pasos, palabras más serenas
entre ellos?

¿Por qué no
a una humanidad mariposa y ojo de perro,
después de la humanidad cruzada, sacada en la guerra
ojo estrecho
esfuerzo mezquino
de forzada asesina?

Verdad es este aturdimiento innecesario,
este leve desastre de la mente,
con el grado de la temperatura
del té
sustraído a los vidrios por la calle,
mientras Renato muere lentamente ”’ en un murmullo cotidiano
”’ en un arreglo suyo.

Verdad es este levantar los ojos
que por un instante parecidos a tu hijo
de veras
ven.




*****


CON LA LUZ NO APAGADA
para Lawrence Ferlinghetti

Está, estará en todo tiempo,
a despecho de las sospechas,
de los sombreadores de profesión,
el aire fresco de un verso, la saliva justa
en la garganta,
éter para leer en los ojos de los traspasados
el rayo
ser bastante sabios para decir
que no basta,
leerse dos manos delicadas en el hueco sorbo de agua
que vuelve a manar, y
perder, perder con gloria.





*****


MILáN ESTACIóN CENTRAL

La tensión de cadenas y cables
en suspensión,
el disparo oblicuo de la urraca
antes de la arcada,
hemos llegado al fondo.
Aquí el aire de las siete es todavía caliente,
como desde un recuerdo de estaciones
o un calendario,

y el traje y el blanco de las manos
nos parece nuevamente inadecuado.





*****


EL HILO SUDAMéRICA

Las lunas, vistas escapando a las diez de la oficina,
entrando en un taxi
apenas moribundo

El rostro que sabes, soñado en todos los cruces difíciles
nunca recordado en la mañana.

Un teléfono que cambia de forma (de hotel)
pero que es siempre uno,
el mismo hilo y los dedos atados que lo siguen.

Dos señores nunca abrazados y
siempre juntos, dos figuras rojas y estáticas,
un hablador de vino
y una santa.

Cuatro colores y un volcán descomponiéndolos. Y una voz
latina que
habla de plumas rarísimas, de plantas cercanas e invisibles.

El opio nunca fumado y demasiado leído,
las carroñas de los perros por el camino que lleva a Tumbaco,
a la fábrica del chocolate.

Y los ojos pintando el cuadro a sus espaldas en el local,
mientras habla de justicia general y buenas nuevas
intentando el cuerpo de una lubina
amoroso, para besar...

Saber que es la última vez,
que se parte y recuperar vista y más
cuando las maletas están encima del taxi,
en el bolsillo tener monedas inaccesibles,
que tintinearán
durante todos los años
por venir...




*****


CATEDRAL DE GERONA
para Paula que fue mi hija

Aquí vienen a hacer
penitencia los hombres
más tristes y devotos,
los fuertes...

Ahora esta especie de luz
me la llevo en el sueño,
de ti si cruzas lentamente las naves
y miras,
miras porque todo está nuevo.




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