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Publicado: Jueves, 25 de abril de 2013

Poemas de Francisco Véjar (2)

Serie Poesía Latinoamericana (1965 - 1980)


Francisco Véjar (Viña del Mar, Chile, 1967). Poeta, antologador, critico literario. Ha publicado Fluvial (1988), Música para un álbum personal (1992), Continuidad del viaje (1994), A vuelo de poeta(1996), Canciones imposibles(1998), País insomnio(2000), y El emboscado(2003). También ha sido seleccionado en diversas antologías, tanto en Chile como en el extranjero.


Fue coordinador del libro El Molino y la Higuera y seleccionador de textos de Hotel Nube, En el mudo corazón del bosque y Lo soñé o fue verdad, del poeta Jorge Teillier. En 1998 trabajó como seleccionador de textos, notas y prologuista de la antología Imágenes Quebradas, del poeta Armando Uribe Arce. Asimismo, en 1999 edita la Antología de la joven poesía chilena. Más tarde. En 2002, publica Georg Trakl. Homenaje desde Chile, en coautoría con Sven Olsson y Armando Roa Vial. Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, catalán, portugués y croata. En la actualidad es columnista del diario El Mercurio y colabora con la revista Clarín de España. Se desempeña como docente en la Universidad del Desarrollo en Santiago de Chile. Recientemente fue publicado en revista italiana "Poesia" Nr 202, Febrero, 2006, dirigida por Nicola Crocetti. Allí se tradujeron 22 de sus poemas, precedidos de un estudio de Cristina Sparagana. Asimismo, fue editado en "Coyote" (Brasil), con traducciones de la poeta, ensayista y traductora brasileña Cristiane Grando. En el 2009 publicó el libro de crónicas Los inesperadosque da cuenta de algunos de los escritores y artistas chilenos más destacados de la segunda mitad del siglo XX.


POEMAS DE FRANCISCO VEJáR



II

Viajo con mi padre hacia el sur.

La carretera se funde ante mi vista
con su panorama de montañas y ríos.
Recuerdo hosterías donde el olor a bosque
ocupa todos los espacios.
Recuerdo aromas de cazuela
haciendo sentir la energía del campo.

En tanto, continúo plasmado en el paisaje.
Siluetas de caballos quedan para siempre
en lo hondo de mi infancia.

Ahora la voz de mi padre
irrumpe en las líneas de este relato,
y me lleva a caminar por sus lares.

Veo su cuerpo nadando.
Tendiendo una manzana fresca.
Enamorando mi mano desnuda.
Esparcido en esta hoja.


VII

Dibujas en mis ojos
la quietud del paisaje.

Ríes en medio de las hojas
como quien reluciera álamos
tendidos en el cielo.

Enamoras
el chistar de las cascadas
para que este poema
transparente la tierra.

Dibujas en mis ojos
la quietud del paisaje.


XI

Las bostas
están sembradas
en los establos
e iluminan el ocaso.

(De "Fluvial", 1988)


LA NIEBLA PASA POR EL MAR

La niebla pasa por el mar
Los muelles
no salen de sí mismos

Un caracol trepa por mis pies
junto a la costanera
que sueña ser la sombra
de los puertos fantasmas

Los muelles
vuelven a decir su nombre

Ha pasado la niebla por el mar


TODO ME IMPIDE SUICIDARME
a Blaise Cendrars

Todo me impide suicidarme
Las botellas vacías
en el suelo de mi cuarto
Las paredes que se sueñan
unas a otras

Todo me impide suicidarme
La lectura de unos cuantos libros
El paso del tiempo

La forma libre de juntar estas líneas


LLOVIZNA SOBRE
UN PUERTO CERCANO


Llovizna
sobre la ballenera

El tiempo resbala
en los galpones
que poco a poco
vuelven al mar

Llovizna
sobre la ballenera

Ya no alojan japoneses
en la cumbre de los faros

Otras siluetas
cruzan estos muros

Nosotros también
los cruzaremos

(de "Música para un álbum personal", 1992)


NACE UN POEMA

Nada se detiene
El oleaje de las gaviotas
sigue enviando mensajes de otras épocas
El mar
en vano trata de cambiar el paisaje
Y estamos de pie mirando las olas
como espuma de cerveza tras el despertar

Vemos por primera vez caer la tarde
sobre autos azules


NO QUIERO MáS LA TORMENTA

No quiero más la tormenta
en un vaso de cerveza
ni subir las escaleras del vacío
ni tus postales tras la novela
que jamás verá la luz
Estoy en el mar
estoy siempre en el mar
y el viento sigue arrastrando la arena
sigue arrastrando los sueños
como tú, que eres llevada por los muelles
para ver las nubes de Quintay
como relojes deformados por el tiempo

Y ahora te siento tan cerca
que estaría de más decirte que escribo
para quienes siempre oirán señales de otros mundos


áLBUM PERSONAL

Tarde de mayo
en el calor de los sueños
mi nombre podría ser el de todos los
/vagabundos
Hoy ha corrido la ciudad a mis espaldas
oyendo el oleaje de los automóviles
que no deja de remecer las calles
con el mismo paso de los seres sin hogar
En esta ciudad sin destino
esta ciudad que no existe para mí
ni yo existo para ella
Aquí todo es efímero
Mejor es que recuerde los caballos
que galopaban desbocados en las praderas del sur
Mejor es que abandone esta ciudad
y me vaya hacia otros lugares
donde sólo me espera lo que es real

(de "Continuidad del viaje", 1994)


VERANO EN LA PLAYA

Yo que temo morir un día
no le temo al paso del tiempo
ahora que mi hermana recita en inglés
And death shall have no dominion

Mi hermana va a caballo a orillas del mar
guiada sólo por la cruz del sur
Las olas vuelven y vuelven a repetir su nombre
Espero brindar con ella en el año 2000

Ahora paso a través del país de los sueños
donde nos juntamos para abolir la experiencia
/de un mundo
sobre el cual ya hemos construido otro

La brisa del mar insiste en desordenar el texto
Entro en la página de los años
y ya no le temo a nada
ahora que mi hermana traduce para mí
Y la muerte no tendrá dominio


EXPERIENCIA INMEDIATA
a Francis Picabia

Nadie llama por teléfono
La puerta de la casa luce abierta
Hay un pájaro en el jardín
y no se atreve a volar hasta aquí
pues no sabe que sólo lo esperan a él
para cerrar los ojos
y creer de nuevo en los milagros


LA CIUDAD SERá OTRA VEZ
UN JARDíN DE TULIPANES AMARILLOS

a Germán Arestizábal

La ciudad ya no es un gin con gin
es un jardín lleno de tulipanes amarillos
Un sombrero sale volando
Un zapato reina se transforma en paloma
Hoy Jorge Torres en su casa
ensaya un vals que luego será bolero


Sigo soñando con un jardín lleno de tulipanes
/amarillos
Una locomotora sale volando de entre las nubes
Polidour ha entrado a pedalear en la pista
/del amor
la ciudad para él se inunda de paraguas
Camino por la costanera
Qué ganas de guarecerme en algún lugar
a escuchar los cuatro pianos de Errol Garner
Un zapato reina insiste en transformarse en paloma
/para nosotros
Me voy a la estación de buses
Me despido de una embarcación en el Calle-Calle
La ciudad será otra vez un jardín lleno de tulipanes
/amarillos


LA CIUDAD
a Gonzalo Millán, in memoriam

La ciudad
se suspende en lo que no soy
La ciudad
que recorro a la luz de la noche
donde he visto a un vagabundo
como Dandy en un amanecer de gatos
/y tarros de basura
Es en el barrio Bellavista
donde aparecen amigos rapados
que no escuchan a Chet Baker
y no leen sino a Burroughs
Más de alguna vez brindé con ellos
/en el Venecia

El amanecer descubre el cerro San Cristóbal
La ciudad se suspende una vez más en el pulso
/de mi sangre
y vuelvo a escuchar su música ensordecedora
para regresar a mi casa
y desaparecer entre la multitud


EL CUARTO SILENCIOSO

En este cuarto de madera
no sale el sol hasta que tú apareces
escuchando las olas
a través de páginas rociadas por el mar

Un pájaro embriagado por la luz, vuela
para que se abran las puertas a nuestro amor
en todas las latitudes del mundo

Este cuarto es silencioso
con apenas una señal
para seguir el oro invisible de tus huellas

Alguien en otra casa de madera
sale a mirar el cielo
que a pesar de haber viajado tanto
aún sueña con nosotros


MI RELOJ TIENE SU DOBLE

Mi reloj tiene su doble
al otro lado de la ventana
Corre en otro tiempo
viajando en automóvil por la carretera del sur
Se desprende de mi mano
y ve caer el sol de la tarde en sus agujas
Va hacia tu encuentro
Somos pasajeros de este tiempo
caminando por los laberintos de las arenas del sur
a través de caracoles henchidos por el mar

entre las chozas de los pescadores
Alguien quiere partir con ellos hacia las profundidades
Las olas revientan para romper el secreto de los años

Nuestro rostro se vuelve hacia donde emigran las aves

(de "A vuelo de poeta", 1996)


CAZADO EN EL CENTRO DE UN PARQUE SILENCIOSO

Cazado en el centro de un parque silencioso
pienso que nada puede permanecer igual
ni las flores que tú cortaste, ni las nubes vistas
como paisajes nevados

Cazado en el centro de un parque silencioso
intento encontrar un trébol de cuatro hojas
o un diamante perdido en el pasto
para ver el fluir de las avenidas
tan lejano como si fuera el fin del mundo

Cerca de mí alguien lee el diario
se habla de una calle y una inundación
alguien que murió sin explicarse por qué

Cazado en el centro de un parque silencioso
soy uno más en el universo del texto
que sólo trata de dar claridad a tus interrogantes


ROSTROS QUE YA NO ESTáN, VUELVEN A APARECECER

Rostros que ya no están, vuelven a aparecer
como la esperanza de cambiar el curso de las cosas
Tú estás aquí
recorriendo escaparates repletos de libros
para entrar una vez más a la realidad

Hasta una hoja desprendida de un árbol
puede señalar tu estadía en la tierra
insondable como las horas detenidas por un instante
en el espacio de una ventana

Tú estás aquí
vagabundeando libre entre los objetos del hogar
y conversas con el que fuiste para volver a ser
dejando atrás fiestas y amigos
calles reflejadas en el color púrpura del atardecer

La respiración es breve
-exhalación y despojamiento-
Quisieras ver la luz de los que han partido
justo cuando cierras los ojos en otro despertar

Días de puertas adentro
sin más que una canción
y un manojo de llaves invisibles


INVENTARIO

Santiago es solitario para los forasteros
Su invierno crea habitantes de cuartos oscuros y
/silentes
En un abrir y cerrar de ojos
la polvareda de los años se acumula en los rincones
Es solitaria esta ciudad para los recién llegados
Su inevitable luna
y el entrar y salir de calles como por caminos
/costeros
barridos dos veces por la marea
-mar de los que están braceándose la vida-
las luces de las casas
una muchacha perdiéndose en la oscuridad
y nosotros precipitados al vacío, a los sueños, ebrios
de tanto caminar a través de la noche
lectores incansables de otras realidades
eso somos: una luz más en la oscuridad, escalones
mellados por la luna o el breve instante
de saberse vivos de verdad.
Pero tu nombre
es el secreto conservado para siempre en el azul
/de un mar
que, por supuesto, nadie ve
tenue tacto de los dedos en otra piel
Santiago, lenta pasión del viaje
como una manera más de vivir
Eso somos, árboles y más árboles
náufragos en el cosmos de la realidad
ojos sin nubes para enceguecerse en la luz.


ALGO QUE APENAS SE PUEDE TRANSCRIBIR

Algo vive además del reloj solitario
y esta página en blanco
donde muevo mis dedos
Algo más que las horas amontonadas
como papeles en una lata de basura
todas esas máscaras que debemos abandonar
/cada noche

Algo vive además
del parque solitario donde ves el universo
/en una flor silvestre
donde lees hasta que tus ojos
son traspasados por la luz de la luna

Algo más que el insistente paisaje tras la ventana
con la metafísica de las nubes

Entre tazas de café y volutas de humo
escribes estas líneas
en lugares donde vida y muerte se unen

Algo además de las fechas y los días
esfumados de la misma manera
como se hunde el sol en el mar

El amor pasa por una de las ventanas

Sientes por primera vez su presencia


ESCRITO EN LAS NUBES

Afuera fluye el tránsito
¿Qué harías para detenerlo?
Los meses caen como rocío sobre las ventanas
como polvo acumulado en postigos
Las noches se llevan colillas, copas rotas
papeles arrugados. Ciudad irreal
donde hemos apostado la vida
y las canciones que escuchamos
son olvidadas por el tiempo
Fangosa ciudad al fin del mundo
las palabras pierden sentido
cuando nos internamos en el fondo de la noche
viendo construcciones de principios de siglo
El tránsito nunca ha dejado de fluir
Ciudad de hambre, de frío
y no sé cuántos años caóticos
Estamos aquí, los pies empapados de lluvia
Es cierto, cansa trabajar en lugares
donde se cumplen años y años
caminando por corredores de mañanas oscuras
/y luminosas
Los mismos ojos que piensan
las mismas manos que miran
Ciudad irreal con árboles desnudos
bares, luciérnagas y amigos afiebrados por la luna
La vida que llevamos y no llevamos
responderá por nosotros


EN EL IR Y VENIR DEL OLEAJE

Caminas por la arena
el espacio y el mar son uno solo
Las voces que aquí se oyen
se oirán también en otra parte
Todo es verdad
la felicidad y la desdicha
el sueño de vivir
el sol cuando es irrepetible

los pájaros que no dejan de partir.

(De "Canciones imposibles", 1998)


NUEVAMENTE QUINTAY

No es simple constatar la indiferencia de los amigos
/ante el paisaje
Ellos olvidaron la costumbre
de reconocer otras huellas en la arena
Las dunas en ese lugar guardan secretos de amantes
que luego la noche se encarga de reunir

Al mar se le debe mirar de frente
y visualizar sus cambios del turquesa al plata
Seguir el vuelo de las gaviotas que desafían nuestras leyes
/de gravedad
y viven emigrando de un país a otro
como gitanas

Por lo menos aquí se puede andar
con el cuello de la camisa abierto y descalzo por la playa
esperando las sílabas que pronuncia el oleaje
Ondulaciones que no se preocupan
de figurar en el mapa


EL TIEMPO EN EL RELOJ

Anoche escuché al tiempo
que transcurre dentro del reloj
cadenas, badajoz y ruedecillas
haciendo más ruido
que cien campanarios de ciudad
Y sentí extrañeza

Prefiero el tiempo que se muestra
y pasa en nosotros sin distraernos
como una estrella fugaz en la noche


PIEZA DE HOTEL

La dicha fue una pieza de hotel encontrada al azar
ahí tu cuerpo reemplazó la realidad
y pude ser parte de tu mundo

Te recuerdo en ese pequeño paraíso
el vino blanco que disfrutábamos
como si no existiera el tiempo

Luego todo sería vertiginoso
como las caricias que al amanecer
se desvanecen. Más de una vez te dije

Debo estar soñando
El vapor asciende por las rejas del metro
Nuestros cuerpos resplandecen de sudor


Finalmente la salida del hotel y el recuerdo
de un atardecer que vino a morir a nuestros pies.


SEñAL DE DUELO
A Krupskaia

La brisa del mar es apenas perceptible
Pasan horas de inexplicable frío
Sueñas con vivir en Estocolmo
Roma o Budapest
Ves jardines con árboles nevados

Las autopistas son veloces
La luna en el espejo retrovisor
y el adiós en ciudades desconocidas
Todo, todo en tu memoria
El sueño de que existes es verdad
y el estar viva no es una ilusión

El mundo puede ser de nuevo esos paisajes
que has sabido amar entre uno y otro despertar
Las noches transformadas en espacios de luz

La brisa del mar es apenas perceptible
Pasan horas inexplicables
Ves jardines nevados
donde han puesto un nimbo de niebla
en recuerdo de tu padre


HIJOS ILUSTRES DE LA TRANSPARENCIA

Escudriño otros rostros y miro a través de cerraduras vedadas
donde encuentro a mis semejantes, desheredados y vagabundos
que no necesitan pautas para solfear la verdad; ellos son
los hijos ilustres de la transparencia
que dejan estrellas rotas en el empedrado
secretos y un torbellino de versos absurdos
Algunos amantes buscan la maleza de sitios eriazos
mientras la luna nos dispersa

(de "Otros poemas")

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