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Publicado: Martes, 18 de junio de 2013

Maurizio Medo

Serie Poesía Latinoamericana (1965 - 1980)


Maurizio Medo (Perú, 1965) ha publicado: Travesía en la Calle del Silencio, Cábalas, En la Edad de la Memoria, Contemplación a través de los espejos, Caos de Corazones, Trance, Limbo para Sofía, El Hábito Elemental, Manicomio, La trovata, Sparagmos, Transtierros, Dilemas Médicos, Las melíferas, Contra la muerte, fragmentos 2005-2012, Homeless’s Hotel.


Además de su trabajo poético, ha publicado: La letra en que nació la pena. Muestra de poesía peruana 1970-2004, en colaboración con Raúl Zurita, Resistir: escribir contra la pobreza, un diálogo con Eduardo Milán, y País Imaginario: escrituras y transtextos. 1960-1979. Su obra poética ha sido reconocida con algunas distinciones como el Premio Nacional de Poesía “Martín Adán”, 1986 y el “Premio de Poesía ‘José María Eguren’, organizado por el Instituto de Cultura Peruana en Nueva York en el año 2005.

POEMAS DE MAURIZIO MEDO


Volver al poema aún cuando el lenguaje ha sucumbido
con el gesto autista de un viejo escriba egipcio


Pobre poesía

Arriba asola en azul fatuo

El resto es ornamento

Ya no es más la flor de musarañas
Oír a Darío
O tonta charada para dejar ascua el corazón

Es o no

Fuera de todo reloj y pentagrama
Es un do de sí su sol Reverberantes
Mientras la urbe cháchara sus ripios
expirando en el último ay Apenas luego
del auroral grito Entre uno y otro do
una eternidad Como por una escala
en órfico descenso

***

Ya no habrá un solo pájaro en el poema

No habrá candor

Qué tiempo yerma apacible para empinar al niño
hacia el cerezo o manzano

Vuelan frías yescas de polvo y por ende No habrá
tampoco epifánica hondura
Cielos

Sólo la bulla de las torres en derrumbe
apenas levantadas

Si el niño se situara -en la escritura - creería
la poesía un burdo juego Dados: uno sobre otro
Y si empinara sobre su engañosa simetría

¿Qué fruto?


Contra los poetas
(Fragmentos)

compañeros de generación seamos menos comprensibles menos tolerantes seamos menos
Mario Montalbetti


Cuando se arrojó por la ventana creímos ver
a Berryman por las celestes tumbas de Celan

¡Yo era grande¡ -saltó Cravan- cuando los gatos fingían amar
The show must go on

Cuando por la ventana humano demasiado humano se arrojó
creímos a los sueños tejidos

dentro de una súbita red pero abajo ¿no era el lenguaje
caído en pequeñas sombras de porcelana?

¿Quién podía distinguir su cuerpo a tan oscura distancia o
presagiar que no iría a resistir
la estampida de los búfalos rumanos huyendo
sin el aval de Wolfang Goethe?
Cuando el lenguaje ya por la ventana aún preguntamos
si un exceso de sombras (en ascuas o en turbiones) y
preguntamos qué entre el cristal dolido
Y qué luego otra vez
Preguntamos a las palabras vueltas
en contra de nosotros

Y no se trata de condolernos su agonía
huir desenfrenados de su ergástula
o zurcirle los huesos hilando el pelo por la pluma
Sólo saber camaradas -jamás les dije- que ha caído
5000 años abajo y hecho añicos
su savia -oh materia -
amarga hiel casi en trivial contrasentido
Pero (nunca) compañeros no creamos sanarán sus hematomas
si nos fingimos íntimos dioscuros
y pactamos cesaciones y armisticios

No creamos en el elán samaritano
o en el poder restaurador de nuestro oficio

La poesía no sirve para nada
Ya sin paltas comámonos el roche
Tomemos entre el tábano y el hueso lo que resta de su carne
Y cada quien a su paradójico avatar sin hados
que nos favorezcan
O demanden

El poeta está fuera de su égida
Simplemente es una coyuntura Un radioescucha
quien veterano apuesta
por la redención apóstata

Mientras poesía vulgata de ninguno -de ella el eco
El ego obceca errando “poeta” como gentilicio natural:
El de un oficiante diligente -expulsado ayer
de la vieja república
Aunque sólo capte la señal De una emisión
Perdida entre las nubes
Su cabeza

Y ahora mis (nunca) camaradas no busquemos
bucear por el fondo del acerbo
y soltarle el arpón a cuanta errata
Si bien poeta es un estado que implica y sólo
a quien está (oyente de la música atónito ante el mito
de la página (en blanco un árbol es cadáver)
Crédulo de las musas como del designio de los hados

Y aunque sepamos no es un oficio la chiripa Dejémonos
abocados a nuestra falsaria idea
De trabajo Sudorosos
Menos que nunca (nunca)
compañeros
De qué Exactamente
Dejémonos

Entonces señores menos bola
A los acróbatas (en secreto
amados por la mujer barbuda)
Menos también al Hombre bala
Y al de Goma
Como al perro que salta por el aro
Pues los poetas (lo proclamó
ya Platón en la república)

Los poetas no sirven para nada


Atavismo

¿ves borroso en los bordes?
y si destrozas la obra cromática aquélla de tus padres ¿reconocerías los colores?
¿el dolor elegido en las piezas en los pedazos por decir? azul cielo
blanco piedra transparente
¿arrancarás la imprecisión la verdad que une ésta y aquélla intercesor
mediador de la defensa de los hombres?
Alejandro Tarrab


Pero el escriba aquél sufre de autismo.
Ante las puertas ¿un poema las tiene?
susurra de paporreta pasimí pasemá.

Uno penetra al lugar según lo conceptúa

Mi Judas abomina la quimera urbana
del poema como casa (blanca y con jardines)
Con una métrica antípoda de infancia

Anhela más bien volver a él como a un estroma
Y si no estroma como lengua a beso
O adjetivo a cosa
Una libre de arbitrios y tasas de interés

Porque la crisis, mi amor porque la crisis
(sin partituras y a ritmo de balada)
política comunicacional jurídica social”¦
(Cantan los trotskos)
- ¿Cómo se escribe caviar viejo esturión del Volga?-preguntó Judas
Eso es un prejuicio burgués De derecha -replicó el coro
de poetas indigentes en Manhattan
Y cuando ya no sabía qué era ser andino o tropical
el Judas dijo: no me jodas Medo
Occidente es otra mar
Porque la crisis mi amor porque la crisis.

Loncos y aimaras me miraron como a prosciutto di Carpena.
El paramédico cual presunto portador de la porcina y
la dulce Rita preguntó: ¿Hello, bonjour
السلام عليكم?
qillaysapa ¿Entender ud. el español?
Yo sólo quería volver
Pero entre el poema y esto -costa yunga duro altiplano
había más que un simple soroche

- Qillaysapa ¿Entender ud?

Rita rió rata pícara de mi acento
Occidental según los esturiones

Repetí Volver como a un estroma Pues salvo en tu cuerpo
no tengo patria ni noción
Occidente es apenas una excusa para
malmirarnos Sombra de Caín

Volver al poema”¦

Sin que el ADN genere todas estas cosas


Contra la muerte
A Doña Ludovina Núñez Mora

Y usted más aquí
(donde la eternidad sale a estirar las piernas)
Deténgase (borde al corazón del poema)
Un minuto
Como la vida que baja para abrevar de sus manos

Ochentaitantos señora
Un guarismo necio O (tal es su caso) apenas unos domingos
aromados por almendras de cacao
Otros (quizá) gacha ante la batea leyendo en las lavazas
(alrededor los críos)
o el destino en la baraja
Trémula ante el futuro

Luego los buses (algún avión rumbo a un país inverosímil)
y vislumbrar el tiempo entre vaivenes
Casi una sustancia hecha de adioses

Usted misma (venga)
dejó el ayer verde en el verde para domar la piedra

Venga más aquí (sobre el corazón)
Ochentaitantos y más que años pallares cifrados lunas
& almanaques

Repose
(el poema le está cediendo la voz)

Ahora cante
risa vendaval lluvia y quimera

Cante usted aquí
Contra la muerte


Concierto en mí menor, staccato

”¦ manifestarme, de cualquier manera que sea, me parece una impostura, por no decir una traición.
Emil Cioran


El otro cambia su escritura por ungüentos
Madruga y trota- tal si la liebre
rauda huyera de su inexorable sino

Letra a letra me ahorro la fatiga
de aguardar taciturno su venida
En cuclillas o tortura abdominal

La salud que prescribe el telepronter enferma:
anorexia fúnebre y asepsia extraterrena

-Beso -no tu boca- a la máscara que la aparta de la mía
Con el eros reducido Y gracias
a la industria japonesa

- ¡Qué tos la del escriba¡- alertaste compungida
Y el otro taciturno Pálido enclaustrado -en su idea del poema como casa.
Todo rauco balbucía:

- El precio de la usura. ¿Propiedades vecinas a la muerte?
No es oneroso

Mi Judas erra contrito en la búsqueda de aquel de vida licenciosa
Y poder traicionarlo obediente del guión: promesas// pactos
La idea griega del symbolum cobra siempre una víctima

Y ocurre también en la escritura
¿Qué mímesis?
Poesis la realidad proficua adulterada Uno resiste
la autarquía de su voz Felona sus dictados Y luego
ella sola sobrevive cor vaffanculo
Quién y cuándo
YO ES EL INFIERNO - escribió Medo consternado
por el crédito otorgado a su rol involuntario de impostor
- aquí me salgo fóbico ante el drama y edípico
abrazo filial mi tradición

Soy todos los Juanes y Josés. Abeles y Alejandras
Todos los Pablos habidos -menos ése
Las Marías Los Luises los Raúles

Respondo a cada nombre
Soy una voz
No pierdo nada
(de “Transtierros”)


Rutina

Repetir el gesto con aire matemático
Repetir el sudor la ansiedad esbirra
Repetir los hábitos diarios hasta calcar en un día siete vidas
sin hacer nada más que repetir 
SE ALQUILA... RAZÓN
Con insomnio paquidérmico leer en élitros de moscas
Leer y leer mientras la mente deambula (pobre diabla en andrajos)
sin saber nada de sí ni del vecino 
No quise mi cardio misere robótico latiendo al son de orquesta maquinal
¿Dónde deja uno el alma, así corporativo?
No sé nada del can Kant del probo inútil Pascal ni de Pitágoras
En vez de paporretear doctas teorías danzo el danzón 
con balde y la esqueletura presta 
mientras limpio el WC de la inmundicia 
que une al hombre con la vida


Ambulatorio

Exhausto levanto mi pie con una mano,
y el otro pie es alzado por la otra
No sé si tengo pies o sólo manos,
si soy un ente bípedo o cuadrúpedo
que descarrila en los pasillos, 
buscando la razón
Andar andar en un adagio, 
como sobre un oleaje adormecido
¿No seré el barco que navega 
en el paraleloº 0 del océano?
Barca o animal no me detengo
La vida, acaso, ¿no es más que un sueño?
¿Y si en vez de un pasillo fuese el Sahara?
Cavo
No hay nada nada
Decía Leticia:
El amor es un oasis, desaparece
apenas le amas

Así creí besarla. Ella 
no estaba
Ando piano, albinoni 
Adagio, sin manos ni proa,
sobre un anego de lágrimas
Soy nada
Porque yo soy el otro cada vez, y me mato
como a eterno enemigo y me huyo por los mares
y las tierras y los cielos, sí, de mi arrebato


El espejo

Encontré un cráneo...
Dos tibias rotas...
El brazo curvado de un luciente esqueleto...

Los milicos me arrastraron como eral para ver
qué dentadura recordaba en cada boca

Grité ¡Esa es madre¡
¡Ahí ta el Melchor¡
¡Ese es mi taita¡

¿Acaso un hueso nos explicará la muerte?

Quedé clavado como un lanzón sobre la pampa

- ¿Y éste? - dijeron hace ya tanto... tanto

Ahora las señoritas vienen, se desnudan ante mí,
fruncen el ceño Preguntan por aquello o ven
en mi faz, su faz tan demacrada

Dicen que si rompo tendrán siete años de desgracia

Yo les escucha:
Es el Espejo, es el Espejo


Gilda

Maldito el sucio mandil de quien me cela
Gnomo sin fábula que exclama
Fe ner gan pimpamperona
Lápiz en mano apunta arrinconándome
dentro de un círculo de moscas Me concentro
¿No repara el jijuna que los muros
son de hielo? Tiemblo

Gilda Gilda, reprende, y me brotan
dos sangrientas vangoghs en vez de orejas
Ya no sé si soy ella o una sombra
atascada en el Espejo
¿Mora alguien aquí sin ser máquina o espectro?

Fe ner gan ner gan ner gan

El de al lado estrella sus huesos en la piedra
y le rechina con mudo estruendo el esqueleto

El de al lado, piantao como tango en la Boca,
exclama desde un megáfono invisible
un nombre de mujer temiendo lo truequen
por otro impredecible ,algo así como el amor

Que vengan los Mandriles
Que le hagan sudar perladas lágrimas
Que trituren en silencios el agudo eco de su voz
Ner gan ner gan

¡Mandil, Mandril Embóbalo con rohypnol¡
¡Zarandéalo hasta poner sus ojos en rewind¡
¡Coloca mil sordinas en su delirio de tenor¡


Tempus

Es difícil el mundo cuando te atan los brazos
con el núcleo algebraico del ser

Es difícil si los Mandriles, operáticos repiten,
localocaloca
y como en un huayco derrumban pentafónicos
tabletas de clorpomazina dentro de mi boca

Odio el sueño fluanisona en el que naufrago
balbuciendo socorro mamá, socorro

Las desarmonías de Schoenberg vibran
dentro de esa copita roja. ¡Mandril¡
No quiero más tu mandil de cancerbero
encerrojando con llave mi conciencia

Disminuí tres quintales de lípida ansiedad,
mas aún jibo al cruzar por los umbrales,
que de la nada, a la nada, se abren como noches

Alejadme esos insípidos potajes.
No, no, no más oxipertina

Mi cráneo cae de bruces en el plato y mi cuerpo...
son seis Mandriles que me atan
a este espacio coloide y mineral

-¿No te has echado, ricura, sobre las sábanas
sedosas de una cama de hospital?

Yo sé, sé que me miran

Gilda es bella, linda, hermosa, susurran

(La verdad es que ella andaba a cuatro patas...
y yo, por algún tiempo, la he hecho caminar...
pero ahora ha vuelto a caer en cuatro,
la cara en el comedero... y para siempre...)

Ah, si mis ocho hijos...
Si mis retoños vieran, sabrían
que madre, en realidad, siempre fue otra

Si tú, amado, con un gramo de cordura
me hubieras tomado cuando perros”¦,

Ya es tarde para amar

Al principio estaba segura que había sido un árbol,
entreverando sus ramas una con otra
y trenzando sus raíces una con otra.
 
Luego supo que había sido un pez con el vientre blanco y resbaladizo
atrapado entre sus dedos,
retorciéndose en su propio puño,
su antigua belleza fija por un instante
en las puntas rosáceas de su nueva belleza.
 
Después había sido una muchacha
acorralada en los bosques por un viejo borracho.


Tengo siete estacas en la glotis, otra en el píloro
y los ojos ahítos de barrotes

Puto Mandril, dame mi traje de organza
y una rizada peluca

¿Cómo dejar que se nos pudran las rosas?


Virgilio

¿No es usted, acaso, el morador del limbo?
Entonces, ¿por qué susurró a Ghiso
“desvístete perra”?

La bella boloñesa por venderse fue apresada
cuando, en verdad, su hermano en mil cárceles
debiera pagar sus siete vidas por negarla

¿Dónde cuenta la codicia sus monedas
si la usura nos lleva a tragar mierda ?

Lo creía de otro porte, casi apolíneo
No con esos mostachos de galán mexicano,
obstinado en guiar a Francesca hacia el retrete

¿Pero qué infame comedia es la que aparece?

Sus palabras a Hipsípila embaucaron;
como las de la joven, la confianza
de las otras mujeres, engañaron

Sola, encinta, dejola en desperanza;
y por tal culpa sufre su destino,
cumpliendo de Medea la venganza,
advirtió la sombra en el bebedero

Y en coro los Mandriles entonaron:

Esa descabellada lujuriante
que se rasca con las uñas, y
se acuesta y levanta a cada instante,
ella es Thais, la puta licenciosa

¿Thais? ¿Yo?

Soy Gilda, Brivio, cuarto17

¿Qué clase de guía confunde a un condenado?

Maníaco depresivo, esquizoide y psicótica

Pacitran pacitran

No dije nada

Mandril, ¿no era ese Virgilio?
¿Quién es el chato?

¿No es quien viene a guiarnos
entre lampos de hermosura?

- Lo siento
El Dr. Méndez se ha marchado


Naturaleza muerta (II)

El muerto está retorcido y no mira las estrellas:
tiene los cabellos pegados al adoquinado
La noche es más fría

Los vivos regresan al hogar, todavía temblando

Es difícil ir con ellos; se dispersan todos
y hay quien sube por una escalera
y quien baja a la bodega
Hay quien camina hasta el alba y se tumba en
un prado bajo el sol

Mañana alguien sonreirá con desesperación

El cuerpo de Méndez va cubierto con la sábana,
roto, como un maniquí de porcelana
(de “Manicomio”)


3.

Ya no hay conjuros
(éstos que lees, serán)
Apenas el eco de los símbolos
que pusimos
en boca de los muertos,
como ellos
en las de quienes murieron antes,
para poder engendrar
esta ficción.


El mar de la poesía

Cuando el mar de galaxia fue sorbido
y liberado todo el lecho seco del mar,
envié a mi criatura para explorar el globo.
Dylan Thomas


Entre la novela y el cómic,
el lenguaje expira
en los bodegones (en tanto tú)
escribes con la máscara de nadie
& sumerges
en el mar de la poesía
(oh vieja frase),
a la que a todo corresponde.

No orilla bajo cielos exclusivos.
- Tradición - mi patria lengua dice.
Ni drama en pos de ver a la epísteme.

En el mar de la poesía, flotan
los relentes del fracaso
(esta escritura va por el estuario)

los cadáveres de antaño
(con algo aún por pronunciar)

y la balsa de los náufragos

(- ¿Te dije, mi amor, no hay mar-
gen ni en el mar
ni en los naufragios?)

Puro devenir, do todo es cauce
(luego río y glacial)
harta de sus propias plenitudes

(- Cuando poema naufrago,
Narciso mira)

Mientras el habla volátil por el mar.

Luego, arriba brisa,
a orilla y escolleras
(no me salven)
perla materia
(aún sobre Babel)

Entonces -dijo el cuento:

Si “Tradición” no más novelita,
Sino, más bien cada instante.

- ¿Podría decirme qué mierda
representan esos muertos?

- Finitud.

(Es otro “había una vez”
ya transcurrido)

- Nada más que sus muertes.

(Es derrota)

“Se reinventa el lenguaje”
es una frase salmón,
como decir
“comiendo perdices”.
(Y también una realidad)
mientras, sólo come la carroña
(en el basurero hay sólo una miga)
que escupe la poesía.

Pero ella (antes de los mitos suspendida)

Vuelve (No me dejes perro, quiero mar)

Y lo devora.
(de “Heroína”)

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