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Publicado: Lunes, 16 de septiembre de 2013

Cecilia Palma Jara

Serie poetas chilenos


Cecilia Palma Jara, Santiago, 1962. Poeta, escritora, tallerista y gestora cultural.
Publicaciones: A pesar del azul, poesía, Santiago 1992; Asirme de tus hombros, poesía, Mosquito Editores, Colección La estocada Sorpresiva, Santiago 2002; Piano Bar, poesía, Ed. Suwbay, Santiago 2007 (Premio Beca Bicentenario otorgado por la Municipalidad de Maipú); Central Los Molles. Narrativa. Ediciones privadas de Endesa, Santiago 2009; Baldomero Lillo. Obra Reunida. Compiladora; Editorial RIL, Santiago 2009; Central Cipreses. Narrativa. Ediciones privadas de Endesa, Santiago 2010; Vuelvo de Siberia esta tarde, poesía, Editorial El Juglar, Santiago 2011; Un viaje especial, Cuento infantil, Edición privada de Copec Mejillones / Ecominería; Antofagasta 2011.


Sus poemas han sido recogidos en diversas muestras en Chile y el extranjero y traducidos al italiano, inglés, alemán y ucraniano.
Reconocimientos: Tercer lugar concurso de cuentos Fuga Poética, 1985; Cuarto lugar concurso de cuentos Radio Umbral, 1989; Primer lugar radioteatro infantil Mineduc, 1993: Beca para escritores Fondo Nacional del Libro y la Lectura, 1995: Beca Bicentenario de Maipú, 2006; Mención Honrosa concurso nacional Premio Nacional Eduardo Anguita, 2009; Fondo Nacional del Libro, Edición Baldomero Lillo. Obra Reunida, 2009.

POEMAS DE CECILIA PALMA




Vuelvo de Siberia esta tarde


En el país de las maravillas, la pobre Alicia
no tuvo ocasión de experimentar su lógica [...]

Enrique Lihn


I


Vuelvo de Siberia esta
tarde
llego al centro de la ciudad
y su bullicio
el perro como siempre
en la esquina de casa
sueña su sueño de perro.
Es un hecho;
la soledad sigue acuñando
juicios y en las paredes
continúan multiplicándose
sombras de guiñoles huérfanos.


VI


El muelle nos sujeta
como a pilotes
y las olas se abruman
bajo la noche
nos quedamos quietos
colgando
péndulos indefensos
sujetos a la orden de
los vientos
con irrefrenables deseos de saltar
y escabullirnos
desaparecernos asidos
a la espuma
o al hilo de un
volantín extraviado.


VII


El reino del habla
huye por el viejo puente
y su lengua
acaso volara tierra adentro
como si pudiese
sombrear lo inasible
en la comisura de
un sueño dibujado a la
imagen de una realidad que
nos perturba
y no conocer el fin
y dejarnos llevar abrazados
a esa ilusión como si niños,
o casi un círculo que
encierra el tiempo dentro
de sus alas.


XII


¿A qué se viene sino a
confirmar que
la existencia es
un duelo entre la vida y la
muerte
con un solo vencedor?
la leve constancia de
lo absoluto
la definitiva perversidad de
ese conocimiento
incrustado como un diamante en
una joya invaluable
que no puedes tocar ni comprar
está fuera de tu alcance
cambiar el destino de las cosas
así la maldición de
los pasos contados
de las horas respiradas
de una lengua húmeda y un
sistema perfecto en función
al toque final la
campana detendrá su
devaneo y la música será
historia.


XV


Como panorama de fin de semana
se viene a someter al pensamiento
a ganar la partida de
una carrera urgente
porque respirar tiene el consuelo
de los ojos cerrados
al final del camino.
Los sueños se apretujan asustados
al fondo del silencio
la noche respira.


XVI


Salir cada mañana
cerrar tras de sí
esa puerta que esconde tus respiros
y enfrentarte sin otro que tú
tú y tus demonios
tú y tus cuellos circundados por
camisas limpias
salirte y esconderte
escabullirte de tu propia frontera
porque la mascarada terminó por dominarte
eres el inconsciente que
circula sin pupila
el gángster de una charada
de algún director de turno
te vienes a las calles
corbata limpia
mientras el agua conciudadana
se vendió como puta de
un barrio infecto
a la segunda arremetida
del conquistador
y no te importa
cierras la puerta dejando
como si fuese una pecera
al ente que te habita
al que sueña con saber dónde
está el que eres.




El beso de Judas


La poesía es una forma de despertar [...]
Roberto Juarroz


XIV


Una piedra rompe la
armonía de la ciudad
para dejarnos huérfanos
acecha bajo la sombra
como si un lobo negro
viniese a morder la sangre
duele la distancia de los sueños
los cuerpos se mueven
bajo la lumbre
siguen la historia escrita
hace siglos
ellos asoman al puente
la rutina magulla las heridas
y vienen a decretar
el hambre que nos asola.


XV


Me he llenado de esquinas rotas
y de infiernos que se
añejan en la tinta
el volcán sigue con su
lengua en llamas al
destino de su propia muerte
los días se acumulan en el
ojal de un traje viejo
y los códigos antiguos vegetan
en los rincones
la ciudad convalece
el fuego tiene la
marca del destino
y descalzos los ojos
se acumulan en las
veredas de los hombres
como el otoño que se
descuelga de la seguridad
del árbol.


XXII


Judas circula calle arriba
disimula sus pupilas heridas
tras anteojos de color negro
cansino su andar
errático
fiero el estoque de
su costilla
la hembra se
escapó hace tiempo y
dejó su huella escarbando
en el vértice
él significó un destino
tomó un huérfano y lo hizo
su amante
juró contra natura
vertió saliva enamorada
sobre una quimera
jadeó en el oído del unicornio
vendió el agua de los pueblos
ahora secretea con la muerte
y cuelga en el árbol su aliento.


XXIV


En el retorno
las pestañas y los
párpados quemados
conozco de la humedad de
un beso que traiciona
sé del estigma
de la cicatriz que
serpentea bajo la piel
vuelvo desde un país donde
la oquedad es el destino
y la huella se borra
indiscutible
bajo la mirada vehemente
de un Dios desempleado.

(textos de Vuelvo de Siberia esta tarde, Ed. El Juglar 2011)


Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net