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Publicado: Sábado, 05 de octubre de 2013

Entrevista a Luis Alberto de Cuenca

Por Mario Meléndez


Considerado uno de los autores fundamentales de la poesía española actual, Luis Alberto de Cuenca ha sabido fundir con maestría lo trascendental y lo cotidiano, dando cuenta de una obra visionaria y dinámica, que día a día sorprende por la incorporación de nuevos elementos y temas que se vuelven funcionales a su proceso creativo.

Luis Alberto de Cuenca

-¿Cómo ve el actual panorama de la poesía española en relación con otras tradiciones fundamentalmente latinoamericanas?

Veo ese panorama con satisfacción. Pienso que se está escribiendo una excelente poesía en España en este momento. También juzgo óptimo el momento que vive la poesía hispanoamericana.

-¿Con qué poetas de su generación siente mayor afinidad? ¿Se siente cercano a la obra de autores como Juan Luis y Leopoldo María Panero, Pere Gimferrer, Luis Antonio de Villena, Eloy Sánchez Rosillo, Isla Correyero, Luis García Montero, Manuel Vilas, por nombrar algunos?

Considero a Pere Gimferrer mi maestro, y así lo he hecho constar por escrito más de una vez. Los poetas que menciona son, todos, muy notables. Los conozco y aprecio mucho.

-Usted es un poeta que incorpora elementos lúdicos en su imaginario, da cabida al humor, a la ironía, el sarcasmo, la crítica, y otras variables que no son muy comunes en la poesía española.

Suele decirse eso de mi poesía y me parece cierto. No estoy tan seguro, en cambio, de que esos elementos no se hayan dado alguna vez en la poesía española. Al fin y al cabo, son constantes humanas que no pueden estar ausentes de la tradición hispánica.

-En varias etapas de su proceso creativo aborda el tema de la muerte. Incluso hay libros suyos que llevan nombres alusivos como Necrofilia (1983), La muerte y el vampiro (2010) y En la cama con la muerte (2011), por mencionar algunos. Le pregunto esto porque, como usted sabrá, la connotación de la muerte en México tiene una derivación hacia lo lúdico, lo festivo. ¿Cómo es su particular relación con la muerte?

Me parece magnífica esa relación lúdica y festiva con la muerte que tienen en México. Eso viene de muy atrás, del sustrato indígena. Muerte y vida son, a la postre, las dos caras de una misma moneda. Y los seres humanos somos esa moneda.

-Otro tema fundamental que recrea en su obra es la infancia, ese paraíso perdido que siempre aparece para reclamar su espacio y su tiempo. Lo vemos a través de personajes como Alicia, los gigantes de hielo, Caperucita, el bosque, las princesas, etc. ¿Qué representa en su imaginario esta visión?

Mucho. Siempre he pensado que la única patria del ser humano es su infancia. La mía fue feliz. Me gusta regresar a ella siempre que puedo.

-Como Director de la Biblioteca Nacional de España usted hizo importantes aportes e incorporó nuevas políticas, sobre todo, en el caso de las ediciones. Nos puede hablar algo de aquello.

Compramos piezas importantes durante mi mandato: manuscritos muy valiosos de Bécquer y de García Lorca, por ejemplo. Pero la Biblioteca Nacional siempre está adquiriendo nuevas maravillas. Mi etapa podía ser una excepción a esa regla.

-Su labor de traducción ha sido fundamental para conocer a muchos autores clásicos. ¿Qué representa esto para usted? ¿Dónde se siente más cómodo, en el papel de traductor o de creador?

Traducir me parece una tarea muy importante. Crucial para entender el concepto de literatura universal. He traducido mucho y de muchas lenguas y me he encontrado muy bien traduciendo. La labor creativa es, sin embargo, aún más intensa desde el punto de vista emocional (por más que traducir poesía se parezca bastante a componerla).

-Usted ha sido letrista para diversos grupos musicales en España. ¿Cómo se siente en esta faceta más popular?

Muy a gusto. Las fronteras entre la gran cultura y la cultura popular apenas existen. Yo he procurado compaginar siempre esos dos (aparentes) extremos.

-¿Conoce algo de la poesía joven que se está haciendo en España y qué opinión le merece? Hablo fundamentalmente de autores como Luisa Castro, Kepa Murua, Juan Antonio González Iglesias, Juan Carlos Abril, Miriam Reyes, Andrés Neuman, Raquel Lanseros, Fernando Valverde, por mencionar algunos nombres.

Claro, conozco todos esos nombres. Y otros muchos. Ya dije que España estaba en un período muy fértil desde el punto de vista poético en estas primeras décadas del siglo XXI.

-Su poesía tiene mucha llegada en públicos jóvenes, tal vez porque ha sabido captar como pocos aquellos temas con los cuales ellos más se identifican y hacerlos de manera dinámica y funcional.

Cómo me alegra oír eso. La poesía debe ser útil y embellecer y enriquecer la vida de quienes se acercan a ella. Tengo mucho contacto con la gente joven. Leo con gusto mis versos en los Institutos de Educación Secundaria y compruebo con alegría la receptividad con que acogen los jóvenes mi poesía.




Luis Alberto de Cuenca (Madrid, España, 1950). Poeta, traductor, académico y ensayista. Licenciado en Filología Clásica. Su poesía se caracteriza por cultivar tanto las formas clásicas como modernas. Fue director de la Biblioteca Nacional y Secretario de Cultura del gobierno español. Entre sus obras destacan: Los retratos, 1971; Necrofilia, 1983; La caja de plata (Premio Nacional de la Crítica), 1985; El otro sueño, 1987; El hacha y la rosa, 1993; Insomnios, 2000; Los mundos y los días (Poesía completa), 2002; Hola, mi amor, yo soy tu lobo (Antología), 2008, El reino blanco, 2010. Su obra ha sido traducida a diversos idiomas e incluida en diversas antologías de la poesía hispanoamericana. El 2009 recibió el Premio de Poesía Manuel Alcántara en su XVII edición por su poema Paseo vespertino.

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