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Publicado: Jueves, 14 de noviembre de 2013

Mario Benedetti:


Hagiografía veloz de un poeta en espadaña
defendiendo a toda costa la alegría, la claridad y la esperanza


Rei Berroa
George Mason University


Mario Benedetti

Estamos reunidos esta noche en este íntimo espacio del Museo de Las Américas para celebrar el nacimiento de Mario Benedetti en el signo y la voz de Walt Whitman a través de la palabra certera de Louise Popkins en su antología: Witness: The Selected Poems of Mario Benedetti 1 . Como poeta, profesor de literatura y traductor, mis clases y lecturas me llevan constantemente al mundo de la palabra poética en su doble versión al inglés o al español, sea éste el que se escribe en México o España, Colombia o Perú, Buenos Aires, Santo Domingo o Nueva York. Lector ávido de toda la obra de este escritor uruguayo desde que lo conocí de manos de Juan Carlos Onetti por allá por los madriles de los inicios de la democracia, puedo decir con absoluta certeza que esta es la primera antología que le da a Mario en inglés el timbre, el tono y la esencia de la voz que nosotros le conocemos en el español de Montevideo. Es extraordinario el rigor con que la traductora ha elegido, no sólo la palabra precisa, sino pareciera que hasta los guiños que el autor le hace a su lector al ir desplegando los sentidos de sus versos. Este es verdaderamente el Mario en inglés que yo me sé en español y esta traducción es digna de aparecer entre las mejores traducciones que se han hecho de cualquier poeta a la lengua de Whitman. Así de claro.

Con estas declaraciones del libro que se pone a circular hoy puedo pasar ahora a hacerles la semblanza de Mario Benedetti que me han pedido que haga para esta ocasión.


En 1995, el escritor y periodista argentino Mario Paoletti, que había sufrido las ignominias de la tortura argentina como tantos otros intelectuales de nuestro continente en sus respectivos países,2 publicó en Buenos Aires, el libro El Aguafiestas: La biografía de Mario Benedetti (Seix Barral Argentina, 1995) en la cual se preguntaba:

¿Por qué El Aguafiestas? Porque Mario Benedetti ha organizado su vida y su literatura al margen de modas y de imposturas, de disfraces y de concesiones, y semejante testimonio de coherencia lo ha enfrentado muchas veces con las culturas oficiales de toda América Latina. Esta actitud también ha sido, sin embargo, el motivo profundo de la adhesión y el entusiasmo que despiertan su vida y su obra, generación tras generación, entre anchas franjas de lectores. Benedetti, igual que Cortázar, es un escritor al que no sólo se lo admira sino que también se lo respeta y se lo quiere.3


Este "respeto y cariño" por el cual el biógrafo apuesta, es esa parte imprescindible que conviene recalcar de la vida y de la obra del escritor más querido de los lectores latinoamericanos. Quizá tenga esto algo que ver también con el hecho de que más de 40 cantautores de España y América Latina, entre los que hay que poner a la cabeza a Daniel Viglieti, Alberto Favero y Joan Manuel Serrat, han musicalizado sus poemas. Esto inevitablemente ha creado cierta fricción entre los seguidores de la obra literaria "para la posteridad" o de la gente que discursea: "la poesía no necesita de ningún otro medio para hacerse valer" y los que piensan, como Benedetti, que si la poesía puede aliarse con cualquiera otra de las artes para llegar al lector o espectador, ¿por qué cohibirla o negarle opciones? Además, la obra se escribe para que la lea el público, no para que se rompa la cabeza tratando de averiguar qué oscuros diablos se ciernen sobre ella.

Lo que sabemos de la intensa vida de Mario Benedetti dedicada al ejercicio solidario de la escritura aparece en ese texto de Paoletti, en la biografía Mario Benedetti: un mito discretísimo, de Hortensia Campanella4 y en una enorme cantidad de entrevistas que el escritor daba a todo el que se la pedía, presentándose siempre como una voz más del coro de la poesía. Ahora bien, los que lo conocimos y lo tratamos de alguna manera, sabemos que ese hombre pequeñito con los ojos saltones y esperanzados, el mechón abundante y el bigote siempre sonriente que, leí una vez y no recuerdo dónde, no le pidió nunca a su secretaria que le trajera un café porque, decía, "la secretaria no es una sirvienta, sino otra trabajadora como Ud. o como yo," no era una más, sino "la voz" del hombre y la mujer de la calle no sólo en Montevideo, La Habana o Buenos Aires, sino, como recuerda Margaret Randall en la introducción al libro que hoy ponemos a circular en traducción de Louise Popkin, incluso en la Costa Turquesa de Turquía.5

En una entrevista publicada en el diario La Nación de Buenos Aires, apenas cinco semanas después de morir Mario Benedetti, el reconocido poeta, narrador y ensayista Rodolfo Braceli, dedica su columna de la revista dominical del diario, titulada "Hojas del caminante quieto" a aunar una serie de entrevistas que le había hecho al poeta uruguayo. En ella, Benedetti revela su nombre original:

Mi padre se llamaba Brenno. Yo también me llamo Brenno. Mi nombre completo es, ármese de paciencia, Mario Brenno Armando Hardy Hamlet [Benedetti Farrugia]. El nombre completo de mi padre era Brenno Mario Edmundo Renato Nazareno Rafael Fernando [Benedetti]... me dio su ejemplo de ética y un ejemplo al revés: era un fumador empedernido desde los 7 años. Yo no quise fumar porque vi cómo lo destruyó un cáncer de pulmón."6


Por suerte, Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia decidió ser mejor conocido como Mario Benedetti, desafiando quizás el oráculo convocado por sus padres al momento de querer bautizarlo con toda esa cofradía de nombres. Ya sabemos que no es él el primer humanista al que le encandilan sus padres una retahíla de nombres para ver si alguno de esos santos deja su seña en el encandilado: Diego Rivera anduvo aún más lejos al ser bautizado como: Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, mientras que al pobre Picasso le costaba trabajo siquiera recordar las 19 palabras con las que había que formular la interminable fila de sus 14 nombres.7

Con este bagaje del saber nombrar a partir de la experiencia de tener que recordar tantos nombres, Mario Benedetti entra en la carrera de la vida en 1920 (14 de septiembre para ser más precisos) en Paso de los Toros, un pequeño pueblo de unos 5.000 vecinos en aquel entonces en el Departamento de Tacuarembó a unos 200 kilómetros al norte de Montevideo. Su padre, Brenno, era un químico que puso sus ahorros para comprarse una farmacia; su madre, Matilde, una costurera. A los dos años de nacer, el padre sufre un desfalco, lo pierde todo y la familia tiene que trasladarse a Montevideo, mayormente para escapar de sus acreedores, en donde vivirá una vida nómada: su primer exilio, el de la infancia. "Nos mudamos veintidós veces -le cuenta al equipo de Los Siete Locos. Por eso conozco tanto todos los barrios de Montevideo. En mi novela La borra del café hablo de los veintidós barrios donde viví; aparecen casi como personajes de la novela."8 El poema "Abrigo" (Popkin 196) relata parte de esa experiencia:

ABRIGO

Cuando sólo era
un niño estupefacto
viví durante años
allá en colón
en un casi tugurio
de latas

fue una época
más bien
miserable

pero nunca después
me sentí tan a salvo
tan al abrigo
como cuando empezaba
a dormirme
bajo la colcha de retazos
y la lluvia poderosa
cantaba
sobre el techo
de zinc

Entra a la primaria en el Colegio Alemán de la Capital ("mis primeros poemas los escribí en alemán," le cuenta a Braceli en la entrevista ya citada). A los 14 años, terminado el primero de bachillerato, al padre no le queda más remedio que sacarlo de la escuela y pedirle que se ponga a trabajar. Vende repuestos para automóviles, alfombras, hace de contable, cajero, periodista, vende libros en la calle, es taquígrafo, años en una inmobiliaria. En 1939, en Buenos Aires, cae en sus manos la obra de Baldomero Fernández Moreno, cuya poesía, escrita en versos sencillos, habla de las cosas que le pasan a la gente:

Yo sabía que iba a ser poeta desde niño, pero la poesía que se escribía en ese entonces, tanto en el Uruguay como en la Argentina, era muy hermética. Sin perjuicio de que la disfrutara, tenía claro que yo no iba a escribir así. Cuando descubrí a Fernández Moreno, encontré un buen poeta que escribía claro y sencillo.9


Armado de estas dos cualidades básicas para la expresión poética: la claridad y la sencillez regresa a Montevideo en 1941 con el ánimo de conseguir un puesto de funcionario que le asegure la subsistencia material y le permita dedicarse al lado luminoso del corazón: la literatura. El soñado puesto cae en sus manos en la Contaduría General de la Nación.

En 1945, Carlos Quijano, que había fundado en 1939 con Juan Carlos Onetti el semanario más importante de la historia literaria del Uruguay, Marcha, lo invita a formar parte del equipo de redacción de la revista. Allí permanecerá hasta el cierre de la misma por la dictadura en 1974. En Marcha adquirirá la formación intelectual, política y cultural que va a quedarse con él toda la vida, pues ella era el órgano central del pensamiento progresista uruguayo y latinoamericano. El lema de la revista en aquel momento: ""Toda la semana en un día," intentaba poner sobre el tapete la característica esencial del semanario: resumir en cada entrega todos los acontecimientos imprescindibles de la política y la cultura del país y de Latinoamérica. El lente de la revista se le quedó grabado a nuestro escritor para siempre en las cuatro manifestaciones centrales de la misma: la historia, la política, la economía y la cultura latinoamericanas. Es también en 1945 cuando publica su primer libro de poemas: La víspera indeleble que no se volverá a editar ni él lo volvió a mencionar jamás en ninguna de sus antologías. Quizás la razón de ese intento de borrarlo de la memoria se encuentre en el número 4 de la revista de poesía argentina Cosmorama del año 1945 en el que aparece la siguiente reseña del libro: "Honesto de intención pero irregular en sus logros; la facilidad expresiva es enemiga del rigor maduro del verso. Una más severa vigilancia crítica hubiera depurado estos versos rebeldes e inquietos."10 Benedetti no vendió ni uno de los 500 ejemplares del libro. El poeta Juan Cunha, uno de los compañeros de la misma Generación del 45 (aunque diez años mayor que él) y que fue el editor del libro le animó diciéndole que no se preocupara, pues simplemente era "un mal libro de un buen poeta."
Curiosamente esa crítica de 1945 va a ser la crítica que se le va a hacer a la obra toda a través de su carrera literaria. El 18 de mayo de 2009 (es decir, todavía no estaba enterrado Benedetti, que había muerto el día anterior), el poeta español Antonio Gamoneda, que hacía tres años había ganado el Premio Cervantes, a la pregunta de un periodista sobre la muerte de Benedetti declaró sentirse "muy entristecido" por la muerte del escritor uruguayo, añadiendo:

Era un hombre necesario que destacó por su honradez intelectual y capacidad de crítica. Lo que intentó hacer lo hizo bien. Cumplió su propósito ampliamente. Respeto su manera de entender la poesía pero no la comparto. Para mí, la palabra meramente informativa y la crítica moral tiene su lugar en los periódicos, en la televisión, en los púlpitos si se quiere, pero la modalidad esencial del pensamiento poético no es ni reflexiva ni crítica sino un tipo de otra naturaleza, y determina un lenguaje que también es de otra naturaleza.11


Este juicio del poeta mayormente aceptado en España como el poeta vivo más importante del país, por quien siento una gran admiración y respeto, importa porque este es un criterio muy difundido entre los habitantes del Olimpo literario: enjuiciar la obra de un escritor desde una perspectiva única, es decir, aplicarle a ésta un solo rasero. Estoy totalmente de acuerdo con el criterio de que Gamoneda tiene derecho a opinar lo que le parezca de cualquier otra persona, sea o no poeta, pero si, suponiendo que éstas hayan sido en verdad sus palabras, nos fijamos en el texto con cuidado, en ningún momento usa Gamoneda la palabra "poeta" para referirse a Benedetti. No es lo mismo decir "Era un hombre necesario" que decir "Era un poeta necesario" que es lo que, desde mi prisma poético, ha sido y sigue siendo Benedetti, mucho más que Gamoneda o cualquier otro poeta español o latinoamericano del momento. Pueden Uds. imaginarse la polémica sin límites que esto suscitó en todo el ámbito nacional e internacional en el cual van a entrar poetas de todas las latitudes. Debo recordar que también dijo Menéndez Pelayo a fines del XIX que la poesía de Bécquer no era más que "suspirillos germánicos." Pues resulta que esos suspirillos han mantenido vivas las emociones y la imaginación de millones de seres humanos por todo el mundo desde la muerte de Bécquer en 1870. Pues igual con nuestro Mario, cuya poesía ha establecido una comunicación viva entre los hombres y las mujeres de todas las edades y capas sociales. Se trata de otro discurso literario: el de la comunicación y de una nueva modalidad en el lenguaje poético: el de los poetas comunicantes. Por ello, el también Premio Cervantes (2009) José Emilio Pacheco declara: "Ha escrito lo que muchos sentíamos que necesitaba ser escrito; de ahí la respuesta excepcional y acaso irrepetible despertada [en el público] por sus libros".12 Pero regresemos a donde estábamos: 1945 y en Marcha.

En marzo de 1946 se casa con Luz López Alegre, a quien conocía desde los 13 años y que será su compañera de toda la vida hasta que ella muere en 2006. Dirige la revista Marginalia en 1948, publica ensayos, es miembro del consejo directivo de Número, quizás la revista literaria más importante del momento y lanza su primer libro de cuentos en 1949. Al año siguiente, 1950, finalmente la poesía regresa en su intento de vuelo para no abandonarlo nunca más.

Sólo mientras tanto es el libro que abre el abanico de su forma de expresión: no la de Quevedo, no la de Vallejo o Neruda. Tampoco la de Gamoneda o Borges, sino la voz de Mario Benedetti que van a escuchar millones de personas en más de 20 idiomas diferentes y cuyas imágenes coloquiales van a pasar armónicamente por todo el continente. Se vendieron nueve ejemplares de este nuevo intento, pero las críticas fueron positivas. De este libro aparecen dos poemas en la antología que hoy presentamos: "Nocturno" y "Asunción," pero no nos vamos a detener en ellos, pues tengo entendido que Louise va a leerlos luego de mi charla.

El libro que sí va a marcar una huella definitiva, pues fijaba ya una conciencia de convincente complicidad con el lector [este es uno de los términos que él mismo va a acuñar] aparece en 1956 con Poemas de la oficina libro que creó un gran impacto en el desarrollo de la poesía uruguaya y, por ende, latinoamericana, al insertarse directamente en una temática considerada, hasta aquel momento, como algo "no poético:" la vida insulsa y aburrida del burócrata de clase media que tiene que estar al alcance de la mano de sus jefes, interpretando esa realidad con cabal precisión. El libro se agotó casi instantáneamente y originó de golpe una popularidad inusitada en el ámbito de la poesía, logrando con su obra una difusión inmediata. La forma sencilla, directa y coloquial del libro era exactamente lo que el poeta había querido hacer desde sus inicios partiendo de la obra que admiraba de Antonio Machado o Baldomero Fernández Moreno. De este libro quisiera leer el poema "El nuevo" que ofrece una inusitada precisión en la condición del oficinista que quiere satisfacer a todos en su entorno:

EL NUEVO

Viene contento
el nuevo
la sonrisa juntándole los labios
el lápizfaber virgen y agresivo
el duro traje azul
de los domingos.
Decente
un muchachito.
Cada vez que se sienta
piensa en las rodilleras
murmura sí señor
se olvida
de sí mismo.
Agacha la cabeza
escribe sin borrones
escribe escribe
hasta
las siete menos cinco.
Sólo entonces
suspira
y es un lindo suspiro
de modorra feliz
de cansancio tranquilo.

Claro
uno ya lo sabe
se agacha demasiado
dentro de veinte años
quizá
de veinticinco
no podrá enderezarse
ni será
el mismo
tendrá unos pantalones
mugrientos y cilíndricos
y un dolor en la espalda
siempre en su sitio.
No dirá
sí señor
dirá viejo podrido
rezará palabrotas
despacito
y dos veces al año
pensará
convencido
sin creer su nostalgia
ni culpar al destino
que todo
todo ha sido
demasiado
sencillo.

En 1959 aparece el volumen de cuentos Montevideanos, pieza capital de la literatura urbanística latinoamericana y continuadora de la realidad social y la perspectiva de la vida citadina en la que se sitúa la clase media de sus personajes. Se ha dicho y con toda razón que Montevideanos recuerda otro libro clave de la literatura de la ciudad: el Dubliners de Joyce. Igual que Joyce, Benedetti queda fascinado por la vida de su ciudad y se convierte sin quererlo quizás en el gran cronista de la oficina y de la ciudad tanto en su narrativa (cuento, novela, teatro) y en sus ensayos, como en su poesía.

Convertido ya en un escritor respetable en su país y con sus obras finalmente bien vendidas, logra una beca para viajar a Nueva York en donde pasará cinco meses. Este va a ser un viaje decisivo para entender las diferencias entre el mundo del norte y el del sur y va a afianzar al poeta en su destino de convertirse en la voz del hombre y la mujer de la calle en el sur de nuestra realidad latinoamericana. Hay dos poemas que reflejan esta situación. El primero, titulado, "Sur" del cual me voy a permitir leer por lo menos dos estrofas que sitúan ese diálogo socio-político-cultural casi insalvable que se da entre las dos coordenadas Norte vs. Sur. El poema abre el disco El Sur también existe del cantautor catalán Joan Manuel Serrat, lanzado en 1985. Dice el texto:

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de Dios Padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos lograrlo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.

El otro poema que inevitablemente está marcado por este viaje pertenece al libro Poemas del hoyporhoy que recoge textos escritos entre 1958 y 1961. Hay en ese libro varios poemas marcados, necesariamente, por este encontronazo con Nueva York. A diferencia del poemario Poeta en Nueva York de García Lorca que es una protesta contra la civilización del cemento y la frialdad, los tres poemas de esta experiencia en el libro de Benedetti ["Vuelo 202," "Cumpleaños en Manhattan" y "Un padrenuestro latinoamericano," los tres incluidos en Witness], manifiestan su concepción de la diferencia entre el mirar desde arriba, desde donde se obtiene una perspectiva de poder, pero sin conocimiento de causa, y el tener la experiencia exacta de la realidad del abajo en donde se sobrevive y se sobremuere. Por su brevedad voy a leer sólo el poema "Vuelo 202" y dejar que Uds. lean por su cuenta los otros dos textos, aunque voy a incluir un breve comentario sobre "Cumpleaños en Manhattan:"

VUELO 202

Desde el viento que arrastra tantas nubes
como futuros ángeles caídos
desde este basto sótano de cielo,
hasta el que Dios no baja
pero igual llega el miedo.
desde aquí
desde arriba
mi país es una mancha verde
una mancha tan verde
que parece rosada

sin embargo allá abajo es tan distinto
hay glorias
pero glorias de bolsillo
campanillas de caja
tangos viejos
aranceles de coimas
almas verdes
y almas de la estación
y almas podridas

pero aquí
desde arriba
no se ve nada de eso
no se ve ni se nombra

desde este basto sótano de cielo
con brincos de aire y labios de azafata
mi país otra vez tiene misterio
quizás porque no puedo
reconocer sus marcas
ni el corazón de oro
ni la cola de paja.


"Cumpleaños en Manhattan," publicado originalmente en El Cuerno Emplumado de México, según nos cuenta Margaret Randall en la introducción de nuestra antología (11), por otro lado, se convierte en una expresión de no saber si es real lo que toca y huele en la ciudad. No hay que olvidar que ya se había sabido que la CIA había proporcionado los aviones para derrocar el gobierno democrático de Jacobo Arbenz en Guatemala en mayo de 1954 [Operación PBSUCCESS, firmada por el presidente Eisenhower]13 y en Cuba había caído sorpresivamente el gobierno de Batista el 1 de enero de 1959. Además, ahora Benedetti se paseaba por las mismas calles que hacía poco Fidel Castro había pisado en Nueva York (abril de 1959) con su característico traje kaki y su inseparable cigarro firmando autógrafos a los transeúntes como si fuera una estrella de rock. Si mal no recuerdo, es el único poema de los cientos y cientos que he leído de Benedetti, que está fechado y situado: 24 de septiembre de 1959. En Nueva York también se fragua su novela más ampliamente leída, La tregua, que publicará en 1960, la cual no sé por qué edición irá ya, pues perdí la cuenta en 1997, cuando contaba la 125. La novela será llevada al cine en dos diferentes versiones: una argentina, dirigida por Sergio Renán de 1974 que fue nominada al óscar para la mejor película extranjera en 1975 (al final se llevó el óscar Amarcord de Fellini) y una mexicana en 2003 dirigida por Alfonso Rosas Priego.

En 1963 aparece en Montevideo su primer Inventario, antología que recoge los poemas escritos entre 1950 y 1958, libro que irá engordando con cada edición bajo el mismo título. Es este libro que he traído conmigo aquí en su octava edición correspondiente a 1983. También en 1963 publica Los poemas del hoyporhoy del cual hablábamos dos párrafos más arriba. Le llueven compromisos por todas partes, pues todo el mundo quiere un pedazo de Mario para su periódico, su revista, el semanario, la radio, etc. Publica en 1965 la que para mí es su mejor novela, Gracias por el fuego, también adaptada para la gran pantalla por el director argentino Sergio Renán en 1984. En 1966 viaja a La Habana invitado como juez de los premios de Casa de las Américas y de ahí a París en donde residirá por un año. Regresa a Cuba otra vez como jurado del Premio Casa de las Américas en donde participa en el congreso "Encuentros con Rubén Darío" (allí conoce a Margaret Randall), luego a México para el II Congreso Latinoamericano de Escritores. Allí saldrá en 1968 su libro de cuentos La muerte y otras sorpresas (México: Siglo XXI) y regresa a Cuba en donde permanecerá por un largo período. Es nombrado miembro del Consejo de Dirección de Casa y allí funda y dirige el Centro de Investigaciones Literarias. Regresa a Montevideo a fines del 69 y en 1971 es nombrado director del departamento de literatura de la Universidad de la República. En 1972 aparece un libro esencial para entender la razón de ser de su lenguaje y de su actitud ante la poesía: Los poetas comunicantes, diez entrevistas a los poetas que habían fundado su ser poético rompiendo el cordón umbilical de lo que hasta aquel momento se aceptaba como poético: Roque Dalton, Nicanor Parra, Jorge Enrique Adoum, Ernesto Cardenal, Carlos María Gutiérrez, Gonzalo Rojas, Eliseo Diego, Roberto Fernández Retamar, Juan Gelman e Idea Vilariño.

Con el golpe militar de 1973 renuncia a su cargo en la universidad y se exilia en Buenos Aires. Era la forma más fácil y rápida de "salir" del país. Fue su segundo gran exilio, pero no fue nada fácil debido a que en la Argentina en aquellos momentos funcionaba la Triple A o (Alianza Anticomunista Argentina), un grupo paramilitar y terrorista de extrema derecha que asesinaba a todo el que ellos pensaban que no debía estar vivo, especialmente intelectuales, guerrilleros, políticos de izquierda, estudiantes, historiadores y miembros de los sindicatos de trabajadores. Además de las amenazas metódicas, se hacía desaparecer personas a las que se les daba un "escarmiento" o, en su mayoría, se desvanecían. Benedetti andaba con lo que él llegó a llamar "el llavero de la solidaridad" que eran las llaves de las casas de todos los amigos que se las prestaban para que pudiera estarse moviendo constantemente sin tener un lugar fijo.14 Nadie puede vivir de esta manera sin quebrarse, así que al final tuvo que abandonar la Argentina cuando los ataques arreciaron, pues aparecían 20 cadáveres por día y él fue uno de los que la Triple A puso en su mira. Se marcha al Perú, en donde, nada más llegar, lo encarcelan y lo deportan a Buenos Aires, en donde estaba amenazado de muerte. Así que logra irse a Cuba en donde permanecerá un par de años. En 1980 se traslada a Palma, publica Viento del exilio y en 1983 se establece en Madrid, hasta que cae la dictadura en 1985 y, después de una estancia en Buenos Aires, decide regresar a Montevideo. Había dicho en su poema "Noción de patria" del libro que lleva el mismo título, publicado en 1963:

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

De forma que, al regresar a Montevideo en marzo de 1983 después de once años de exilio, su reinserción a la vida del país implica una readaptación a un sistema de vivir con el cual se había desconectado. Tiene 65 años, es un escritor de gran éxito, pero aun habiendo estado fuera seguía, en cierta forma, dentro aunque no del todo. Tiene que volver a recuperarse en un proceso que llamó "el desexilio" en un artículo ya legendario publicado bajo el mismo título en el periódico El País de Madrid,15 en que abundaba en las ideas a las que les había dado vida en los personajes de su novela Primavera con una esquina rota.16

Y voy a tener que ir terminando, pues se me va el tiempo que hemos acordado para esta semblanza. Cuando Mario cumple los 60, escribe su poema "Happy Birthday." Voy a cerrar con este poema porque me sirve para conjugarlo con su "Cumpleaños en Manhattan" al cumplir los 39 años y sentir el peso de la soledad en la urbe de cemento. Lo que hay ahora son preguntas, preguntas que forman el nervio central de toda la poesía escrita durante los últimos 25 años de Benedetti. El poeta juega con ver el mundo a la inversa, pues parece que todo empieza a diluirse en preguntas sin respuestas cuando el hombre ya ha cruzado hace diez años el dintel de los 50. Para Benedetti, un feliz cumpleaños después de los 60 es enfrentarse a las preguntas sin respuestas de la vida mirando hacia atrás, y por ello el poeta se pregunta cómo será todo cuando ya no estemos aquí, y no tenga nadie noción de quiénes fuimos, lo que soñamos o lo que hicimos. Es decir, a los 60 sabemos lo que es la vida que ya hemos vivido, pero no sabemos lo que es la muerte que al poeta le parece cada vez una experiencia más cercana y más real:

HAPPY BIRTHDAY
¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
¿cómo serán los demás sin este servidor?
¿o existirán tal como yo existo
sin los demás que se me fueron?

sin embargo
¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia
y otros una nube en los ojos
y otros la mano de mi brazo?
¿cómo seremos todos sin nosotros?
¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor qué aroma
tendrá el ben(mal)dito mundo?

¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?

¿o acaso estas preguntas son las mismas
cada vez que alguien llega a los sesenta?
ya sabemos cómo es sin las respuestas,
mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?

Se suceden los libros sin parar. Dijo una vez que no había dejado de escribir ni un solo día y eso, que podría sonarle a cualquiera como un acto de jactancia, prueba ser verdad honesta, pues ahí están sus novelas, sus libros de cuentos, sus obras de teatro, sus libros de ensayos y sobre todo sus versos, sus innumerables versos con los cuales dio imaginación ilimitada al mundo, denunció los males que aquejaban al corazón y a la cabeza de su sociedad y sembró un árbol de optimismo enseñándonos a defender la alegría. Por ello, Mario Benedetti es el poeta que todos queremos leer. Como lo hemos tenido tan cerca de nosotros por tanto tiempo, ahora queremos compartirlo con la sociedad anglosajona para que degusten al Mario que nosotros conocemos desde hace tanto tiempo. Después de leer las traducciones impecables de Louise Popkin, creo que puedo decir que para este acto de entrega de nuestro Mario, no hay mejor voz que la que le ha dado a su poesía Louise Popkin.

Gracias, Louise, por darle finalmente el timbre de Whitman a la voz de Mario Benedetti.
Gracias a todos Uds. por haberse quedado en sus sillas tranquilitos y a buen recaudo acompañándome en esta breve y peregrina semblanza del poeta más querido y respetado de nuestra lengua: Mario Benedetti.



NOTAS
1.  Traducido por Louise B. Popkin. Introducción de Margaret Randall. Buffalo, NY: White Pine Press, 2012. 382 páginas.

2. A este respecto, vale la pena leer el conmovedor testimonio "Mario por Mario" escrito por el poeta Félix Grande, al dar cuenta de cómo Mario Paoletti se dio a la tarea de la escritura de su biografía de Mario Benedetti. En Carmen Alemany, Remedios Mataix y José Carlos Rovira (Eds), Mario Benedetti: Inventario cómplice. Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante, 1998. 151-160

3. Buenos Aires: Seix Barral, 1995. Véase la contraportada del libro.

4. Madrid: Alfaguara, 2009

5. "Mario Benedetti, ¡Presente!" 15.

6. "Benedetti, el enojado," Domingo, 21 de junio de 2009. Edición digital. http://www.lanacion.com.ar/1141375-benedetti-el-enojado. 8 de octubre de 2013.

7. Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso.

8. "Siempre hay algo de lo que yo digo que le toca a la gente." http://marting.stormpages.com/benedetti.htm 7 de octubre de 2013.

Ver también: Benedetti entrevistado por Carlos Ulanosky y Cristina Mucci. En una serie del programa "Los Siete Locos" de 1988. Parte 1 | Parte 2 | Parte 3

9. Entrevista con Los Siete Locos.

10. Osvaldo Aguirre, "Una revista de dos ciudades." 7 de octubre de 2013.

11. Cito las palabras que, según el blog Faro Gamoneda, publicó El País, no las que publicaron los periódicos El Mundo y Público que, según el blog, "manipularon descaradamente" las declaraciones de Gamoneda. He de aclarar, sin embargo, que Faro Gamoneda, aunque lleve el nombre del poeta leonés, no pretende ser su voz, pues según sus autores, el poeta al que está dedicado (nunca ha entrado en internet) ni mantiene "vinculación alguna con sus manufacturas."

12. Cit. Por Remedios Mataix, " Mario Benedetti, un autor comunicante." 6 de octubre de 2013.

13. Nick Cullather, Secret History: The CIA s Classified Account of Its Operations in Guatemala, 1952-1954
Stanford, CA: Stanford University Press, 2006.

14. Ver la entrevista con Carlos Ulanosky y Cristina Mucci citada en la nota 8.

15. Publicado el 18 de abril de 1983. 9 de octubre de 2013.

16. México: Nueva Imagen, 1982, específicamente en las preguntas que se hace Graciela: "¿Será que la cárcel ha convertido a Santiago en otro tipo? ¿Será que el exilio me ha transformado en otra mujer?" (98) y en el razonamiento que se plantea Rafael: "Cuando suplician a un hombre, lo maten o no, martirizan también [...] a su mujer, sus padres, sus hijos, su vida de relación. Cuando revientan a un militante [...] y empujan a su familia a un exilio involuntario, desgarran el tiempo, trastruecan la historia para esa rama, para ese mínimo clan [...] La Graciela de ahora es otra cosa y él también ha cambiado" (103 y 148).

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