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Publicado: Miércoles, 28 de enero de 2004

Con César Terán de Radio Andina (5)

Parte final. La otra cara de la medalla


Pero, todo tiene su otra cara. Mucha gente que trabajaba con esos permisos falsos, pagaban impuestos y todo eso, fueron afectados porque perdieron sus trabajos. Y es que siempre hay un costo. Y esa es la perdida que hemos tenido. ¿Y la ganancia cual fue? Que logramos parar ese flujo de latioamericanos desde allá, que renunciaban a todo y perdian sus pocos ahorros que tenian en sus paises y frenamos la ganancia de unos cuantos, que se aprovechaban de la necesidad de esos.

Hubieron entonces sentimientos encontrados. Mucha gente se enojó conmigo. Muchos me acusaron de haberles quitado el pan de la boca y que ya no podrian seguir enviando dinero a Chile, a Bolivia, etc. Yo entendía sus tristezas, pero también me sentia contento porque, familias enteras que se estaban preparando para viajar a Suecia ya no viajaban, pues sabian que todo esto era una farsa.
Conocimos el caso de una familia que nos conmovió mucho. Era una pareja chilena muy joven. El trabajaba como profesor de enseñanza basica, tenia su casita y su hijo sufria de catarátas y tenia solamente un 30% de la vista. Este padre nos contó que la operación en Chile costaba un dineral y estaba fuera de sus posibilidades económicas.
Renunció a su trabajo, su mujer también, vendieron la casa y todo lo que tenían, compraron los pasajes y pagaron treinta mil coronas por esos permisos, que el final de cuentas, no les sirvió de nada!
Paralelo a todo esto, nos enteramos de otra realidad: familias enteras que vivian aqui como ilegales y en forma clandestina, sin tener derecho a nada! Mujéres embarazadas, niños sin escuela, en fin. Y que vivian solamente gracias a la solidaridad de otros. O sea destapamos una olla triste! Y teniamos una sola alternativa: prestarle socorro a toda esa gente.
Hablamos con Migraciones y les planteamos esa cruda realidad. Ellos nos explicaron que la única alternativa que habia – pero que en la práctica ya casi no existía – era solicitar asilo humanitario, pero que no daban ninguna garantia. Pero al menos le ofrecia la oportunidad a todas esas familias – como solicitantes de asilo – de tener acceso a la salud y escuela para los niños, mientras se decidian sus casos.
Decidimos entonces reunir a todas esas personas – inmigrantes ilegales – y les planteamos la situación, dejándoles a ellos mismos el poder de decidir.
Unos cuantos representantes de esos se reunieron con Migraciones, en donde fueron informados que las posibilidades que no se aprobaran sus solicitudes y los expulsasen, era de un 99%. Pero agregan además, que con la ayuda de la prensa a lo mejor podian obtener algo positivo.
Hicimos entonces una marcha en Solna desde las antiguas oficinas de Migraciones hasta las nuevas, que quedaban a casi un kilometro de distancia. Le avisamos a la prensa y como en ese entonces eran todos nuestros amigos, aceptaron con gusto asistir a esa original manifestación. Les dijimos además que iba a haber "batalla", cuestión a la cual la prensa no se puede resistir. Porque como era una marcha ilegal, vendría la policia y habría pelea.
El día de la marcha, montones de canales de televisión y radios estaban allí, esperando!
Entretanto, yo habia contactado a la policia y habia hablado con el nuevo jefe de informaciones de esa institución y le habia dicho que, después de todo el favor que le habiamos hecho con lo de los permisos falsos, no nos podian agredir. Me responde diciendome que "César! Tú no me has llamado. Yo no sé nada!"
Perfecto!

Asisitieron a esa marcha cerca de docientos ilegales. Era un día viernes como a la una de la tarde. Y como ustedes saben, en Suecia ese día se trabaja hasta las dos, tres de la tarde. Les metes a docientos tipos en una oficina a la una y se vuelven locos!
Ahora, si entraban ahi tenian que salir con una evidencia de que habian solicitado asilo humanitario. Les entregaron entonces a todos y cada uno, una tarjeta que comprobaba que eran solicitantes de asilo. Los burócratas tuvieron que trabajar hasta pasadas las diez de la noche! Pero esa tarjeta les daba acceso a un montón de garantías.
Al niño que sufria de catarátas lo operaron y ya está de vuelta en Chile. Con otras palabras, se solucionó lo más urgente.
Pero como consecuencia de ésto, más o menos a los tres meses, comenzó Migraciones a rechazar solicitudes y muchos abandonaron el país en común acuerdo con las autoridades suecas. Otros han pasado a la clandestinidad y siguen asi. Y otros continúan utilizando esos permisos falsos.

Y en resúmen, esa fue la historia de los permisos falsos.
Fue una historia que repercutió mucho, sobretodo en la prensa sueca.
Aprendimos mucho, lo cual nos ha hecho mucho más fácil la investigación periodistica y más o menos una vez por mes, destapamos algo como servicio a la comunidad. Y si bien es cierto nos hicimos de algunos enemigos, la mayoría de la gente valoró todo esto como positivo.

Fin

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