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Publicado: Viernes, 13 de diciembre de 2013

Bernardo González Koppmann

Serie poetas chilenos


"Todo era verdad bajo los árboles,
todo era verdad. Yo comprendía
todas las cosas como se comprende
un fruto con la boca, una luz con los ojos"

(Antonio Gamoneda)




Paseo en bicicleta
"El Nómada no se ha movido
Es el tiempo el que pasa"

(Tomás Segovia)


Atravieso la niebla en bicicleta
y llego a un pueblo arrebozado
por las costumbres de sus lanas
donde todavía la luna llena
amasa churrascas bajo los árboles
donde silban los carreteros
romances de hace quinientos años
donde las totoras se trenzan
para sillas que encargan forasteros
y se respeta el vuelo de las garzas
porque se comen los ratones
Creo que pasaré de largo
toda la vida de las cosas que amo
como este pueblo sin nombre
que me abre sus puertas
igual que las alas de un gallo
cuando el sueño de los amantes
apaga las últimas estrellas
Dejo atrás la memoria, la nostalgia
y ya, parado, en los pedales
respiro el horizonte



Las hormigas

Mejor mirar cómo suben y bajan las hormigas
desde la fruta pudriéndose al oscuro refugio
donde el ciruelo almacena sus días de sol

mejor irse en el aire, en las nubes, en las hojas
que regresan a la lenta humedad del huerto
como una golondrina a su viejo verano
Mejor traquetear la soledad de los caminos

Alguien se alegrará con verte pasar, con saludarte
con preguntarte cómo andan las cosas en el pueblo

alguien que creíamos lejos hace ya tantos años
y que todavía anda cojeando entre las cañas
quebrando choclos, arrancando correhuela

alguien que no olvidó tu terca costumbre de
emboscarte detrás de las ovejas, y que espera
le cantes como entonces "Gorrioncillo pecho
amarillo"
;
alguien que nos protege o nos
pena al vadear un recodo, al atizar el fuego
al oír sus recados cuando cae la tarde, aunque
sabemos bien que los muertos no hablan

Mejor volver a casa, al cuarto abandonado
y dormir sin temores, y leer y soñar con
montañas azules que alguna vez trepamos
- conejito espantado, caiquén, zorro, lagarto -
Mejor andar silbando de zanjón en zanjón

Quizá encuentre ahora lo que había perdido:
la manera que tienen de afanar las hormigas



El tacho
a Jorge Cafrune

Una llovizna cae sobre las cenizas
humeantes aún, lentas, fragantes
lamiendo las piedras del fogón
donde por última vez ardió la herida

Una llovizna ahora humedece las maneras
de tantear la yerba, los pellones, la churrasca
asándose en los rescoldos del día, junto
al viejo tacho hirviendo en las chamizas
que entibia los huesos, los compone, para
así poder hallar las marcas en la bruma
y vadear el monte mojado cuando aclare
los chilcos que cuelgan del silencio

Una terca llovizna empaña la mirada
la palabra que ya no dice nada, el filo del
cuchillo brillando bajo el agua, la huella
perdida que se aleja del puesto, del silbo
de este momento que ocupa todo el tiempo



Lanchón de mañío

Mientras arman un lanchón
al amparo de un árbol milenario
volvemos a creer en el canto
de los muelles, en los aromas del
musgo húmedo y florido
el río surcará eternamente
por el silencio de los gestos
por largas miradas que no quieren
irse de las cosas, de las formas
Mientras arman un lanchón
golpe a golpe, a orillas del tiempo
cruzan por el cielo gaviotas ebrias
tras recados olvidados en la niebla
vagan lentos presagios verdeagua
buscando una costumbre que se fue
sin el cuerpo. Mientras arman
un lanchón la luna empuja la marea
las manos tantean los remos y
viejas sombras separan las espumas
para que zarpe mi esqueleto



Versos del jardinero
"Amábamos oír
las frases quebradas del viento"

(Wole Soyinka)


Desde temprano en la huerta
escarbo los yuyos nuevos
con la poruña mojada
silbando airecitos viejos

Estuve de sol a sol
desmalezando las melgas
aguardando que brotaran
azulillos en mis penas

Estuve lunas enteras
arrancando correhuelas
por ver si acaso prendían
nomeolvides en las piedras

Estuve ya no sé cuánto
sentado en el paradero
soplando dientes de león
Y todavía la espero

Te quiero, dice la rosa
Te quiero, el nardo responde
y yo no sé qué decir
cuando abotona su nombre

Mujer carita de luna
cintura de teatina
raleando varas de juncos
me duelen hasta las rimas

Hizo el pájaro en la rama
su canastito de trinos
y usted en mi pecho hizo
un manojo de suspiros

(Cruzando por el atajo
me asaltan los pensamientos:
será verdad la mentira
me sueña como la sueño?)

Si regresara hoy al pueblo
con su vestido celeste
las toscas se harían lirios
y los terrones, claveles

Estuve toda la vida
entre chamicos y cardos
preguntándole a la pala
por el rumbo de sus pasos

Adiós me dicen las nubes
las hojas secas, el sol
y yo le digo a las huellas
de sus sandalias, adiós



La costumbre

Me acostumbré a mirarte afanando en
silencio detrás del vaho de las flores
siempre cerca de un parche o un mugido
buscando las huellas ocultas en la niebla

Me acostumbré a sentir tu respiración
inclinada sobre cachorros dormidos
sobre mapas, sobre fotos, sobre cachureos
sacando las cosas de su lugar para que
cobren vida
Me acostumbré a tu aroma
parecido a la sombra de un roble
cuando enciendes el fueguito y pelas
manzanas o limpias lentejas
lentamente
para los días de eclipses o relámpagos

A tu voz me acostumbré, puro aire
que conoce de almácigos y lejanías
porque hablas sin palabras y cantas
con los ojos cuando se pone el sol

Entonces te iluminas, resplandeces
luciérnaga de los matorrales, y volando
atraviesas la hora, los contornos
la suavidad que espera tras la espina
tan misteriosa como una astromelia
bailando descalza entre las cortinas



La celda
"Yo no sé que pueda ser la locura.
Tal vez una defensa para seguir soñando"

(Leopoldo María Panero)


Hay una alegría que no vemos
cuando las manos heladas, yertas
escarban el nombre de las cosas
y sólo paredes blancas impiden
el lento trajinar de lo que amamos

Hay una alegría parecida
al fruto que encontramos en el suelo
al potrero abandonado para nuestro cariño:
conejos que cruzan los rastrojos
tras largos aullidos de perros azuzados
Hay una alegría en ser
en estar sentado a la intemperie
que ni sospechan los que nos encierran
y marcan la cuchara y el silencio
que alguna vez usamos

Regresan de noche las siluetas
a los ojos cansados


Pichanga
"Fui despertado a tiros
de la infancia más pura"

(E. de Nora)


Todos jugamos fútbol en la calle
con amigos que parecían pájaros
y que alguna vez volvimos a encontrar
en la feria, en la estación, en un bar
de las afueras, incluso en un nicho
abandonado, donde conversamos
de aquellas bicicletas en el área
de aquella pared con el Quireñe
de aquella adrenalina que duraba
hasta el próximo gol de tole tole
Todos pichangueamos con vecinos
que hoy nos faltan más que las costumbres
ahora que esperamos el momento
que despierte el ciego de la esquina
cantando igual que ayer, en la memoria
de lentos días, de tiempos de arrumacos
cuando en la Uno Sur había zarzamoras
y se podía chapotear en el Piduco
y retozar bajo una manta. Todos
corrimos raudos detrás de la victoria
pero aún nos duele la derrota:
al mejor del barrio sur (*) lo fusilaron
Ni la pelota nos devolvió la infancia

(*) Germán Castro, Intendente de la Región del Maule, ejecutado en septiembre de 1973.



Verso libre
a Felipe Moncada

Sí; cada palabra
cada letra, cada tilde
carga una despiadada cicatriz
una máscara triste: el canon

Pero, en las alas de una mosca
encuentro la libertad; ese oro
que, a veces, brilla sobre los anaqueles



Café Niebla
a Nina

Esta bruma que ahora me abraza
con su sonrisa de vieja nostalgia
no sé si me conduce a mi casa
o al refugio
del aroma cargado de otra cuadra:
me apoyo en paredes invisibles
después que zurean las torcazas

Es la lumbre de un rincón
una mirada
que brilla con el reflejo de los astros
y nunca pareciera estar cansada

Sólo ella me ofrece un capuchino
cuando estornudan las sandalias



Biblioteca Nacional

Mientras leemos a los muertos
se me olvida el nombre de los pájaros



Los vecinos
"No pensemos en los años que vendrán;
sentémonos y dejemos correr nuestra alegría"

(Han Yu)


No tienen estudios superiores
ni trabajo bien remunerado
han criado a sus hijos con dolor
pero andan tomados de la mano

No tienen celular ni TV cable
rara vez van al supermercado
buscan su ropa en los baratillos
pero andan tomados de la mano

No compran salud en las farmacias
porque beben toronjil cuyano
las monedas se las lleva el viento
ellos andan tomados de la mano

Sólo sueñan con llegar a viejos
escuchando tangos en la radio
no desean sino vivir en paz
y pasear tomados de la mano

No guardan rencores en el alma
comparten con Dios en un asado
un vaso de vino, un poco de aire
y bailan tomados de la mano

Por toda propiedad tienen el sol
un libro, un pan, una higuera, un gato
no les alcanza la jubilación
pero andan tomados de la mano

Como el tiempo sabe cuando llama
desmalezan lentamente el patio
es la dicha que no tiene precio:
descansar con flores en las manos



El regreso
a Elías L�nnrot

Algún día, cansado, necesitaré refranes
que me lleven de regreso al viejo hogar
como esas fogatas que la luna enciende
en los secretos refugios de la oscuridad
espacios en blanco, horas lentas, que
compensan el vacío de tanto traquetear

Algún día me apoyaré en barandas, puente
que se tiende en la niebla sobre la soledad
El aire se detiene a esperar mis rengueos
tercos huesos, tullidos que no quieren andar
con ellos atravesé el gran silencio, nombres
de aldeas que las ánimas aún suelen tararear
arrastro herramientas llenas de cicatrices:
aromas de semillas que brotan del lugar

Algún día me ovillaré en húmedos legajos
palabras arrumbadas en el galpón de atrás
intemperies que vuelven a soñar piel adentro
con un sorbo de agua cuando la luz se va



Esta manera de ser lirio
a Thomas Merton

Ahora, parado en mitad del camino
no sé si seguir, no sé si regresar
y en honda incertidumbre atisbo
la poesía elemental, efímera
de lo que no sirve para nada

- como humo arañando las heladas
como barro mordiendo las sandalias -

Sombra soy que recuerda su cuerpo
cuerpo, creo, que ha olvidado su sombra

Ando cual simple monje a la intemperie
traspasado por el silencio de las cosas
masticando algún salmo entre las piedras
sin nombre ni fecha, sin memoria
hasta desaparecer, niebla en la niebla
en los brazos azules del olvido

Creo que las palabras ya no alcanzan
a decir esta manera de ser lirio



La luz que no encendí
"Desgraciado aquel que no tiene
una sombra en su interior"

(Arto Melleri)


Sombras llegan silbando de silencio en silencio
sombras de un horizonte meciéndose en las brumas
como ramas quebradas, hijas de la tormenta

Sombras de los senderos por donde andan sombras
que se mueven sin rostros alrededor del hambre
que cavan hondas fosas en una vieja iglesia
con golpes que se oyen hasta que llega el día

Sombra, desnuda herida, espera a otra sombra
y solas cruzan la noche, una noche sin luna

Sombras andan, cojean, de costumbre en costumbre
son ánimas en pena tanteando las neblinas
en busca de una sombra oculta en el candil

Nidos pasan volando detrás de los gorjeos
por si un pájaro negro regresa derrotado

Sombra he ido, cijo - rincón de los rincones
bajo tierra, sobre el agua, dentro de los huesos
bordeando los presagios, oscuro, terco, ciego

y desde allí he visto la luz que no encendí



Ulises

Quemé los mapas
Ahora mi camino
es la tempestad


(de Memorias del bardo ciego, 2009)



BERNARDO GONZáLEZ KOPPMANN (Talca, Chile, 1957). Su padre era ferroviario y su madre profesora normalista. Pertenece a la Generación del Roneo, poetas cuyas primeras publicaciones se realizan a principios de los 80’, durante los días más álgidos de la dictadura militar de Pinochet. Su obra poética se reúne en "Cantos del bastón". Por su trabajo literario ha obtenido importantes distinciones como Tercer Premio en Concurso Nacional El Mercurio 1988 y Primer Lugar en Concurso Nacional "Pablo Neruda" 1989 realizado por la revista Pluma y Pincel, ambos en Santiago de Chile. Ha investigado y difundido la literatura de su región rescatando la cosmovisión campesina en la formación de una identidad cultural propia, publicando títulos de notables autores maulinos como Jorge González Bastías y Emma Jauch, entre otros. La Ilustre Municipalidad de Talca le otorga el Premio Nacional de Poesía Stella Corvalán en el año 2004. Licenciado en Educación y Profesor de Estado en Historia y Geografía. Pertenece a la Sociedad de Escritores de Chile.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net