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Publicado: Jueves, 19 de diciembre de 2013

Rodrigo Jara Reyes

Serie poetas chilenos


Rodrigo Jara Reyes (Talca, Chile, 1966). Hizo estudios superiores en la Universidad de Talca, donde obtuvo el t√ɬ≠tulo de Profesor de Estado. Publica cuentos, art√ɬ≠culos y ensayos en revistas nacionales e internacionales. Trabaj√ɬ≥ en el equipo editor de IRIDEC, donde escribi√ɬ≥ y corrigi√ɬ≥ libros de capacitaci√ɬ≥n a distancia. En el a√ɬĪo 2006 auto-publica el libro de cuentos El extrav√ɬ≠o y otros relatos. Aparece en las antolog√ɬ≠as Traves√ɬ≠a por el r√ɬ≠o de las nieblas, 2000; Faluchos, treinta poetas maulinos, 2003; El lugar de la memoria, 2007, Poetas del siglo XXI, 2012, y Antolog√ɬ≠a absoluta de la poes√ɬ≠a chilena, 2013. Mantiene dos libros in√ɬ©ditos de poes√ɬ≠a (Piedra er√ɬ≥tica y Barrio hondo), dos vol√ɬļmenes de cuentos (La sombra del barrio rojo y Hombres de niebla) y dos novelas breves (El lector perfecto y √ɬ°ngel negro).


Antología personal


Dedicatoria:
A mis hijos que han sufrido las consecuencias de tener un padre escritor y poeta
en un país remoto y pobre, sobre todo de espíritu.



(DEL LIBRO INéDITO "BARRIO HONDO", 2006)


LO QUE LLUEVE CUANDO LLUEVE

Ya no llueve paciencia
ni lentos pasos de los siglos
ni quebradas como velos hacia la pradera
No llueve sobre ponchos ni mantas de castilla
y menos sobre jinetes que marchan al amanecer
Ahora llueve una soledad sin fondo
que ahoga estadios repletos
que barre ciudades indefensas
Ahora las poblaciones marginales
se anegan y las cloacas abonan
jardines inexistentes
Ahora llueven pasos monótonos
gotas abundantes de sequía
funerales sin oraciones y sin deudos
Ahora llueven caseríos pegoteados
a los pueblos / donde duermen a saltos
las hordas tristes del cansancio



LA CASA DEL POETA MUERTO

1)

Se derritió sobre si misma
formando figuras como sue√ɬĪos
que s√ɬ≥lo los ni√ɬĪos perdidos o muertos
pueden descifrar
A veces los borrachos de oficio
ven al poeta desnudo
encanecido y transparente
Prostitutas o fantasmas de prostitutas
lo abrazan
lo miman
curan los dolores de la muerte
las heridas del fuego redentor


2)

Las beatas eternas del barrio
arrojan flores en la puerta
como quien tira un anónimo
o una carta de cobranza
Encienden cirios y piden por el alma
desquiciada del poeta
por su imaginación sucia
delirante
por su cuerpo golpeado por la lujuria
Piden por sí mismas
por la escupidera de sus corazones
por la decepción de no haberlo conocido
ni haberse dejado conocer


3)

La casa del poeta sin nombre
luce muros transparentes
se ve la historia sucia de la cuadra
peque√ɬĪos cr√ɬ≠menes de barrio
perdidos en la desmemoria del mundo
el ni√ɬĪo de √ɬ©sta con el marido de aquella
el robo de gallinas por hambre y venganza
la vecina muerta en la desidia
de dos hijos paridos como a lobos
En la √ɬļltima choza del callej√ɬ≥n "Las √ɬ°nimas"
el velorio al asaltante de caminos
apu√ɬĪalado por la mano filosa de la traici√ɬ≥n

Tras las grietas caladas por el tiempo
se pierden los cuentos transparentes del vino
el amor dulce de dos homosexuales
que se reconocen en terreno baldío
y se aman / se aman / como flores abiertas al sol
o la historia de dos amigos inseparables
que compartieron casa / mujer / trago
y la muerte que los sorprendió una noche
/de allanamientos
La hermosa locura de don Pepe anarquista
recibió su herencia y la repartió
como granos al buche de sus amigos
Dicen que murió solo
que de su tumba se desprenden voces
como gritos
como alas
hacia los campos de Andalucía


4)

En los muros de la imaginación
levantó los árboles sin gracia del barrio
las veredas con sus asientos y sus vecinos
a la espera del milagro multiplicador de los panes
Dibujó borrachos adivinando esquinas borrosas
soplones sin culpa
que apagaron las velas del régimen
ladrones pobres
que roban a los pobres
En patios mucho más antiguos
que la ciudad misma
pintó mujeres tendiendo las banderas de sus ropas
después de conocer la derrota en el amor
o luego de un desastre de la naturaleza
Más allá / tras los álamos veloces
los ni√ɬĪos amenazados por el tiempo
patean la pelota de la infancia
justo a la hora del calor
a la hora en que las casas
los habitantes de las casas
los quiltros / las moscas
y hasta los árboles / duermen la siesta



NADIE SUPO

Murió la vieja Aurelia y nadie supo
no vinieron los hijos derramados por el mundo
tampoco esos vecinos católicos e hipócritas
No hubo velatorio ni cascada de lágrimas
Se derritió su cuerpo por las tardes
calientes de octubre / Alguien dijo:
venía del sur
traía el rostro gastado por la lluvia
y una risa de pájaro
que sonaba cual escupitajo al rostro de la urbe
Dicen que los ruidos metropolitanos
le acallaron palabras y trinos
aunque seguía escuchando en su memoria
las mismas rancheras y el mismo radioteatro
de hace treinta a√ɬĪos

Solía alumbrarse con la luna llena
regar un jardín con flores de ajo
ajíes y cebollas
Recogía los desperdicios de otros
y los ni√ɬĪos le arrojaban piedras al paso
como a los perros con ti√ɬĪa
La vejez cortó los puentes colgantes
/de su historia
puentes que guardaron pies descalzos
trenzas dulces de la ni√ɬĪez

Murió la vieja Aurelia y nadie supo
nadie quiso saber
que la devoraban los gusanos de octubre



MEDIA NOCHE EN EL THALIA

Voces que se doblan y desdoblan
imitando las acrobacias del humo
perdido en la boca de los perdidos
Mesas que no soportan las botellas
ni los codos tambaleantes de los borrachos
La barra profunda del Thalia
florece como cementerio el primero de noviembre
Hombres con todos los colores en la piel
con todas las edades en el rostro
con todo el peso de la vida en los cabellos
Hombres hipnotizados por el sonido
de botellas que se destapan
copas que se encuentran
cumbias navegando el aire
y marcando el ritmo sucio
el ritmo oculto y sin fondo de la noche



REFLEJOS DE ANTA√ɬĪO

El espejo del dormitorio
a pesar de a√ɬĪos y muertes
todavía refleja el rostro de la abuela



TEJEDORAS

Un patio hondo
Detrás de los adobes
las higueras tejen sue√ɬĪos



DETRáS DE LA PUERTA

Ese rincón en penumbras
a√ɬļn retiene el sabor lechoso
del primer beso



PISADA EN EL AIRE

La brisa es el tenue soplo
que deja el tiempo cuando pasa



FRAGANCIA

Pasó el amor
de aquel tiempo nos queda
sólo una fragancia



ELTONTO ALEJO

Nunca estuvo aquí
no existió su cara anónima
ni aquel sombrero doblado por la lluvia
ni su barba a medio pelar
ni esos ojillos como uvas atascadas
al cuello de un embudo
So√ɬĪ√ɬ© que una madre sin rostro lo abandon√ɬ≥
a crecer como planta silvestre
prendada al terru√ɬĪo de la casa grande
Nunca encendió braceros al amanecer
ni lustró zapatos desagradecidos
ni cargó las carretas del agravio
ni cepilló los caballos
ni a los caballeros due√ɬĪos de los caballos
No tenía nombre y ni siquiera su cara
enrojecida por el agua ardiente
por cierta vergüenza de estar vivo
le perteneció
Ni siquiera la muerte cirrótica
ni el funeral vacío
ni la familia postiza y ausente
ni la lluvia que imitó a las lágrimas
reconocieron su cara



CANCIóN DEL ORIGEN

Anochece sobre tejados y olmos
sobre las antiguas calles
y los primeros habitantes
Los viejos sacan sus sillas y sus cuerpos
sentados con la fresca
Hoy me pareci√ɬ≥ o√ɬ≠r a los ni√ɬĪos
silbar una canción a los vecinos ancestrales
pero el ruido era tan feroz
que se comió la melodía tenue del silbo



LAS MUJERES DE CALLE BALMACEDA
(A mi abuela, que vivi√ɬ≥ cien a√ɬĪos)

Las ni√ɬĪas de Balmaceda
no arrullan mu√ɬĪecas Barby
no promocionan pa√ɬĪales de papel
ni van a la catedral los sábados
a compartir la hostia de los ricos
Mecen a sus hermanos
tejen coronas con ramas de sauce
y son inmensamente felices
tanto / tanto /que se olvidan del hambre y del olvido
Las muchachas de Balmaceda
se casan en abril
con hombres que conocieron en marzo
hombres de manos ásperas
que las doblan en edad y en tristeza
Las mujeres de Balmaceda
crían hijos en el polvo y para el polvo
crían los suyos
los de otras
y los lanzan
como plumas al río
que va a ninguna parte
Aman a hombres de piedra
aman como van al mercado / en bicicleta
y luego envejecen alrededor del brasero
cebando mates al anochecer
mates que humedecen e iluminan
las historias simples de la cuadra
No conocen los espejos
se peinan con esqueletos de pescado
y lloran / lloran / lloran
Sus lágrimas refrescantes
renuevan los surcos resecos de la cara
No saben de letras
de filosofía ni de liberación
se queman las pesta√ɬĪas zurciendo calcetines
son especialistas en química de ollas
y Mesías / para repartir un plato vacío
entre veinte chiquillos hambrientos



EL ABUELO PANCHO

1)

Bailaba tango en casas alegres
Pícaro el viejo
les pellizcó el traste a las golondrinas en flor
Dicen que ganó un campeonato de milonga
y se dio a beber una semana entera
que le sobraba tristeza en las pupilas
y pasaba tardes y tardes
oteando el horizonte amargo


2)

Nadó en barriles de aguardiente
apostó el dinero de la sobrevivencia
en carreras de caballos imaginarios
Se batió a tiros con los gitanos
y cayó de bruces a la leyenda
Acaso leyenda y memoria sean lo mismo
una nebulosa que a ratos
se confunde con el olvido


3)

Sabemos de su bondad a toda prueba
los dulces bajo el poncho
para ni√ɬĪos que no tuvo
Los que sufrimos su partida
guardamos ciertas joyas
palabras o piedras lanzadas al río
dos o tres visitas fantasmales
acaso un chispazo de memoria
en la noche tibia del olvido


4)

Se movía lento por los callejones
conservaba el tranco de los caballos
sobre una ciudad antigua
desaparecida
Bebía para quitarse los plomos del espíritu
para huir de las misiones incumplidas
para olvidar que nunca pudo sentarse
a la mesa perfecta de su padre



LOS TRES áRBOLES

√ā¬ŅQu√ɬ© ten√ɬ≠an esas acacias
que albergaron el amor secreto de tantos?
√ā¬ŅEl √ɬ≠ntimo espacio creado con su presencia
o el muro de adobe con tejas en lo alto?
√ā¬ŅAcaso las tejas protegen a los amantes
de los ojos de Dios?
Cuarenta a√ɬĪos encontr√ɬ°ndonos
a la sombra de los tres árboles
Sentí un dolor de espinas en el corazón
al ver las máquinas del municipio
cortar la posibilidad de tantos orgasmos



NOSOTROS LOS PEORES

Los que aplanamos calles jugando a la pelota
y fuimos amigos a morir
los que rompíamos vidrios a los vecinos cuicos
y espi√ɬ°bamos a las muchachas p√ɬļdicas
los que instauramos la competencia de pajas
premio a quien escupe más lejos
Nosotros / los cómplices
los que luchamos contra el código
y sus dragones custodios
los que hicimos en plena noche nuestra alianza
en contra del demonio de la virtud
Nosotros / los peores
los que sembramos las calles de bellas
barricadas sin cara
los que vomitamos nuestra adolescencia
como tiros o flores de pólvora y acero
los que amamos la libertad extrema
nos quitamos la ni√ɬĪez cual pijama sucio
y ahora somos hombres de bien
La vida nos ganó el quien vive
la muy puta

sacó los triunfos de la manga
las palomas del sombrero imaginario
o lo que fuere
y aquí estamos emperifollados y viejos
nos latean las trifulcas estudiantiles
y la rebeldía de los hijos
nos escupe a la cara nuestros mejores a√ɬĪos



LOS QUE FUERON

√ā¬ŅD√ɬ≥nde est√ɬ°n los ingenuos insectos voraces?
√ā¬ŅD√ɬ≥nde esa fe de fraile loco y el riesgo a muerte?
√ā¬ŅD√ɬ≥nde est√ɬ°n las ganas de hundirse en la noche
de un cementerio abandonado?
√ā¬ŅAcaso revoloteando por una casa infinita
como toda casa que recoge a la infancia
o en el purgatorio de los instantes
donde los recuerdos se visten para el olvido?



(DEL LIBRO INéDITO "PIEDRA ERóTICA", 2004)


RAíCES DEL AMOR

Debajo del asfalto sin estrellas
el vasto futuro nos esperaba
No supimos leerlo desde nuestra burbuja
Se nos metió el mercado entre las ropas
y quedamos con ese olor al hueso de la piel
Quisimos medir los contornos del viento
tasar la esperanza en moneda com√ɬļn
pero las raíces del amor
rompen muros de acero
se cuelan por tragaluces
por los cerrojos del día
y los amantes que habitaban en nosotros
explotaron en chorros de líquido amoroso
limpiaron con sangre
las calles untadas de hollín
alimentaron caseríos de fuego
y avenidas de fuego
con su carne.



TORRENTE INVENCIBLE

Hacer planes contigo de contraparte
como si pudiésemos decidir
contrariando a las fuerzas cósmicas del trabajo
Tomarnos de la mano y en vana libertad
domesticar a los potros del azar indomable
Pasearnos descarados por alamedas sin asfalto
donde los árboles juegan con sus frutas y sus aves
Caminar por el aire vacío del porvenir
en rebelión contra los relojes
perdidos y luego devueltos
a las aguas del mismo torrente invencible



CONDENSACIóN

El amor dejó de ser halo
se condensó en ojos
en pezones que miran y no ven
en nalgas de luna
en marea
en muslos que abrazan
ahogando el ímpetu de las embestidas



SOPLO

Si el dorso de los p√ɬ°rpados nos sue√ɬĪa
la lluvia
el calor de piel a piel
nos devuelve en soplo nuestras caricias



CLARIDAD IMPURA

Despertar atropellado por tu vientre.
Besar las flamas de tu espalda sin quemarse
tirándolo todo al mar vacío del morir
donde las ventanas del sue√ɬĪo se quiebran
y la noche mellada de los amantes
rompe en claridad impura



AMéMONOS BAJO LOS PUENTES

Amémonos bajo los puentes
sobre el agua flotante de la dicha
amémonos
amémonos
sobre todo bajo los puentes sin nombre
como si los sue√ɬĪos fuesen todav√ɬ≠a posibles
como si el agua fuese la materia prima del sue√ɬĪo
y nosotros formásemos las dos mitades de un madero
arrastrado por el cauce
Amémonos como si no te hubieras ido
y yo tuviera tus senos envueltos
en mis manos derramadas
y t√ɬļ me tomaras como el madero que siempre fui
mientras naufragabas por el mar del mundo
ese mar donde finalmente te perdiste



LA DIVA

Adoro la fotografía en la pared
aminora mi soledad de soltero a secas
No se si esa mirada eléctrica
me atrae de manera irresistible
o la desnudez que fluye natural
de tus caderas anchas
como el mar océano de los antiguos
Ha de ser el proceso de imaginarte
de traerte a mi lecho con el solo deseo de masturbarme
y jugar a creer que no me masturbo
a creer que estás conmigo / meciéndote
latiendo al ritmo de los días
las horas que demoro en volver a tu fotografía
burlona y pegada
como castigo / al muro de los lamentos



DISCURSO DEL LIBERTINO

Soy hijo de barrio pobre
casas de madera podrida y calles
como pantanos de escoria
Hijo predilecto de la miseria
aprend√ɬ≠ a tocar m√ɬļsica de alcantarillas
y bailé con rameras de calles sin fin
bebiendo en sus pieles de hambre y hastío
toda la sabiduría de los puertos

Terminé por olvidar la escuela de curas
procesiones e incienso mezclados
con la ostia de los domingos
Prefiero las babas del célebre perro de Pavlov
Dientes en punta
mi apetito caníbal
tragando sangre de hembra
sus gérmenes de liberación

Persigo a cabrones que cuelgan
en su corbata los billetes de más
Practico pobreza y ocio combatiente
Duermo con el sol a media tarde
y hago de la noche mi fiel concubina
Cual vampiro celeste
sobrevuelo plazas
calles negras del abandono
Voy a encontrar un puerto
raíces de muslos clandestinos
cabellos y labios que me esperan
al fondo perdidos al fondo
de la canalla oscuridad



AMANTE PERFECTA

Con las piernas al aire, como una mujer l√ɬļbrica
ardiente y sudando los venenos.
(Ch. Baudelaire)


Va por el mundo liviana
desprendiéndose del alma así de fácil
como quien se quita un par de calzones
Es peligrosa y pelirroja
su cuerpo se traga la memoria de sus amantes
y no sólo la memoria
Les deja vagando en la estupidez
Modorra propia de los enamorados
que persiguen mariposas en la metrópolis
y terminan atropellados por la oruga
o la micro / seg√ɬļn la jerga de turno
Para amarla
dicen los entendidos
hundámonos en la ceguera más honda
al pantano del sue√ɬĪo
donde habita el uno indivisible de los idiotas



EVASIóN DE LA SOLEDAD

Nos educaron para atrás padre
Bien preparados sin imaginación
Y malos para la cama.
D. Maquieira)


El hombre del abrigo lleva un edificio en los ojos
una escalera
un ascensor y una puerta con el n√ɬļmero quince
clavado en la frente
Detrás del candado amarillo canario
la falda también amarilla
el cabello en caos primitivo
y unas medias de seda gris
El hombre empuja el tranco
no puede ganarle a su deseo
que vuela entre los pisos
transparentes
sin respetar murallas ni cerraduras
El muy fresco se mece con la amada
tiende en el lecho su carne de espíritu
y entra en la muchacha con su verga de espíritu
El hombre del abrigo con lentitud de hombre
corre a sorprender al traidor
y se queda desnudo en el vacío de su cuarto
donde nunca hubo nadie más que él



EL FALSO QUIJOTE

El muchacho lleva su corbata en ristre
espada que raja las hojas de las puertas
y abre los pasillos como lonjas de pan
Con su apariencia de lobo
busca carne tierna para el banquete
A√ɬĪora el descanso del guerrero
del defensor de Troya asediada
y sólo trae aromas amargos de oficina
tres o cuatro billetes y el humo
compacto de mil cigarrillos
No sabe de grietas mutilando los muros
ni de puertas que abren al dorso de lo real
Busca la mujer del sue√ɬĪo con los ojos
amargos de lo cotidiano
Gritan las aves de carro√ɬĪa cuando la toma
del brazo como a las se√ɬĪoras de bien
le sopla al oído
le canta con mariposas y pétalos
La muchacha le dispara el precio a los ojos
y nuestro héroe tambalea trastabilla
y cae muerto de muerte verdadera.



REFLEXIóN DEL AMANTE DESPUéS DEL AMOR

√ā¬ŅQu√ɬ© fue de los amantes que fuimos?
√ā¬ŅD√ɬ≥nde est√ɬ°n esas tardes de caricias y refriegas?
Ahora que lo pienso / después del desayuno
gastamos todos los besos y las posturas posibles
Se mojaron nuestros petardos con la humedad de las disputas
Palabrotas que de lado a lado
atraviesan nuestra historia
Ese amor por lo práctico
que te brotaba de los poros y mis sue√ɬĪos
como barcos a la deriva de la ciudad
Lograste lo que querías
una casa
un empleíto y dos o tres hijos
Un par de guindas en la torta de la vida
√ā¬ŅQu√ɬ© m√ɬ°s pedirle a los santos?
Acaso un gui√ɬĪo desde la eternidad
Te acusarían de tráfico de influencias
eso que tu sabes pasar por debajo de la puerta
sin que nadie lo note
Amor
perdóname por destapar la olla de otro tiempo
no te olvides de mi afán memorístico
y de esta costumbre de escribirlo todo
Eres un error de la naturaleza
me decías con dulzura y no te faltaba razón
tampoco te sobraba
Siempre supe que arrastro fallas de fábrica
la neurona del cinismo / por ejemplo
Dios se olvidó de ponérmela
o la guardó para los guardianes de los templos
A cada uno lo que necesita
√ā¬Ņno te parece?




(DEL LIBRO "DE LA MEMORIA AL FéNIX", 2000)


DESCUBRIMIENTO

Qué tempestad es esta, me pregunto.
Qu√ɬ© zumbido de reba√ɬĪos remotos nos reclama.
Ese sonido seco de los cerros, mi sonido.
Esa resistencia de plantas desérticas, la mía.
Soy piedra que apretadamente aparece
S√ɬ≥lo para tus ojos, que son ojos entra√ɬĪables
Sólo para tu beso silencioso y cargado de duda.
Sé que la piedra no sabe de besos
sé que la piedra no sabe del hombre
de sus tempestades interiores
de sus cuerpos combustibles
un día recién encendidos
otro día cegados para siempre.

Adivino con sorpresa, tu sangre en movimiento
adivino tu muslo en vez de la luna
y esa arboladura subterránea
y esa ventolera que no cede
y ese estremecimiento que al fundirnos
nos estremece.



EL BAR

A esta hora en que no consigo el rigor de las manos y las cosas huyen evaporadas de cuerpos contiguos. A esta hora las aspas de las luces, son garfios que atrapan, cercenan mis rodillas. Y escucho el quebrar, siento el doler de los huesos de todos, las muecas de todos y mi dolor sin forma, dibujado en los vagos muros del bar.
Miro de frente al que me mira y descubro el rostro del miedo en el espejo √ā¬ŅCu√ɬ°ntas veces, cu√ɬ°ntas ma√ɬĪanas lo he tenido all√ɬ≠, cristal contra cristal, en ecuaci√ɬ≥n perfecta?√ā¬ŅCu√ɬ°ntas veces, cu√ɬ°ntas noches innumerables lo he tenido all√ɬ≠, cristal contra rev√ɬ≥lver, en la hora previa del fuego? Sin embargo, prefiero la m√ɬļsica lejana, la noche embotellada y los hielos derriti√ɬ©ndose al calor de la vida.
Ya en la madrugada, cuando las murallas inmateriales desisten y las muchachas regresan a sus cuarteles celestes, gusto de nadar a ciegas en la negrura que derrite las calles, sus árboles y sus puentes. Nadar sin compasión por el cansancio, explorar las orillas de esta copa en que cabe todo el mundo. Nadar afiebradamente y sentarse a temblar, como el feto que late predice, que su primera muerte será un alumbramiento.





(DEL LIBRO "EN LOS CAUDALES DE LA MEMORIA", 1997)


ENEMIGO CóSMICO

Mi enemigo no tiene brazos
ni manos escamosas
ni cuerpo objetivo
Se disfraza
puebla mi mesa de manjares
deambula por libros y periódicos
se instala en mis zapatos
en mi camisa importada
Monstruo ambiguo
multiforme

Obsoleto quedó mi heroísmo de barricada
mi desayuno frugal
mi abstinencia de computadores
mi metralla de palabras
mi piedra veloz
seducida en amables negociaciones
Sólo resta disolverse en impotencias oscuras
dejarse envejecer y morir en alguna plaza
sin palomas ni regresos



BOYERUCA

Sombra de pescadores petrificados
y sus naves desiertas
y sus redes del abandono
Pasan hombres fríos
con manos frías y huesos fríos
Niebla
polvo de conchas soportando la ma√ɬĪana
almas ciegas de ciegos aborígenes
desaparecidos
Me hundo en tus callejones Boyeruca
como los mariscadores
hunden sus vidas en los roqueríos

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net