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Publicado: Martes, 28 de enero de 2014

Elicura Chihuailaf

Serie poetas chilenos


Elicura Chihuailaf (Cunco, Chile, 1952). Considerado uno de los más importantes escritores en lengua mapuche. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y reconocida con importantes premios. Ha sido invitado a diversos encuentros de poetas en todo el mundo. Entre sus libros figuran: En el País de la Memoria (1988), El Invierno, su Imagen y Otros Poemas Azules (1991), De Sueños Azules y Contrasueños (1996) y Canto libre (2007). En 1997 ganó el Premio Municipal de Literatura de Santiago. En 2001 se inauguró en su honor la biblioteca Elicura Chihuailaf en el Liceo Atenea de Cunco, lugar donde el poeta realizó sus primero estudios.


A ORILLAS DEL FOGóN

A orillas del fogón (en su memoria)
los abuelos mueven los tristes labios
del invierno
y nos recuerdan a nuestros muertos y
desaparecidos
y nos enseñan a entender el lenguaje
de los pájaros
Nos dicen: Todos somos hijos de la misma
Tierra, de la misma agua ...
...
Sentado en las rodillas de mi abuela oí
las primeras historias de árboles
y piedras que dialogan entre sí, con los
animales y con la gente
Nada más me decía, hay que aprender
a interpretar sus signos
y a percibir sus sonidos que suelen esconderse
en el viento.
...
También con mi abuelo compartimos muchas
noches a la intemperie
Largos silencios, largos relatos que nos
hablaban del origen de la gente nuestra
del primer espíritu mapuche arrojado desde
/el Azul
De las almas que colgaban en el infinito
como estrellas
Nos enseñaba los caminos del cielo, sus ríos
/sus señales.


HABLANDO CON LA GENTE DE LA TIERRA DE ARRIBA

Cabalgo en círculo, llevado por el aliento
de los animales
que te ofrecí en sacrificio
Galopo, galopo, soñando voy
por los caminos del cielo
De todos lados vienen a saludarme
las estrellas
Oo !, Anciana, Anciano
Doncella y Joven de la Tierra
de Arriba
en vuestro Azul se regocija mi sangre.


EN ESTE SUELO HABITAN LAS ESTRELLAS

En este suelo habitan las estrellas
En este cielo canta el agua
de la imaginación
Más allá de las nubes que surgen
de estas aguas y estos suelos
nos sueñan los antepasados
Su espíritu -dicen- es la luna llena
El silencio su corazón que late.


EN MIS SUEñOS

Lejos de mi tierra añoro
cuando en mis sueños
me abrazan las altas cumbres
de mis montañas.
No es tan ancho el mar
hermanas, hermanos
y de pie estoy sobre estas aguas,
les digo.
Envíenme vuestro caballo
azul, galopando volveré
De lejos vengo, pero mi
corazón resplandece
De ustedes soy hijo, pues
Así hablaré a nuestra Gente
Amada.


SEñALES EN LA TIERRA DE ARRIBA

Salió el viento del mar
Lloverá, lloverá, gritan mis huesos
y los sembrados que parecen enfermos
cargan de ensueños los botes
que como nubes navegan
en el agua del cielo
Salió el viento del mar
y se han volcado
los botes sobre el Llaima
Lloverá, sí, dice el aroma
cerrando sus puertas en el bosque
y veo la luz del cielo
que abre sus vertientes azules
y las espigas levantan sus cabezas
¡silban!, las oigo, jubilosas.


SUEñO EN EL VALLE DE LA LUNA

Estoy aquí en una piedra blanca
Los cerros y las nubes se alzan
como si fueran serpientes que disputan
Entre las aguas y la tierra parece
dividirse mi espíritu
No deseo pensar, estoy tan lejos
de mi jardín
Sostengo el trompe en la memoria
(el sonido del amor)
Mas tomo la guitarra y entro al sueño
Descanso mis dedos sobre sus cuerdas
tensas
pues sé que luego las sentiré vibrar
estremecidas por el canto de la floresta.


GRAN TIGRE NAHUELBUTA

Me encuentro lejos de mis padres
y de mis hijas
y no sé aún cuando volveré
por eso mis pensamientos
hacia ellos van
tristes, pero claros como rayos
de luna nueva
De mis ojos ya brotaron
lágrimas abundantes
y cordilleras y cantos vienen
al horizonte de mi memoria
Por nuestra gente estás ahí
hablando en esa tierra lejana
En el largo del sueño, me está
diciendo
el resollar del tigre azul.


KALLFUMALEN

Estás lejos, y eres la visión la sombra
que veo como a las ramas de un árbol
en una noche de invierno
Los treiles me están diciendo que vuelves
Espero mientras respiro el olor de la
vela recién apagada
Si vienes, me digo
te ofreceré, al salir el sol, mis cantos
y metawes
te daré un vestido hermoso
recogeré para ti flores de las que crecen
junto al agua
Pero eres la visión la sombra, y estoy solo:
los treiles se van perseguidos por granizos
en vano las ramas del árbol intentan
espantar al invierno
y en mi garganta se quedaron las palabras
que nunca dije.


EL ANTIGUO CANTO DE MANKIEN

Como el rocío - dice Mankien - dibuja
la mujer de mis sueños
Su piel recuerda el amanecer de
un día de invierno
su pelo el oscurecido graznar
de bandurrias
anunciando buen tiempo para el cultivo
Si desea Pilar (y sus padres aceptan)
yo trabajaré, trabajaré para ella
Y aunque entre nosotros no están
sus abuelos
yo: Mankien, nieto de Kilamañke
hijo del cacique Elikura
pagaré animales y frutos por ella
y si la muchacha me ama, aceptará
mis costumbres
Dirán, de mi muchacha dirán:
"Es hija ya de nuestro pueblo".


A ORILLAS DE UN SUEñO AZUL

Para la isla del olvido, dicen
cantando pasan los esteros
"Nuevas aguas seremos en el hogar
lejano"
Se acuesta el sol en su quebrada
y a mi alma no la veo
pero, ahora, la llamo y le digo
que no deseo todavía ir al mar
Me sonríe la luna y está sano
mi costado
y entre las piedras blancas
lenta navega mi sangre
hacia el Río de las Lágrimas
Mis hermanos me aguardan
pero en el Oriente no se ha
apagado el fuego
y la primavera retorna
y me saluda llorando
mientras aleja a la balsa
de las orillas de mi Sueño Azul.


LEYENDAS, VISIONES

Para que las aguas recuerden su canto
grita en el corazón la sangre grita
llamando el cauce de su viejo y
caudaloso río
Negros perros cruzan la ventana
y en la ciudad soy un estero apenas
que reducido y en silencio muere
Pero alguien dentro de mí camina
y eres la estación del regreso
pues he vuelto, dice
brillando como el sol naciente-
he vencido la celada
Es el tiempo el tiempo
recordado soy por guardianes alados
Desde los altos sueños
hierbas cortaré del alba y la penumbra
para que también las piedras recuerden
su canto
Porque destino del hombre
es desafiar los laberintos de la muerte
Despierta en mí la Piedra Azul
despierta.


ESTOS CANTOS

Los arreboles del alba
sostienen mi espíritu
Así como estos cantos
sujetan la angustia
de mi corazón.
Por los amados surcos de la mañana
mi alma fue preguntando por el amor
Cuando supe que tú me habías olvidado
se borró en mis ojos el color de la
Naturaleza
y, en su oscuridad mis pensamientos
sólo desearon vagar por todas las tierras
Así anduvieron buscando tu realidad
la fuente misteriosa del recuerdo
Qué dolorido durmió todo ese tiempo
mi corazón sin saber nada de ti
Con las estrellas Azules de la mañana
mi alma fue preguntando al rocío
al aroma de las plantas y de las flores
Acompañó el vuelo de las aves y
de las mariposas
y entró en las aguas claras turbias
de la lluvia
Largamente hablé también, me dijo
con el viento y con la luz del sol
Yo estaba muy enfermo desde
que supe que tú me habías olvidado.
De tanto mirar tu rostro sonriente en la Luna
pensé que habían pasado ya muchos años
Pero en el canto de las bandurrias
sonaron recién las campanas del atardecer
(Las oyes lo sé, me dijo mi corazón dolorido)
Ahí entonces supe que eras el espíritu de un sueño
del que nunca jamás despertaría.


LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO

La poesía no sirve para nada, me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician
con sus raíces azules y agitan sus ramas
al aire, saludando con pájaros la Cruz
del Sur
La poesía es el hondo susurro de los
asesinados
el rumor de hojas en el otoño, la tristeza
por el muchacho que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía es un gesto, el paisaje
tus ojos y mis ojos, muchacha
oídos, corazón
la misma música. Y no digo más, porque
nadie encontrará la llave que nadie ha
perdido
Y poesía es el canto de mis antepasados
el día de invierno que arde y apaga
esta melancolía tan personal.


LOS PODERES DEL AGUA ME LLEVAN

Viejo estoy y desde un árbol
en flor miro el horizonte
¿Cuántos aires anduve?, no lo sé
Desde el otro lado del mar el sol
que se entra
me envía ya sus mensajeras
Y a encontrarme iré con
mis abuelos
Azul es el lugar adonde vamos
Los poderes del agua me llevan
paso a paso
El Río del Cielo es apenas
un pequeño círculo
en el universo
En este Sueño me quedo:
Remen remeros! En Silencio
me voy
en el canto invisible de la vida.


PARA SANARTE VINE, ME HABLó EL CANELO

Para sanarte vine, me habló el árbol sagrado
Ve y recoge mis hojas, mis semillas
me está diciendo
De todas partes vinieron tus buenas machi
mis buenos machi
desde las cuatro tierras, desde las cuatro aguas
mediaremos, me están diciendo sus poderes
en tus nervios, en tus huesos, en tus venas
¿O deseas acaso abandonar a nuestra gente?
Elevaré mis rogativas, le digo
Ay, mis pensamientos se apartaron
de los apacibles ríos de mi corazón

Piedra transparente será éste, por mí, dijiste
Oo Ngvnechen, envíame tu aliento
tu resollar de aire poderoso
Este va a ser cantor, dijiste, entregándome
el caballo azul de la palabra
Hasta la tierra de arriba llegará en sus sueños
confundiendo al mensajero de sus enemigos
Me oirá cuando hable desde la savia
de las plantas y de las flores. Así dijiste

Mas yo quise olvidar el consejo de las Ancianas
y de los Ancianos
por eso estoy enfermo ahora
Mis pensamientos se alejaron
de los apacibles ríos de tu corazón

Mírame, estoy soñando que he subido
por tus hojas
La cascada azul de la mañana vino a mojar
mis labios con sus aguas
Subí, subí con ellas, pero me sujetó
el murmullo de los peces
Caminé luego sobre el aroma de los bosques
Después baile. En él estaba colgado mi poder
Las buenas visiones y los buenos sueños
lo rodeaban
Lloré entonces, lloré, abrazado
por el espíritu de mi canelo.


Selección de textos: Mario Meléndez

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net