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Publicado: Sábado, 15 de febrero de 2014

Violeta Boncheva


VIOLETA BONCHEVA (Stara Zagora, Bulgaria). Poeta y narradora con premios nacionales e internacionales de EE.UU. y de la Embajada de España en Bulgaria. Tiene publicados cinco libros de poesía y tres en prosa. También un libro electrónico (colección de obras teatrales de dramaturgos mexicanos contemporáneos, traducidas por ella). Una parte de su poesía y prosa está traducida al español, francés, catalán, sueco, inglés, alemán, etc. y publicada en México (donde vivió cerca de tres años), Francia, España, Suecia, Argentina, Chile. Entre sus últimas traducciones está una antología poética de Pedro Salinas. Miembro de la Unión de los Escritores Búlgaros y Embajadora de Bulgaria del movimiento Poetas del Mundo.


ERA EN EL FONDO de la lluvia,
entre las trenzas de aguaderos,
entre los impulsos de gotas calientes
de noches tardías,
de medianoche,
cuando la mediocridad invade
todas las calles
y sólo algunas siluetas se hunden
por los jardines.
Era una noche de verano.
Era bañada de agua celeste
y nosotros la cruzábamos
mano a mano
boyas vivas
de flecos mojados.
...

Después
algún viento se echó a correr
tras de los chorros,
volábamos con ellos en banda
que descargó sus alas
sobre la hierba suave.

Y nos quedamos ahí,
hasta que el alba soplaba
la última gota del rocío lunar
lentamente,

poco a poco.




***


ERA TIEMPO de los ángeles
de plumas negras
y flechas de oro,
de camisas que olían a manzanilla,
de pájaros bañados por la lluvia
y mañanas,
despertados bajo abanicos del paral
por la ladera.
Era tiempo
de tréboles florecidos
y horizontes
de milenas calientes,
de vientos
que flirteban con manzanillas
y de la nieve
que estallaba como flores
blancas.
...

Era.


***


***


PINTURAS

A Irina y Kolyo Peichevi

Acariciada
de un viento colorido,
la avalancha verde se derrama
en azul mojado.
Suelta sus trenzas largas
de luz,
crecidas fuertes y lozanas
y empuja el alba
hasta la puesta del sol
y la puesta
hasta el sueño.

Pulveriza
aroma de aire de polen blanco
en ojos
y comienza a oler de amor
entre el cielo y la tierra.

Se abre la carne de las rosas,
el ojo amarillo de las margaritas
y el alma de los crisantemos se abre
y dentro de ellos sucede
la más larga
y alegre
inmortalidad.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net