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Publicado: Lunes, 24 de marzo de 2014

Simón Zavala Guzmán


Simón Zavala Guzmán (Guayaquil, Ecuador, 1943). Poeta, Ensayista y Jurista. Consta en antologías importantes de Ecuador y en múltiples publicaciones antológicas de América Latina y Europa. Ha sido premiado nacional e internacionalmente. Sus libros se han publicado en Ecuador, Perú, Uruguay, Estados Unidos, y Argentina. Casi toda su obra poética ha sido traducida al inglés y algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, italiano, portugués, alemán, hebreo y árabe. Ha participado en múltiples encuentros de escritores en América Latina y Europa. Algunos de sus poemas han sido musicalizados por los artistas chilenos Jorge Aravena y Mario Baeza y el uruguayo Leonardo Figuera. Su obra poética ha sido comentada favorablemente por estudiosos de la Literatura ecuatoriana y extranjera.


CONTIENDA DEL ADIOS CON EL POETA
A Horacio Hidrobo Peñaherrera

No tuviste un poco más de tiempo poeta
para que el vuelo sonoro de tu voz tempestuosa y recia
siga moviendo los tamarindos y los algarrobos,
y nos sacuda con una cólera tierna el pensamiento
para que no seamos testigos solamente sino artífices
de una nueva y feliz manera de imaginar el mundo.
Si, no te quedó un momento más poeta para que tu palabra
gaviota siempre libre, pájaro irreverente, viento indomable,
encienda una vez más la madrugada en que siempre esperabas
soñando el mar, mirándolo obsesivo, la luz de un nuevo
y diferente día,
el tiempo claro de un futuro cercano en el que todos,
los poetas, los oprimidos, los pobres, los condenados de la tierra,
con fuerza inusitada, con la tuya de hermano mayor,
construyamos erguidos la gran ciudad planetaria de la paz
y la eterna primavera. Una casa total para todas las voces y los cantos.
Así decías, con un convencimiento que ya era casi un rito
y una milagrosa utopía metida en la memoria.

Podías seguir aún, poeta, sintiendo el mar, brindándonos la mano,
alzando una vez más tu verbo de prodigioso vino,
tu poema el más duro si tú quieres, el que era
como un afilado puñal cortando el aire en pedacitos
el que te hacía siempre reverdecer las semillas de tu sangre
porque eras árbol fornido en la llanura y arrecife guerrero en el oleaje,
te escuchábamos con el mayor silencio, aquí y en otras patrias,
para que los sones interiores de tu ser puro y profundamente humano
lúcido en todos los laberintos de la palabra por los que uno pasa
no se nos vayan a escapar por algún intersticio no querido,
por alguna costilla roída y desaprensiva,
pero los hombres no somos duraderos, Horacio,
y un día cualquiera,
sin pensarlo siquiera, sin avisarle a nadie,
extrañamente como un ángel meditabundo y desarraigado
listo para el exilio voluntario, para el viaje ineludible,
decidimos levantar el vuelo hacia otros imperceptibles
universos
llevándonos a cuestas esa inmensa nostalgia
de lo que hemos vivido.

Y cuando eso sucede, poeta,
los que quedamos momentáneamente
los que hemos empezado a recoger los bártulos
las andaduras y los pasos para seguir tus huellas
los que ya vamos siendo aparición y despedida
aunque no estés sentado al lado nuestro
como el verso tutelar que siempre fuiste
estaremos otra vez embriagándonos de fe por un
mundo mejor
como tú lo querías
porque ahora, poeta, tu palabra,
se ha vuelto inacabable en el tiempo
y muerde el corazón con mucha fuerza.


MENSAJE PARA UN FAUNO

Como un intermitente martilleo
pasan los minutos de esta hora,

sus golpes son una enredadera
crispada
que baja a nuestra arena,

el alquimista prepara la ilusión
para sacar la cábala
y nos acosa con sus palabras heladas
y su huracán de signos,

al instante brota la profecía
y esta hora se nos cae de bruces contra
el siglo
bajo un fino alfiler.

La muerte vive en esta hora
como una boca profunda de dientes
afilados.

Quién desgarra esta larga noche que
encadena los años?

Quién precipita el tiempo para
medir su propensión de abismo?

El zóologo duerme junto a la mariposa
con las fauces abiertas.


FLOR DE AURORA
A las mujeres de Colombia

Aunque a estas horas tus ángeles deben
estar llorando la muerte de tus hijos en la orilla
de alguna maldita fosa colectiva
donde los hijos, los hermanos, los padres, los abuelos,
son solamente huesos anónimos cubiertos de su
desventura aún temblando
tú estás firme increíblemente firme
abrazada a tu luto y a tu dolor
como una madre llena de Dios esperando
que algún día transite la esperanza que hoy es solo
una sombra fugaz en tu retina;

aunque no quieras mirar el reflejo de luz del corazón
de todos esos niños asesinados
porque te duele mucho el vientre que parió con dulzura
todos tus muertos
y recuerdas las calles por las que su alegría
tenía un sol en las manos
y cada uno de ellos era una flor de libertad para una nueva
Colombia;

aunque a estas horas el silencio sea para ti un grito
incontenible
vaciándote el destierro al que te han condenado
los que viven diariamente para la muerte
los mercenarios que quieren convertirte en extranjera
en tu propia sangre
para que no sigas luchando por la paz que el tiempo
con urgencia reclama
los que roen agazapados y desde las alcantarillas te acosan
para romperte en jirones el valor con el que sobrevives
deshecha pero fuerte
inmensamente fuerte con tus sueños posibles
indoblegable,

que se pudran todos los destajeros del crimen y de la
violencia
porque al frente de todas las tragedias
una mujer una madre una hermana una abuela
colombiana
en el instante en que el balazo surca traidoramente
para convulsionar la música de su alma
tensa el arco del amor guarda la lágrima
separa las ausencias
y se levanta como agua cristalina y fresca
abre tiernamente los brazos para las resucitaciones
de los hijos
y besa el lúdico amanecer que trae un pan inmenso
y generoso
y una nueva esperanza
para esa Colombia
que Bolívar soñó lúcidamente en su delirio sobre el
Chimborazo.


CRISTAL

Ojo de la videncia
remota luz que observa desde la terrenal
presencia
tiempo de advenimiento Pegaso del cíclico
retorno
no existe nada que te detenga
pedregal alado
viajas por los tiempos de los tiempos
húmedo de la inasible geología del
universo
ojo de la memoria
renacido destino rito frutal de un sueño
amanecido
tu alma flota desde tu lágrima fecunda
ojo de la oración
extraño instinto de una nostalgia
equina
que persiste
ojo de la reminiscencia y del día presentido
tu pupila construye el equilibrio del horizonte
para guiar el paso humano
ojo invencible
el sol inunda tu telúrica mirada como un halo
impertérrito
que estremece el reencuentro
la imaginación vibra sobre los surcos
de la tierra
oigo a la distancia el crepitar etéreo
de tus pasos
de tu música de felices augurios
y sé que estás luminoso
más allá de la celebración de este poema.


FLOR DE LIBERTAD

Oh dolorosa cicatriz en el alma
del mundo
Oh terrible cuchilla matando el corazón del mundo
Oh maldita muerte bebiendo la sangre inocente
de la vida Hazara.

Hazara pueblo árbol, pueblo resurrección,
pueblo cielo lleno de pájaros estrellas
creces entre las fauces malolientes
de la muerte
no te aniquilarán los asesinos
no te enterrarán los asesinos
no te vencerán los asesinos
pueblo flor de tiempo inmemorial
rosa de eternidad
tu voz se eleva en todas las gargantas
de nuestra humanidad.

En el desierto
en las montañas
en medio de los vientos y las tormentas
en las aguas cristalinas que besan tu cuerpo
desnudo frente a los avatares
están tus espíritus ancestrales adoloridos
pero fuertes
resistiendo a la muerte como robles
inmortales
resistiendo pacíficamente a los genocidas
a los traidores
a los guerreristas.

No te vencerán
Sobre tu sangre heroica pueblo Hazara
la muerte, algún momento, más temprano
que tarde,
tendrá que detenerse
y tú y tu gente luminosa y llena de amor
abrirán sus alas
para volar a la más plena libertad humana.

Preguntas, sugerencias y colaboraciones enviar al correo-e:     pcnetinfo@panoramacultural.net