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Publicado: Viernes, 13 de junio de 2014

Gladys Mendía

Serie: Poesía latinoamericana (1965 - 1980)


Gladys Mendía (Venezuela, 1975). Técnico Superior Universitario en Administración de empresas turísticas. Sus libros: El tiempo es la herida que gotea, Paracaídas Editores, Perú, 2009; El alcohol de los estados intermedios, Editorial El Perro y la Rana y Nadie Nos Edita Editores, Venezuela, 2009, teniendo una segunda edición en 2010 por la Fundación Editorial Fundarte, Venezuela; La silenciosa desesperación del sueño, Paracaídas Editores, Perú, 2010 y La Grita, Editorial Homo Scriptum, México y El Barco Ebrio, Estados Unidos, 2011. Es traductora en el Proyecto Editorial Banda Hispánica y Agulha Revista de Cultura (Fortaleza, Brasil). Es editora de la Revista Literaria Neoamericana Los Poetas del 5, desde el año 2004. Blog personal: www.gladysmendia.blogspot.com


EL TRáNSITO DEL ALFABETO

la autopista piensa que tiempo y muerte
son el mismo dios
siente la gravedad de los cuerpos
y decide ser río

ahora nada le pesa
ni las rocas
ni los peces
ni las plantas
desde el fondo se ve a sí misma
corriendo en su humor alcoholado

comprende la mentira de la transparencia
la transparencia es ilusión
le dice el polvillo acumulado
que ella respira sin ver en la oscuridad

escucha palabras que entreabren algunas ventanas
siente que nada está en su lugar
no hay sistema
no hay sentido
no hay niveles ni formas
no hay orden

lo que hace despegar es el vacío
el alfabeto como un pasaje sin destino
el transitar erróneo de los sonidos de una lengua a otra
porque no es posible escuchar
porque es la ilusión de los borrosos escuchar

el alfabeto en tránsito es la ruleta rusa
la autopista cuando es río se libera del juego

(de El alcohol de los estados intermedios, 2009)





PRIMER PELDAñO

BARAHúNDA


esto no puede comenzar así
las palabras son hielos
que ruedan por el suelo
antes de ser charco
aguas turbias invaden los pasillos
el incendio en sonoro parpadeo
muestra el doble reflejo
no les puedo decir lo que pasa
tal vez si las abrazo
si llevo sus oídos a mi pecho

alguien llama
no abran
no espero a nadie
el viento helado
de los charcos asesina
miren cómo estamos
con el agua hasta las rodillas
qué haremos con tanta agua
cuiden sus oídos de esos charcos de miedo

estaba tejiendo
y se perdieron mis hilos
cuando entraron
las primeras gotas al castillo
les conté sobre las aguas turbias
que cuando entran no salen
antes fue en el sueño
por eso dije que cerraran la puerta
miraba por encima del hombro hacia atrás
unas luces querían ahogar mis ojos
ahora mis vestidos y zapatos mojados
en el castillo donde todos entran

los murciélagos cuelgan del techo
¿escuchan ese sonido?
es como en el sueño
hermanitas
saquen las gotas que me confunden los charcos

camino dormida por los pasillos
subo escalón tras escalón
metálicos murciélagos cuelgan
por qué no sacan la pestilencia del castillo
mis hilos
ahora los recuerdo
estaba tejiendo a la hora de las gotas
unos abrigos para el verano

mis manos
dónde dejé mis manos

hay tiempos donde se vive el mar
como un sueño recurrente
no sé si deba contarlo
ay hijitas
el mar se lleva mis manos
cada dedo en la boca
de un pez moribundo

dijeron que estamos en el castillo de gotas
sobre los reflejos del incendio
el castillo doble reflejo
sin patio y sin perro en medio de la autopista

quién llama a la puerta
no quiero abrir
les dije que no estoy
el incendio deja su huella en los charcos
el doble reflejo intenta cantar
toda esta barahúnda

hijitas
los vecinos están de fiesta
se escuchan sus canciones alegres
se escuchan sus pasos de baile
¿les dije que me gusta bailar?
ahora lo recuerdo
eso del sueño recurrente
todo empezaba en la orilla
viendo las olas
una grande venía hacia mí
corría y miraba hacia atrás
la mano del mar me perseguía
todas las noches lo mismo
el sudor helado de la huida

siento un mordisqueo en los talones
con las aguas turbias siempre llegan los peces raros
hoy es viernes
comeremos pescado

hijitas
por qué no creo
por qué los brazos caídos
por qué la ausencia de voz

desde el primer piso
se ven las escaleras de arena
no hay pasamanos
no hay extinguidor
hijitas
quería decirles que siempre se sube
con la boca seca
y el agua hasta las rodillas

ruedo por el piso en vueltas de canela
conozco bien cada astilla hundiéndose en la espalda
quisiera encontrar el silencio
quisiera
pero no sé

las escaleras sólo existen para subir
con la lengua volteada intento correr
pero no logro avanzar
y todo por la prisa

desde aquí puedo ver las puertas
dejamos una abierta
todo está lleno de polvo
todo luce desgastado
hermanitas
quería decirles que si subo un escalón
ustedes suben conmigo

duele el destierro
me duele tanto como lo amo
duelen los charcos que desconozco
no sé si quiera explicarlo más tarde

puedo pasar siglos en un escalón
¿sabían?

hermanas
por debajo de la puerta sale un reflejo luminoso
no sé si es agua o fuego
todo depende de la mano que lo toca

ya escribimos la cordillera
pero no es suficiente
hermanas
los charcos se me caen de las manos

veo hojas de árboles como gotas
las veo bajar del cielo sonando río
y son puñales livianos como plumas

estaba pensando en el tiempo de los charcos
es un tiempo muy quieto
parecido al de las rocas

estaba pensando
hermanitas
en la nieve
los cristales estallando
nosotras cayendo como rosas de hielo
sobre los charcos

hay tantos cuartos como latidos
hay tantas ventanas como espejos
el viento se enfurece con las cortinas
los portarretratos
las figuras del armario y caen
caen porque todo cae
finalmente

hay un brillo adentro
hermanas
hay un brillo sin charcos
que no se parece a nada

(de La Grita, 2011)





VOZ LATINOAMéRICA

la voz mosaico la voz fragmentada la voz muchas voces capas de voces estremecimiento lo cotidiano lo exótico lo corriente lo exquisito la voz inquieta la voz fuerza la voz queja nuestra voz impura ramificada en tantas voces por necesidad biológica por adaptación por lógica por tanteo por propuesta por entusiasmo sin teorías con archivos temporales muriendo juntos por la misma bala sin homogeneidad voces que llaman a lo fértil sin padre voces de circunstancias descriptivas arbitrarias elocuentes logran su no finalidad voces al extremo voces que suben de espaldas al cielo de la tierra





MUNDO

nuestro mundo son las voces hablan tan fuerte que es imposible no escucharlas nuestra diversidad asusta quieren que seamos una masa que hablemos igual que escribamos igual las voces guaraníes son una amenaza al neoliberalismo las voces mapuches son bombas a punto de explotar las voces mayas son un acto de subversión las voces wayúu son disparos al sistema las voces quechua son misiles explotando las instituciones nuestra diversidad es un atentado camino por las calles de mi barrio y los represores han hecho un excelente trabajo masificados todos uniformados todos anestesiados todos cosificados en el tránsito siguiendo la señalética acelerando en las autopistas estrellados sin luz soñando con la desobediencia

(de El alma lleva las luces altas, inédito)


Selección de Mario Meléndez

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